Siete claves para entender por qué hay alarma en el mundo por las nuevas variantes de coronavirus

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A lo largo del año pasado surgieron variantes más transmisibles, cada una de las cuales alberga una constelación de mutaciones
Enrique García Medina

NUEVA YORK (Bloomberg).— Los virus mutan todo el tiempo, incluido el causante de la pandemia de Covid, el SARS-CoV-2. Y aunque la mayoría de esos cambios genéticos son inocuos, otros pueden hacer que el virus mutado sea más contagioso, por ejemplo, o que sepa esquivar anticuerpos. Esas variantes “más aptas” pueden desplazar a las cepas competidoras y pasar a ser la fuente predominante de contagios.

A lo largo del año pasado surgieron variantes más transmisibles, cada una de las cuales alberga una constelación de mutaciones. La más preocupante hasta el momento es la variante delta, que desde su aparición en la India en octubre pasado desplazó a las demás hasta ser la dominante en todo el mundo, y causante de oleadas de casos y hospitalizaciones, sobre todo en países con menos del 50% de su población adulta totalmente vacunado.

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1. ¿Qué es una variante?

Durante el proceso de replicación viral suelen producirse cambios genéticos capaces de generar lo que se conoce como variantes. Algunas de esas mutaciones debilitan el virus, y otras le suman alguna ventaja competitiva que los hace proliferar. Si como resultado de esos cambios el virus adquiere características físicas claramente distintas, esa variante también puede ser denominada “cepa”. Una variante que se desvía significativamente de sus ancestros virales puede identificarse como un nuevo linaje o rama del árbol evolutivo. En el lenguaje común, sin embargo, esos términos suelen usarse de manera indistinta.

2. ¿Cuáles son las más preocupantes?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza el término “variantes de preocupación” para referirse a cepas que representan mayor riesgo para la salud pública mundial, “variantes de interés” para aquellas que ameritan un monitoreo estrecho debido a su riesgo potencial, y “alertas de un seguimiento adicional” para una variante con características genéticas que entrañan un riesgo a futuro. Las evaluaciones pueden cambiar según la evolución de la pandemia. A las variantes de interés y variantes de preocupación se les asignan letras del alfabeto griego para su identificación. Hasta el 25 de agosto, la OMS llevaba identificadas cuatro en cada categoría:

  • Alfa: esta variante fue detectada en Inglaterra en septiembre de 2020 y provocó un auge de casos que en enero obligó a reinstaurar la cuarentena en el Reino Unido. Otros países, sobre todo en Europa, siguieron al Reino Unido en la reimposición de restricciones a los viajes. Antes de la llegada de la delta, fue la variante dominante en Estados Unidos, y según la OMS se ha manifestado en al menos 192 países.

  • Beta: esta variante fue detectada en Sudáfrica en agosto de 2020, y provocó un rebrote de los casos de Covid en el sur de África. Se ha reportado en al menos 141 países.

  • Gamma: esta variante, detectada por primera vez en la ciudad amazónica de Manaos en diciembre de 2020, impulsó el aumento de casos que afectó al sistema de salud de Brasil y provocaron escasez de oxígeno. Se ha reportado en al menos 86 países.

  • Delta: desde su aparición, esta variante supercontagiosa se ha registrado en al menos 163 países, y fue motor de una ola de casos de Covid sin precedente en la India. Se estima que es un 55% más contagiosa que la Alfa y casi el doble de contagiosa que la cepa original de principios de 2020. Eso puede deberse a que las personas infectadas con la Delta llegan a tener una cantidad significativamente mayor de partículas virales infecciosas en sus vías respiratorias en comparación con las personas infectadas con otras cepas. Esas partículas parecen tener una mejor afinidad con la ACE2, la enzima de la superficie de las células a la que le apunta el virus para iniciar el proceso infeccioso.

3. Además de contagiosa, ¿la delta también es más fuerte?

Es posible, porque los pacientes de la delta parecen más proclives a terminar internados que con la alfa, la variante dominante anterior. Un amplio estudio en el Reino Unido y publicado en The Lancet mostró que los pacientes con Covid-19 causado por la delta tienen 2,3 veces más de chances de ser internados que los infectados con la alfa. Eso coincide con un estudio anterior de Escocia que mostraba casi el doble de riesgo de internación con la variante delta frente a la alfa. Los médicos de la India vinculan la delta a todo un amplio abanico de síntomas de Covid, entre otros, problemas auditivos. También se halló evidencia de que la delta tiene tendencia a evadir los tratamientos con anticuerpos y que entraña un mayor riesgo de reinfección en personas recuperadas de variantes anteriores.

