Por qué Coca-Cola seguirá usando botellas plásticas pese a ser el mayor contaminante del mundo

Las botellas de plástico son una severa fuente de contaminación ambiental y muchos consideran que deberían dejar de ser utilizadas por completo o, al menos, aquellas que solo se usan una vez y no son reciclables.

Pero pese al clamor social para reducir la contaminación de los plásticos, uno de los gigantes en el uso de esas botellas de plástico ha insistido en que no las descartará.

Coca-Cola, uno de los mayores fabricantes mundiales de bebidas embotelladas y por ende una de las entidades que más plástico de desecho genera, continuará envasando sus bebidas en botellas de un solo uso porque, según declaró la jefa del área de sustentabilidad de esa empresa a BBC, Bea Pérez, los consumidores aún las quieren.

Coca-Cola es la empresa más contaminante en materia de botellas plásticas de desecho, de acuerdo a ambientalistas. AP Photo/Gene J. Puskar, File)

Coca-Cola, indica BBC, hizo un compromiso de usar al menos 50% de material reciclado en sus envases para 2030 y se ha asociado con organizaciones no gubernamentales para mejorar la recolección de esos envases una vez descartados para propiciar su recolección y reciclado y reducir la contaminación plástica inherente. Incluso, se afirma, la empresa se esforzará por lograr ese objetivo antes de 2030.

A nivel mundial cada minuto se producen 200,000 botellas de plástico (3 millones de toneladas al año) para bebidas de Coca-Cola. Esa empresa fue señalada en 2019 como la más contaminante del mundo en lo relacionado a los desechos plásticos de acuerdo a la organización Break Free from Plastic.

Pero Pérez dijo en el Foro Económico de Davos que no abandonará por completo el uso de botellas de plástico, y usar en cambio solo botellas de vidrio y latas de aluminio, pues muchos consumidores desean el envase plástico y dejar de ofrecerlo afectaría las ventas.

Pero los activistas medioambientales desean y creen necesario que la compañía abandone el uso de las botellas de un solo uso para mitigar la inmensa cantidad de plásticos que contaminan la naturaleza.

El detalle es que si bien la venta de bebidas en botellas de plástico representa para Coca-Cola ganancias millonarias (tantas que Pérez sugirió que sin ellas su negocio no podría sobrevivir) también es cierto que la contaminación de desechos plásticos es tan enorme y destructiva para el medio ambiente que se requerirían soluciones más de fondo y apartarse de los criterios de mero balance de ventas e ingresos para definir esa política.

Muchos consideran que con campañas masivas de concientización los consumidores ciertamente dejarían de consumir en gran medida productos en botellas plásticas (muchas ciudades ya han prohibido o acotado el uso de bolsas de plástico desechables y las pajitas o popotes de ese material), y en ello las empresas fabricantes y comercializadoras tienen un rol clave y pueden hacer aún más.

Bea Pérez, ejecutiva de Coca Cola, dijo que la empresa trabaja para cumplir, incluso antes, su compromiso de usar 50% de materiales reciclabes en sus envases pars 2030, pero que continuará ofreciendo bebidas en botellas plásticas por razones de mercado: sus ingresos y la preferencia de los consumidores, de acuerdo a la BBC. (Getty Images)

Pero también se requiere, afirman activistas, que los responsables de la ingente disponibilidad de productos cuyos envases acaban siendo desechados reduzcan esa situación de modo sustantivo y que se establezcan normas obligatorias al respecto, pues los compromisos voluntarios, aunque significativos, no son suficientes.

Y no solo es Coca-Cola. El reporte de Break Free from Plastic señala también a Nestlé, PepsiCo, Mondelez International, Unilever, Mars, P&G, Colgate-Palmolive, Phillip Morris y Perfetti Van Mille entre los más grandes generadores de productos que acaban provocando contaminación por plásticos.

Pérez consideró que en su empresa “debemos mostrarle a los consumidores cuáles son las oportunidades. Ellos cambiarán con nosotros”, indicó la BBC, con lo que sugiere que Coca-Cola estaría dispuesta a una labor de concientización para cambiar los patrones de consumo, apartándolos de los envases plásticos.

Eso, con todo, aún está por suceder a la escala necesaria y muchos consideran que se requiere acción más rápida para cortar de tajo la contaminación de plásticos. Eso es clave si se considera que inmensas cantidades de ese material que han sido desechadas a lo largo de décadas contaminan mares y suelos y será muy difícil eliminarlos. Y muchas más se añaden cada día.

Al respecto, la BBC destacó el ejemplo de las jóvenes hermanas Isabel y Melati Wijsen, quienes convencieron a la isla de Bali de prohibir las bolsas y popotes de plástico de un solo uso y los productos de poliestireno.

Las hermanas Isabel and Melati Wijsen al recibir un premio en Alemania. Ellas lograron que el gobierno de Balí, de donde son originarias, prohibiera las botellas y popotes de plástico y los productos de poliestireno. (Getty Images)

Y el reporte de Break Free from Plastic destaca, entre otras cosas, los esfuerzos comunitarios para realizar operaciones de limpieza masiva de plásticos, en las que participan miles de voluntarios, que en 2019 se realizaron en 51 países. Ello, además de retirar gran cantidad de plástico, fue clave para identificar qué empresas fabricantes eran las que más aportan a esa contaminación.

Y se proponen soluciones de fondo al problema que van desde hacer que las empresas fabricantes se hagan responsables a gran escala de la contaminación inherente a sus productos (lo que se considera, hasta ahora, insuficiente) y establecer regulaciones más estrictas (incluida la prohibición de bolsas plásticas, por ejemplo) hasta impulsar actividades de innovación y diseño para buscar alternativas a las botellas y otros plásticos contaminantes.

Si bien el objetivo de Coca-Cola de reducir al 50% el uso de botellas plásticas de uso único es importante, resultaría por sí mismo insuficiente dada la magnitud del reto que supone la contaminación por plásticos.