Los coágulos en todos los órganos de personas contagiadas por Covid demuestran cómo es una infección que no se ha entendido bien

J Toledo y José de Toledo
·3  min de lectura

El coronavirus no deja de dar sorpresas. Que es normal que, siendo un virus del que tenemos noticia desde hace apenas seis meses, aún nos quede mucho por saber. Pero es que muchas de las sorpresas que da no son precisamente agradables. Como la de que es capaz de provocar coágulos y trombos en, esencialmente, cualquier parte del cuerpo.

Esto es lo que se explica en un artículo reciente. Los autores han realizado autopsias a pacientes fallecidos por COVID-19, y ahí es donde han encontrado algo que no esperaban: coágulos y trombos en prácticamente todos los órganos posibles. No en todos los órganos de todos los pacientes, eso sí. Trombos en los pulmones, en riñones, en el corazón, hígado…

Pero han encontrado algo más. Y curioso, tal vez incluso preocupante, y más difícil de explicar. Han encontrado un tipo de células, denominadas megacariocitos, en lugares como el corazón, riñones o hígado. Estas células participan en la creación de plaquetas, que son los componentes de la sangre encargados de la coagulación.

Resulta curioso porque los megacariocitos no suelen encontrarse en ninguna parte del cuerpo que no sea la médula ósea. Eso que, en los animales, llamamos tuétano, y que es el tejido que se encarga de producir los componentes de la sangre – tejido hematopoyético – o al menos gran parte de ellos.

Decíamos que puede ser preocupante. El caso es que, en biología tanto como en medicina, encontrar una célula en una parte del cuerpo donde no debe estar no suele ser una buena noticia. Y menos si hablamos de células que ayudan a producir trombos en pacientes que tienen trombos en distintos órganos.

Todo muy curioso y llamativo. Pero hay una pregunta que todavía no hemos respondido, y que tal vez es la más interesante: ¿qué hacían los doctores buscando coágulos por todo el cuerpo en pacientes que tenían COVID-19?

Hay cosas que no encajan de la COVID-19, y una que se lleva estudiando un tiempo – poco en términos reales, pero en esta pandemia parece que el tiempo pasa muy lentamente – es el tema de los coágulos. Porque ya se habían encontrado coágulos en pacientes de COVID-19, y había ciertas sospechas.

Porque el coronavirus lo entendemos como un virus que provoca una enfermedad respiratoria. Y sin duda es así, eso no lo podemos negar. Pero el tema de los coágulos hace sospechar que hay algo más.

Y si en las autopsias se hubiesen encontrado trombos en los pulmones, la explicación sería clara. Pero que aparezcan en prácticamente cualquier órgano no es tan sencillo de explicar… salvo que el virus pueda infectar más de un tejido. En concreto, además de los pulmones, los endotelios sanguíneos.

Esta hipótesis, la de que el coronavirus puede entrar en las células que recubren los vasos sanguíneos y “colarse” en el torrente sanguíneo, lleva tiempo rondando. Y distintos grupos de investigación han tratado de confirmarla, hasta ahora sin éxito. Este último artículo aporta una prueba más en este sentido. No una definitiva, desde luego, pero una prueba más.

Y si se confirmase que el coronavirus infecta los endotelios sanguíneos, tendríamos más información y estaríamos mejor preparados para luchar contra la enfermedad. Que no nos olvidemos que aún no se ha terminado la pandemia.

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