Coimas en Santa Fe: Omar Perotti sigue en silencio pese al escándalo y la crisis en el PJ

Germán de los Santos
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ROSARIO.- Nada será igual en el peronismo de Santa Fe después del impacto que generó uno de los escándalos de corrupción más intensos de los últimos años, que tiene como protagonista al jefe del bloque del PJ del Senado, Armando Traferri. El peronismo y el radicalismo mantuvieron los fueros del senador y lo salvaron de que sea imputado como "organizador de una asociación ilícita" ligada al juego clandestino, con vínculos con el narcotráfico.

Las esquirlas que quedaron tras la votación de este viernes del Senado de Santa Fe, donde los únicos que votaron a favor del desafuero de Traferri fueron cuatro senadores alineados con Omar Perotti, amenaza condicionar la gestión del gobernador que ya tenía minoría en la Cámara de Diputados y ahora podría tener como nuevos opositores a los senadores peronistas, que impidieron que el legislador acusado fuera investigado por la Justicia.

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Este escándalo golpeó con dureza el timón de la coalición peronista que llevó a la gobernación a Perotti en 2019. El silencio permanente del mandatario santafesino, que hizo una sola declaración desde que comenzó esta investigación -"hay que ir hasta hueso", dijo- es interpretado en el PJ como un pulgar hacia abajo a Traferri, defendido en el Senado con uñas y dientes por sus pares del bloque del PJ y los radicales del Frente Progresista, que en conjunto impidieron, tras rechazar el desafuero pedido por los fiscales, que la investigación por asociación ilícita avance contra un dirigente poderoso en el sur de Santa Fe.

Desde antes de que eclosionara el escándalo de corrupción, el sector que lidera Traferri y sus pares del Senado desafiaron la conducción de Perotti varias veces, al votar media docena de leyes con el socialismo y el radicalismo.

Armando Traferri, jefe del PJ en el Senado, señalado como nexo entre el juego clandestino y la Justicia
Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

El senador acusado cree que esa postura crítica le valió que el ministro de Seguridad, Marcelo Saín, "armara una operación en su contra". Las pruebas recolectadas por los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery desde hace ocho meses indican lo contrario.

"Las pruebas son contundentes y demuestran que Traferri mintió en su presentación judicial. Con Leonardo Peiti, el empresario que manejaba el juego clandestino, tenía una relación fluida desde 2017. Tuvo sucesivos contactos que en el contexto de la investigación demuestran que Traferri era el organizador de esta asociación ilícita", afirmó a LA NACION el fiscal Edery. Ahora, los fiscales van a pedir la inconstitucionalidad del artículo 27 del código procesal penal, que impide que un legislador sea llamado a una audiencia imputativa.

Traferri, al presentarse ante los fiscales del caso, que no pueden imputarlo por sus fueros
Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

Los funcionarios del Ministerio Público de la Acusación pidieron el desafuero del senador acusado, en una causa donde están presos los fiscales Patricio Serjal, jefe del MPA en Rosario, y su subalterno y hombre de confianza, Gustavo Ponce Asahad, quien confesó que cobró coimas de parte de Leonardo Peiti.

Según los fiscales, Traferri era el nexo entre el empresario que manejaba el juego clandestino con la Justicia. El senador peronista acusó al ministro de Seguridad Saín de conducir "una agencia de inteligencia" que tiene a estos dos fiscales como "delfines".

Amenazas a los fiscales

Los fiscales denunciaron dos amenazas de muerte durante esta semana. Una que les llegó a través de un familiar de Los Monos y otra sobre un supuesto plan criminal para atentar contra ellos que tendría vinculación entre los imputados en la causa y esta banda criminal. Las denuncias las investiga la fiscal Valeria Haurigot. Por este motivo, el Ministerio de Seguridad designó a la Tropa de Operaciones Especiales para que custodien a los funcionarios que llevan adelante esta investigación.

En medio de este espeso clima político en Santa Fe, cruzado por este escándalo de corrupción y la violencia que supura del narcotráfico de manera permanente, Perotti está obligado a reconfigurar la coalición de gobierno, aunque hasta ahora no dio señales claras. Hace casi dos meses anticipó que en diciembre iba a haber cambios en el gabinete, que aún no se concretaron.

Armando Traferri
Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

"Ya lo dijo Omar Perotti en diciembre de 2019: 'Hay que cortar los vínculos con el delito'. Nuestra tarea es consolidar esa línea, respetar el accionar de otros poderes y dedicarnos a gobernar para la gente, que es la mejor manera que tenemos para poner en valor el voto popular y, a su vez, para fortalecer a las instituciones", afirmó este viernes Marcos Corach, el secretario de Articulación de Políticas Públicas, un hombre cercano al gobernador.

El sector de Nuevo Espacio Santafesino, que lidera Traferri, tiene a dos miembros en el gabinete de Perotti. Por un lado, la vicegobernadora Alejandra Rodenas, y su esposo, como ministro de Cultura, Jorge Llonch.

Gestión en crisis

"No hay nadie que haga política", se quejó un miembro del gabinete de Perotti, como una especie de autocrítica. Desde el 12 de noviembre pasado, la administración provincial no tiene ministro de Gobierno, un cargo similar al de jefe de gabinete en Santa Fe. Tras la renuncia de Esteban Borgonovo, que renunció luego de que desde el propio gobierno se agitaran rumores de un posible alejamiento, no fue reemplazado. Las versiones de que ese cargo lo podría ocupar el actual ministro de Trabajo, Roberto Sukerman, que surgió de la línea política liderada por Agustín Rossi, son zigzagueantes.

El gobierno enfrenta un problema de gestión cada vez más visible. A los inconvenientes con un gabinete poco ejecutivo se suman ahora una crisis en el peronismo que se agrietó con el escándalo de Traferri. Pero Perotti no muestra indicios del rumbo que le quiere imprimir a su administración.

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Lo extraño de los rebotes de este escándalo es que un sector de Juntos por el Cambio, encabezado por el excandidato a intendente de Rosario Roy López Molina, salió a respaldar a Marcelo Saín, cuando las críticas internas en el peronismo arreciaban. Otro sector interno del macrismo, con el radical Eugenio Malaponte a la cabeza, presentó una denuncia para investigar a los senadores.

El socialismo se intentó alejar en un principio del escándalo al insinuar que se trataba de un problema interno del peronismo. Sin embargo, este viernes el bloque de legisladores de ese partido, con Miguel Lifschitz a la cabeza, salieron a marcar posición al advertir que "por las características y la gravedad institucional de la causa, que ya tiene a dos fiscales detenidos, es imperioso que todos los representantes de los poderes del Estado se pongan a disposición de la Justicia sin condicionamientos ni privilegios de ningún tipo". "Estos son los momentos en los que la política debe dar un claro mensaje a la sociedad y estar a la altura de las circunstancias, sin poner ningún limite al accionar de la Justicia", agregaron.