Colón. Lo declaran Monumento Histórico Nacional y ya no podrá ser mudado

Virginia Mejía

El monumento a Colon, junto al río frente al Aeroparque

El monumento a Cristóbal Colón, ubicado ahora junto al Río de la Plata frente al Aeroparque, no podrá ser nuevamente trasladado. El Gobierno elevó su estatus patrimonial al declararlo Monumento Histórico Nacional junto a otras más de 100 esculturas emblemáticas emplazadas en el lugares públicos de todo el país. Antes de desarmar, pintar de otro color o mudar al marino genovés, las autoridades deberán consultar a la Comisión Nacional de Monumentos, organismo encargado de velar por sus correctos conservación y cuidado.

"A Cristóbal Colón no será necesario cambiarlo nuevamente de sitio, está correctamente restaurado y protegido. La polémica alrededor de él ya concluyó", dijo Teresa de Anchorena, presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, respecto al destino del conjunto escultórico de Arnaldo Zocchi, sometido a un prolongado derrotero por la ciudad tras ser desmontado del pedestal que ocupaba detrás de la Casa Rosada.

Sin embargo, Mario Chiesa, del Comité Colón en su Lugar, agrupación que le solicitó al Papa Francisco impedir la mudanza durante el gobierno de la expresidenta Cristina Kirchner, explicó: "La obra fue una donación de la comunidad italiana para que esté siempre donde ellos quisieron ubicarla, en la Plaza Colón. Esperemos que gracias a la declaratoria vuelva ahí". Según Chiesa, junto al río la obra sufre las inclemencias del tiempo y se puede echar a perder. Consultada sobre esta ambición, De Anchorena al respecto reiteró: "Hay que ser realistas, no es posible moverlo".

Según la funcionaria, "hay pocos países que tienen un patrimonio tan valioso como el nuestro y, desde ahora, tenemos la superintendencia sobre estos bienes para cuidarlos de la mejor forma". Fue mediante el decreto 769/2019, publicado en el Boletín Oficial, que se oficializó la declaración de los más de 100 nuevos monumentos históricos.

La escultura de Cristóbal Colón fue donada por los italianos durante el Centenario; su destino era permanecer detrás de la Casa de Gobierno, pero a partir de 2013 comenzó a atravesar una serie de vicisitudes que generaron duras polémicas entre funcionarios, ONG y vecinos de Buenos Aires. Para emplazar en su lugar una estatua de Juana Azurduy donada por Bolivia, primero se intentó llevarlo a Mar del Plata; las 100 piezas que lo componen fueron desmontadas y permanecieron por un tiempo esparcidas sobre el piso de la plaza. En 2015, fue finalmente trasladado en partes a la Costanera Norte. Allí lo reconstruyeron y tuvo una inauguración que pasó inadvertida a fines del 2017. En junio de este año, quedó integrado al nuevo paseo frente al aeroparque Jorge Newbery.

Basta de Demoler, la ONG que junto a la comunidad italiana cuestionó los cambios y las intervenciones sufridas por la escultura, se mostró conforme con la nueva categoría que adquirió. "Nos alegra la declaratoria. Reivindica nuestra lucha de tantos años para proteger una obra de arte cuyas piezas estuvieron tiradas en el piso, desarmadas, rotas y vandalizadas", dijo María Carmen Usandivaras, presidenta de la ONG, quien también objetó la actual ubicación del marino, mirando hacia el Río de la Plata. "Para verlo bien hay que tomarse un barco. Puesto en esa dirección es casi una forma de decirle que se vaya. De todos modos, entendemos que un nuevo cambio lo perjudicaría. Mejor que lo dejen como está", aclaró.

El monumento a Colon, junto al río frente al Aeroparque

Otros casos

Colón no fue la única obra de arte desplazada. En los últimos cuatro años, más de diez monumentos cambiaron de lugar dentro del espacio público porteño; entre ellos, Juana Azurduy (que luego de reemplazar al navegante genovés detrás de la Casa Rosada fue llevada hasta el entorno del Centro Cultural Kirchner), Juan Bautista Alberdi, Juan José Castelli, el homenaje IV Centenario La Catalana y el Soldado Patricio. A los traslados se suma la desaparición de obras instaladas en parques, ya sea porque fueron sustraídas repentinamente -como La Niña Feliz de la Plaza Reina de Holanda- o porque, después de ser agredidas o sufrir patologías por el paso del tiempo, fueron llevadas al predio de Monumentos y Obras de Arte, en Palermo, donde las reparan (ver aparte).

La Comisión de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos aclaró al respecto que, si bien el organismo no es el encargado de custodiarlas, puede sugerir a las distintas autoridades cómo deben hacer para resguardar esos bienes.

Según los considerandos del decreto 769/2019, las obras declaradas Monumento Histórico Nacional son "un nexo entre el pasado y el presente, tienen además una finalidad pedagógica, son nobles y siempre conllevan la idea de lo perdurable y eterno, ya que se proyectan hacia el futuro".

En la Capital, dentro de ese conjunto se destacan joyas clásicas de artistas franceses reconocidos mundialmente como Auguste Rodin y Antoine Bourdelle. Del primero se incluyó El Pensador, una obra emblemática ubicada en un nuevo pedestal frente al Congreso de la Nación que fue varias veces vandalizada y luego restaurada; también, el busto del prócer Domingo Sarmiento. Del segundo, se reconoció el Heracles Arquero, el Centauro Herido y el monumento ecuestre a Carlos María de Alvear que corona la Plaza Julio de Caro, en Recoleta, considerada una de las mejores piezas artísticas con las que cuenta Buenos Aires. Hace dos años amaneció pintada de negro, lo que generó críticas de vecinos y expertos en arte por considerar que el héroe perdió su identidad.

Dentro de las valiosas esculturas de principios del siglo XX ubicadas en el espacio público porteño, se consignó también el Obelisco, la estructura icónica de Buenos Aires de 67,5 metros de altura. La obra del argentino Alberto Prebisch fue varias veces intervenida a lo largo de sus más de 80 años: se lo disfrazó de arbolito de Navidad, se lo cubrió con un enorme profiláctico durante una campaña para prevenir el sida y, desde el año pasado, luce un jardín vertical sobre la insignia BA, telón de fondo para los turistas que se toman ahí fotografías. Este tipo de modificaciones de ahora en más deberán ser autorizadas por la mencionada comisión.

En tanto, del interior del país -recordó Alberto Petrina, uno de los expertos del organismo- se destacan ciudades como Resistencia, Chaco, considerada la capital de las esculturas por la gran cantidad que tiene. "En el resto de las provincias se pueden mencionar monumentos emblemáticos, como los que rinden homenaje al Ejército de los Andes en Mendoza, a Arenales en Salta, y a Urquiza en Paraná, entre otros", agregó.

El trabajo de investigación destinado a conformar un listado de obras escultóricas patrimoniales fue realizado durante más de tres años por Marcelo Perusso, Sergio López Martínez y el equipo técnico de la Comisión Nacional de Monumentos, con el asesoramiento de especialistas como María del Carmen Magaz y Teresa Espantoso Rodríguez. Incluye también monumentos muy populares como los lobos marinos de Mar del Plata o la Torre Monumental de Retiro.