Las nuevas estrategias de los candidatos para seducir votantes en medio de un clima de apatía

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Diego Santilli y Miguel Ángel Pichetto, de campaña en Lomas de Zamora
Diego Santilli y Miguel Ángel Pichetto, de campaña en Lomas de Zamora

En la antesala de las PASO, el clima de campaña apenas se siente. Sin actos masivos y con escasa presencia de militancia en las calles, los candidatos y candidatas recorren el territorio rodeados de un equipo de redes para amplificar sus actividades en las vidrieras virtuales. Tanto en el territorio bonaerense como en el distrito porteño, se muestran en una campaña híbrida y atomizada. “Mostrar la recorrida en las redes es lo que más rinde”, reconocen en el equipo de un candidato a diputado nacional de la provincia de Buenos Aires. Las razones: la pandemia y cierta apatía social, que impusieron una búsqueda distinta en las formas de acercarse a la ciudadanía.

“No es el momento de hacer campaña para la militancia”, justifican en el equipo de campaña del Frente de Todos, y señalan que el foco de la agenda proselitista está puesto en ir al encuentro “mano a mano” con trabajadores, con dueños de PYMEs, y comerciantes. “La idea es visitar y hablar con el ciudadano para después amplificar esa actividad en redes”, agregan. En línea con esa idea, el perfil de Victoria Tolosa Paz en Instagram acumula más de diez posteos por día. En otros equipos de campaña consideran que es mejor postear “poco y premium” que postear “mucho sin curar”. Lenguaje de campaña 2.0.

La asistencia social y el lawfare, privatizados por Alberto Fernández

En el búnker del Frente de Todos ubicado en la calle Corrientes trabaja el equipo que recibe las imágenes y los videos de las recorridas de todos los días. El encargado de aglutinar ese material y coordinar la difusión en las redes del espacio es Agustín Castañeda.

Máximo Kirchner, durante un acto en Cañuelas
Máximo Kirchner, durante un acto en Cañuelas


Máximo Kirchner, durante un acto en Cañuelas

Del otro lado, el subsecretario de Comunicación y Contenidos porteño, Ernesto Skidelsky, es el cerebro detrás de la estrategia en las redes del espacio y coordina la estrategia de comunicación en la mesa de campaña conducida por Fernando Straface.

Saben, en las filas partidarias de las dos fuerzas principales, que más allá de las recorridas y de la exhibición en redes, la presencia de funcionarios nacionales y provinciales en las actividades proselitistas, desde Alberto Fernández hasta Cristina Kirchner, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof, son el insumo de mayor impacto.

Larreta, Carrió y Santilli, en Pergamino
Larreta, Carrió y Santilli, en Pergamino


Larreta, Carrió y Santilli, en Pergamino

“La propaganda política murió”, sentenció un consultor político afín al Gobierno en diálogo con LA NACION al observar que, en general, “las audiencias ya casi no tienen registro de los spots radiales y televisivos, ni tampoco de los carteles en vía pública”.

Los medios donde tradicionalmente se desplegaban las campañas políticas van quedando a un lado. Un consultor que trabaja para la principal fuerza opositora reconoce que en la mesa de campaña de Juntos Podemos Más buscan intercalar las apariciones en televisión “para no saturar”. Admiten además que, al tener disputas internas, el impacto de los espacios cedidos en radio y televisión -distribuidos en tres listas en la Ciudad y en dos listas en la provincia- es simbólico.

Facundo Manes, en una recorrida de campaña en Malvinas Argentinas y San Miguel
Facundo Manes, en una recorrida de campaña en Malvinas Argentinas y San Miguel


Facundo Manes, en una recorrida de campaña en Malvinas Argentinas y San Miguel

Esa falta de impacto de la propaganda en televisión también motivó que el equipo de Florencio Randazzo decidiera reservar el ruidoso spot que replicaba insultos de Cristina Kirchner para las redes sociales y no para explotar en los espacios cedidos.

María Eugenia Vidal buscó captar al voto joven presentándose en “afters”, con previo aviso en sus redes, e incursionando en Tik Tok.

En el equipo de campaña de Facundo Manes consideran que estas formas de hacer campaña se deben más al modo apático de los ciudadanos que a las condiciones sanitarias. Parten de esa idea para señalar que el neurólogo proviene de un origen distinto y que eso le juega a favor.

“Esa apatía a nosotros no nos afecta tanto en la cotidianidad del día a día. Sí vemos que las cosas que hacemos en redes sociales calan más de lo que se ve en televisión”, dijo a LA NACION Ana Iparraguirre, que trabaja en la campaña de Manes. “Vemos en el territorio que, al ser médico, mucha gente se le acerca a Facundo con una preocupación y una pregunta, un contacto que tiene poco que ver con la típica conversación entre un político y un ciudadano en la calle”, agregó.

Casi todos los espacios dicen reconocer que hay apatía en el trato con la ciudadanía, pero nadie dice sentirse interpelado por esa actitud. En un sector del Frente de Todos no coinciden con la idea de un votante desencantado. “¿Quién tiene el indignómetro para decir que no podemos hacer campaña? Es un vicio teórico de biblioteca”, cuestionó un coordinador de la campaña de un importante candidato del espacio. “Si vas al encuentro con la gente, te tenés que bancar todo: las preguntas inconvenientes, la gente dolida. Pero para eso se necesitan candidatos dispuestos a caminar, a escuchar y a repartir folletos”, agregó.

Una postal diferente se vio al norte del país, en Tucumán, donde el gobernador Juan Manzur, que tiene un lugar como suplente en la lista encabezada por Pablo Yedlin, encabezó un acto masivo la semana pasada. “Esa escena no se verá en el AMBA”, aseguran en las filas del oficialismo.

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