4. ¿Las variantes tienen impacto en la efectividad de las vacunas?

Los científicos le prestan sobre todo atención a las mutaciones en el gen que codifica la proteína espicular del virus, que cumple un rol crucial en la infección de las células humanas y que es a la que apuntan las vacunas. Las cuatro variantes de preocupación tienen múltiples mutaciones en su proteína espicular. Eso obliga a preguntarse si las personas que han desarrollado anticuerpos contra una cepa “normal” o “original” —ya sea por vacunación o por haberse recuperado de la infección— tendrán defensas contra las nuevas variantes. En la mayoría de los casos, las variantes de preocupación efectivamente llevan a diversos grados de reducción de la efectividad de las vacunas, pero esa perdida es ínfima y las vacunas retienen mayormente su poder de protegernos contra cuadros graves de la enfermedad, según la OMS.

5. ¿Cómo están respondiendo los países?

El descenso de los niveles de anticuerpos en algunas poblaciones con altos índices de vacunación, como Israel, ha dado ímpetu a quienes urgen la administración de una tercera dosis de refuerzo para frenar en seco una ola de hospitalizaciones en ciernes. Los argumentos a favor de aplicar una dosis adicional son controvertidos, ya que la medida implicaría acotar la provisión de dosis que necesitan los países de ingresos bajos y medios bajos, donde la tasa de vacunación sigue siendo obstinadamente baja.

6. ¿Hay otras cepas dando vueltas?

La OMS ha resaltado el riesgo de que aparezcan nuevas variantes debido a la elevada tasa de contagios que sigue habiendo en todo el mundo. En agosto, por ejemplo, los científicos de Sudáfrica informaron que una posible variante de interés llamada C. 1.2 que contiene “una constelación de mutaciones preocupantes”. Fue identificada por primera vez en mayo en las provincias de Mpumalanga y Gauteng, donde se encuentran las ciudades de Johannesburgo y Pretoria. Para el 13 de agosto, ya se registraban casos de la variante en seis de las nueve provincias sudafricanas, así como en la República Democrática del Congo, Mauricio, Portugal, Suiza y Nueva Zelanda. Incluso en Sudáfrica, a finales de agosto, la C. 1.2 representaba apenas el 2% de las variantes conocidas del SARS-CoV-2 que circulan en el país.

7. ¿Las variantes tienen alguna otra implicancia?

Sí, tienen implicancias para los tratamientos y el diagnóstico del Covid y para la transmisión del SARS-CoV-2 en animales.

  • Tratamientos: Investigadores en Sudáfrica encontraron un teórico riesgo de que algunos anticuerpos que se están desarrollando para tratar el Covid puedan resultar ineficaces contra la variante beta. Pero los estudios en la Universidad de Columbia respaldan los ensayos de la empresa Regeneron Pharmaceuticals Inc., que muestran que su cóctel de anticuerpos —que en Estados Unidos recibió autorización de uso de emergencia y se le administró al entonces presidente Donald Trump—, es eficaz para neutralizar tanto la beta como la alfa.

  • Diagnóstico: En los centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) dicen que las nuevas cepas pueden disminuir la eficacia de algunos tests de diagnóstico de tipo PCR. Un estudio realizado en Alemania sobre los testeos rápidos de antígenos —más rápidos, baratos y accesibles, pero menos sensibles— reveló que eran igualmente efectivos para detectar las variantes alfa, beta y las originales.

  • Huéspedes animales: Los investigadores del Instituto Pasteur de Francia demostraron que las variantes beta y gamma tienen la capacidad de infectar a ratones de laboratorio y de replicarse en altas concentraciones en sus pulmones, algo que las variantes anteriores no podían hacer. Eso potencia las chances de que los ratones u otros roedores que viven en contacto con lo humanos se conviertan en reservorios del SARS-CoV-2 en regiones donde circulan esas variantes. Esas cepas podrían evolucionar en los animales y eventualmente volver a saltar a los humanos, advirtieron los investigadores en un informe del 18 de marzo que está a la espera del proceso de revisión por pares.

Bloomberg

(Traducción de Jaime Arrambide)

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