El colectivo salvaje con acento español que dirige un argentino

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La espera, del Colectivo Fango
Gentileza Colectivo Fango

MADRID.– Allí donde se embarran, en aquel suelo donde se deslizan preguntas antes que certezas, en aquel pisar de dudas que luego se convierten en espectáculo, en aquel lodo donde es posible arrojar semillas, recoge sus frutos el Colectivo Fango. La unión hace al equilibrio que logra una expresión que salpica con su propuesta original en los escenarios españoles. Dirigido por el argentino Camilo Vásquez, este grupo interdisciplinario cumple 5 años de enchastres, aniversario que celebró en los Teatros del Canal y que festejará también en el Teatro Cervantes, en Málaga.

Angela Boix, Fabia Castro, Trigo Gómez, Rafuska Marks y Manuel Minaya son los actores que integran el Colectivo Fango, pero hay un total de 14 artistas, de distintas disciplinas, que impulsan este grupo que ha construido tres obras hermanadas a través de un “compromiso brutal”, como define Vásquez. Así nació F.O.M.O. [Fear of Missing Out], Tribu y La espera: “La trilogía es consecuencia del colectivo y no viceversa. Nuestra búsqueda de identidad terminó siendo nuestra propia trilogía a través del tiempo”. También surgiría Limbo, “una pieza de urgencia” que nació en plena pandemia, sobre el proceso de creación, donde aparecen los integrantes, no solo actores, de este colectivo, en la intimidad de su cocina creativa.

Camilo Vásquez, director de Colectivo Fango
Gentileza Colectivo Fango


Camilo Vásquez, director de Colectivo Fango (Gentileza Colectivo Fango/)

Susana, la madre de Vásquez, supo encauzar la energía desbordante de su hijo y lo apuntó en el Instituto Vocacional de Arte Labardén (“ese fue el inicio de todo”, dice el realizador). Luego siguió sus estudios en Andamio 90, hasta que decidió viajar a España, hace 20 años, para formarse como actor y donde se enamoró de la vida social madrileña. Ingresó en la Escuela Réplika y también se formó con el argentino David Amitin. Vásquez participó de algunas películas (Truman, Todos tenemos un plan, Las brujas de Zugarramurdi, Legionario y Café solo o con ellas) y protagonizó Simpa, de Álvaro Díaz Lorenzo. Trabajó como asistente de dirección en Lastres y en Ustedes Perdonen, de Salva Bolta, hasta que tuvo un gran desafío que haría que su carrera diese un gran giro. Unas actrices lo convocaron para un laboratorio de una obra muy osada, Leche, que luego se estrenaría en una galería de arte. Luego vendrían Transrealidades, teatro documental sobre el colectivo trans, y Periodo de reflexión, sobre la trata de mujeres, de Sergio Martínez Vila. Y, finalmente, nacería el Colectivo Fango.

En 2016 Vásquez convocó a un grupo de amigos actores para llevar a cabo la experiencia de laboratorio permanente, no con el objetivo de crear una obra específica. “Quería quitarme todo el lastre de un estreno, de que una obra tuviera que ser un éxito a priori. Mi deseo era armar un colectivo. Los actores no se conocían entre sí y empezamos a trabajar. Los grupos se disuelven enseguida cuando no hay un proyecto claro, así que propuse algunos temas de investigación y comenzamos”, recuerda Vásquez, quien luego de casi un año de “ensayo y error” tocó la puerta del Umbral de Primavera, que dirige la argentina Viviana López Doynel e Israel Giraldo. La idea era comenzar a abrir un canal de comunicación con el público, pero este espacio le propuso al Colectivo realizar allí una residencia, experiencia que luego se convirtió en F.O.M.O., cuyo estreno se produjo en el Festival Surge Madrid. Luego esta pieza sería programada en el Centro Dramático Nacional. Para la última obra, La espera, el Teatro de la Abadía, en el castizo barrio de Chamberí, le brindó al Colectivo Fango el espacio donde ensayar y trabajar.

“Estado de permanente curiosidad”, así describe Vásquez la usina creativa del Colectivo Fango, cuyos espectáculos dirige: “Tenemos que llegar a acuerdos todos los días, esto es quizá lo complejo de un colectivo. A veces tomo decisiones para poder avanzar y que no sea un estado de asamblea permanente, pero si hay algo que nos define es que hacemos realmente lo que queremos. Este es uno de nuestros principales logros”.

Salvajes, irreverentes, físicos, estos artistas se seguirán embarrando: “No vamos al escenario para resolver nada; vamos para hacer preguntas. Creo que estamos muy consolidados como colectivo. Hemos pasado por todas las tormentas y tsunamis y seguimos muy motivados. En lo personal, mi sueño sería poder hacer alguna de nuestras obras en la Argentina”, confiesa Vásquez.

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