El CNA sudafricano dice que su secretario general cooperará con la orden de arresto

Agencia EFE
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Johannesburgo, 11 nov (EFE).- El Congreso Nacional Africano (CNA), partido gobernante en Sudáfrica desde la llegada de la democracia (1994), aseguró hoy que su secretario general, Ace Magashule, cooperará con la Justicia, tras haberse emitido una orden de arresto contra él por un caso de presunta corrupción.

"El secretario general aseguró a los oficiales (de la directiva del partido) que cooperará plenamente con los organismos que velan por el cumplimiento de la ley y se presentará ante los tribunales el viernes", anunció la vicesecretaria general del CNA, Jessie Duarte en una comparecencia de prensa virtual en la que explicó la postura del bloque gobernante sobre el caso de Magashule.

Pese a las graves acusaciones que pesan contra él y las reiteradas promesas del antiguo movimiento de liberación de aplicar la mano dura contra la extendida corrupción, Magashule seguirá, por el momento, en su puesto.

"No hemos discutido ese asunto (la continuidad del secretario general) en el cargo)", aseguró en la rueda de prensa el tesorero general del CNA, Paul Mashatile, quien compareció junto a Duarte en representación de la cúpula del partido.

"Estoy seguro de que en las próximas reuniones se discutirá", agregó el tesorero.

El CNA, según la declaración leída hoy, "continúa condenando todo acto de corrupción y mala gestión" y ha transmitido que Magashule prefiere que no haya movilización de simpatizantes cuando se presente el viernes ante los tribunales de la ciudad de Bloemfontein (centro).

La orden de arresto contra Magashule, una figura hasta ahora muy poderosa dentro del oficialismo, se refiere a su presunto papel en la asignación en 2014 de un contrato de auditoría de asbesto por valor de 250 millones de rands (unos 13,5 millones de euros) en la provincia de Free State (centro), donde ejercía entonces como jefe del gobierno local.

En ese trámite, que resultó en un proceso fraudulento, Magashule pudo apropiarse de hasta diez millones de rands (unos 542.000 euros), según la prensa sudafricana.

"No estoy preocupado en absoluto porque sé que no he hecho nada malo", declaró ayer a los medios el secretario general.

Con el país controlado políticamente por el CNA desde el final de la segregación racista del "apartheid", la corrupción en el país y en el partido gobernante es un grave problema para Sudáfrica que el presidente, Cyril Ramaphosa, se ha comprometido reiteradamente a combatir.

Hasta tal punto la corrupción está extendida que, en un movimiento sin precedentes, Ramaphosa remitió a finales de agosto una carta pública a sus camaradas en la que admitía que el CNA no es el único culpable de este mal, pero es el "acusado número uno".

Ramaphosa, de hecho, ascendió al cargo a comienzos de 2018 -en sustitución de Jacob Zuma, forzado a dimitir en medio de numerosos escándalos- enarbolando la bandera de una vuelta a la integridad, tanto para el país como para el partido gobernante, y con similares compromisos revalidó el poder en las elecciones en mayo de 2019.

La lucha contra la corrupción es una batalla, no obstante, muy lenta que ha desatado graves divisiones internas.

Las figuras de Ramaphosa y Magashule (de la facción más cercana a Zuma) aparecían como extremos opuestos dentro de esa lucha interna.

La potencial caída de Magashule, por tanto, se lee como un golpe de efecto de alto impacto en Sudáfrica, tanto para reforzar los intereses de Ramaphosa como para el avance de la lucha contra la corrupción.

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