El clima de debate, los ejes de tensión y el verdadero rol del abogado de Cristina Kirchner en la comisión que recomendó el diseño de un nuevo Poder Judicial

Hernán Cappiello
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No hubo estridencias ni desplantes, sí debate intenso de tono jurídico, que trasuntó una mirada ideológica del derecho. Aunque en estos tres meses se vivieron momentos de tensión, pudieron ser administrados para alumbrar un documento final que hace propuestas de cambios que permiten vislumbrar un nuevo Poder Judicial.

A pesar de que al Consejo Consultivo para el Fortalecimiento del Poder Judicial y del Ministerio Público Fiscal se lo conoció en el ámbito político como la "comisión Beraldi", por Alberto, el abogado de Cristina Kirchner que integró ese grupo, en la vida real el rol del especialista en derecho procesal fue activo, aunque no orientador de las discusiones donde, sin estridencias, ni desplantes, se dieron debates técnico-jurídicos.

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Así lo mencionaron a LA NACION tres de los once especialistas que integraron la comisión. El documento ya está en su versión final, pero el Consejo espera poder entregarlo en mano al Presidente. Por ahora lo impide el hecho de que Alberto Fernández está aislado y espera un hisopado negativo para convocar a los integrantes del cuerpo. En el Consejo entienden que la tarea que les fue encomendada en un acto en la Casa Rosada con toda la pompa, no puede terminar siendo enviada por mail.

No obstante, los especialistas se dieron por satisfechos con ponerle punto final al debate que llevó 90 días y cuya concreción parece casi un milagro. "Se reunieron 11 personas, especialistas, algunos que no se conocían o al menos no habían trabajo muy estrechamente entre ellos, disímiles en su formación y convicciones, con un temario amplísimo como para escribir un libro con cada asunto sobre el que debían pronunciarse. Con este escenario, sumado a que las reuniones eran por Zoom y que debían terminar en tres meses, es un lujo que se haya hecho un trabajo como el que se hizo", resumió una fuente cercana a la tarea de los consejeros.

Los motivos de discusión fueron por cuestiones técnicas y, aunque algunos rozaron las vanidades, no llegaron a mayores y se trabajó sin interrupción, sin que nadie se levantara enojado del Zoom. Según la fórmula elegida por alguien que trabajó junto a los especialistas, "en las diferencias pesó un 20 por ciento la ideología, en un 30 por ciento las miradas personales y en un 60 por ciento las cuestiones de carácter" de cada uno de estos pesos pesados del derecho.

Beraldi no orientó la discusión, coincidieron en diálogo con LA NACION tres consejeros que asistieron a las deliberaciones. Incluso alguno de los participantes hubiera deseado otra actitud más protagónica del abogado de la vicepresidenta, pero señalaron que se limitó con educación y afilada lógica a defender posiciones en las tuvo coincidencias en la mayoría de los casos con Marisa Herrera, Carlos Arslanian, Andrés Gil Domínguez y Omar Palermo.

De hecho, no se dejó por escrito la idea de aumentar el número de miembros de la Corte, como lo proponía un sector del kirchnerismo, aunque hubo coincidencia en proponer una reforma de la ley orgánica de funcionamiento de la Corte introduciendo cuestiones de género, perspectiva ideológica y federalismo, lo que fue interpretado como una puerta abierta para que el Congreso sea quien decida, por ley, aumentar la cantidad de jueces de la Corte.

La comisión, en términos generales, pudo ponerse por encima de la coyuntura, aunque en los debates se cruzaron intereses políticos y personales de sus integrantes. El meollo de la discusión fue jurídico al punto que el asunto más álgido fue definir si se iban a proponer cambios sobre el modo de elegir Procurador. Una señal que esperaba el bloque kirchnerista del senado para avanzar con una ley en ese sentido.

Votaron con la idea de flexibilizar los dos tercios las consejeras Marisa Herrera y Claudia Sbdar y los consejeros Carlos Arslanian, Alberto Beraldi, Raúl Gustavo Ferreyra y Omar Palermo. De un modo u otro, especialistas que se encuentran más cerca del kirchnerismo, el peronismo o el albertismo. Las consejeras María del Carmen Battaini, Hilda Kogan e Inés Weinberg de Roca, y los consejeros Enrique Bacigalupo y Andrés Gil Domínguez consideran que el mecanismo actual de los dos tercios debe mantenerse.

Las mujeres pesaron fuerte en la comisión y hubo tres que tuvieron posiciones casi en bloque: Battaini, Kogan y Weinberg, que fueron acompañadas en muchas ocasiones por Bacigalupo.

Su mirada fue bien judicial y hasta determinada en ocasiones por la costumbre de trabajar en tribunales colegiados, donde las opiniones se expresan y sopesan con una mesura y prudencia que muchas veces no necesitan los abogados en el ejercicio de la profesión, donde la palabra afilada es su mejor arma de persuasión. Y un tono apenas más alto en boca de un letrado no tiene las mismas consecuencias que si se lo escucha de boca de un juez o jueza.

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Cuidaron los matices en las expresiones, se administraron algunos egos y hubo, ante todo, tolerancia entre los integrantes de Consejo, los que les permitió concluir un documento plagado de guiños políticos que el Gobierno elegirá si pone en marcha. Si le hace caso al Consejo, el Congreso podrá impulsar una ley que diseñe una nueva Corte, cambie la organización de la Procuración, designe fiscales, rediseñe el Consejo de la Magistratura y dé a luz un nuevo Poder Judicial, parecido al que se imagina Alberto Fernández.