El clima, la COVID-19 y la cuestionada credibilidad de Biden enfatizan la semana importante de la ONU

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El presidente Joe Biden, acompañado a través de un video por el primer ministro de Australia, Scott Morrison, y el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, habla desde el Ala Este de la Casa Blanca en Washington, el 15 de septiembre de 2021.
El presidente Joe Biden, acompañado a través de un video por el primer ministro de Australia, Scott Morrison, y el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, habla desde el Ala Este de la Casa Blanca en Washington, el 15 de septiembre de 2021.

NUEVA YORK — El martes, la Organización de las Naciones Unidas convoca a los líderes mundiales para que pronuncien sus discursos anuales, con el trasfondo al parecer irreversible del calentamiento del planeta, las relaciones polarizadas entre las superpotencias y una pandemia tenaz que ha agravado la división mundial entre ricos y pobres.

La reunión de una semana de la Asamblea General, la mayor convocatoria diplomática del mundo, también es una importante prueba de credibilidad para el presidente estadounidense, Joe Biden, que será uno de los primeros en tomar la palabra ante el organismo integrado por 193 Estados miembro.

A pesar de su declarado entusiasmo por las Naciones Unidas (en un marcado contraste con su predecesor, Donald Trump), Biden pronunciará su primer discurso como presidente en medio de nuevas y fuertes dudas sobre su capacidad para lograr que Estados Unidos retome una posición de liderazgo mundial tras el conflictivo gobierno de Trump y su fomento del aislacionismo del “Estados Unidos primero”.

A continuación, presentamos un atisbo de lo que se puede esperar esta semana en la Asamblea General, su 76 sesión anual desde que se fundó la ONU al final de la Segunda Guerra Mundial:

¿Qué cambia este año?

A diferencia de 2020, cuando la sesión se realizó casi en su totalidad de manera virtual debido a la pandemia, más de cien líderes y otros representantes de alto nivel pronunciarán sus discursos en persona. Sin embargo, el acceso al complejo de casi 6,5 hectáreas de la ONU en Manhattan sigue siendo bastante limitado; es obligatorio el uso de cubrebocas, así como otras medidas de prevención por la COVID-19. La embajadora de Estados Unidos, Linda Thomas-Greenfield, dijo a los periodistas que las medidas estaban destinadas a garantizar que la Asamblea General “no se convierta en un evento de superpropagación”.

La semana pasada estalló la confusión en torno al requisito de la ciudad de Nueva York de que todos los participantes en la Asamblea General muestren una prueba de vacunación. El presidente de la Asamblea General de este año, el ministro de Asuntos Exteriores de Maldivas, Abdulla Shahid, respaldó el requisito. Sin embargo, no está claro cómo se aplicará esa medida. Los funcionarios de la ONU han dicho que el propio personal de la sede de la organización debe estar vacunado, pero que se mantiene un sistema de honor para los visitantes VIP y otros invitados.

¿Por qué esta Asamblea General es una prueba para Biden?

El mundo está ansioso por escuchar las prioridades de Biden y su visión del papel global de Estados Unidos, el mayor contribuyente financiero de las Naciones Unidas. Sin embargo, el mandatario hablará en el contexto de una avalancha de noticias negativas que han impactado a su gobierno a menos de un año de iniciado.

Hasta ahora, Biden no ha logrado contener la pandemia de COVID-19 en su país y sus esfuerzos para ayudar a proveer de vacunas a otras regiones del mundo en problemas han hecho poco para mitigar la enorme discrepancia en las tasas de vacunación entre los países ricos y los pobres.

Su presencia en la ONU también se produce menos de un mes después de la caótica salida de Estados Unidos de su intervención militar de 20 años en Afganistán. La retirada, organizada de manera apresurada, creó una nueva oleada de solicitantes de asilo, reanimó a los talibanes y volvió a crear un posible refugio para grupos terroristas.

Y la semana pasada, Biden sorprendió a Francia, el aliado más antiguo de Estados Unidos, con un acuerdo secreto de armas con Australia que acabó con uno de los mayores contratos militares franceses y puso en duda la sinceridad del gobierno estadounidense con sus socios históricos.

¿Quién más asistirá en persona?

Entre los líderes más destacados que hablarán de manera presencial (solo el primer día) se encuentra el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, un escéptico declarado de la COVID-19 cuya propia mala gestión de la pandemia amenaza su futuro político. Será el primer jefe de Estado que se dirija a la reunión y ha creado un gran revuelo al prometer que desafiará el requisito de vacunación.

Entre los demás oradores del primer día figuran los presidentes de Turquía, México, Polonia y el Congo.

¿Quién no asistirá?

Muchos líderes han optado por recurrir a los videos pregrabados, como se hizo el año pasado, o a que un representante de menor nivel asista en su lugar y tome la palabra. Sin embargo, la ausencia del líder de un país en particular este año puede enviar un mensaje.

Tal vez el líder más importante sin acudir a la Asamblea General sea el presidente de China, Xi Jinping, un contribuyente financiero cada vez más importante de las Naciones Unidas y rival de Estados Unidos por la influencia en la organización, lo cual motiva tensión subyacente.

El presidente ruso, Vladimir Putin, tampoco asistirá. Xi y Putin enviarán subordinados.

En lo que podría interpretarse como otra señal de la molestia de Francia con Estados Unidos, el presidente francés, Emmanuel Macron, descartó la idea de hablar incluso por video e instruyó a su ministro de Relaciones Exteriores, Jean-Yves LeDrian, a que hable en su lugar, lo que podría ocurrir en el último día.

El nuevo presidente de Irán, Ebrahim Raisi, también envió un discurso grabado con anterioridad, con lo cual se pierde la oportunidad de ejercer la diplomacia personal que podría ayudar a salvar el acuerdo nuclear casi extinto entre Irán y las principales potencias.

¿De qué hablarán?

Quizás el tema más importante será el cambio climático, con nuevas pruebas científicas que muestran una batalla perdida en lo que el secretario general de la ONU, António Guterres, ha calificado de lucha existencial.

El primer ministro británico, Boris Johnson, quien será el anfitrión de una conferencia sobre el cambio climático liderada por la ONU en Escocia dentro de dos meses, codirigirá una reunión preparatoria con Guterres el lunes.

También se espera que la lucha contra la pandemia domine la semana. Biden tiene previsto organizar una cumbre de la COVID-19 al margen de la reunión. Otros temas que se debatirán son la toma del poder por los talibanes en Afganistán; el golpe militar de 7 meses en Birmania; el acuerdo nuclear con Irán, que está en peligro; el vacío político en Haití, así como los conflictos en Etiopía, Yemen y Siria.

© 2021 The New York Times Company

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