Las claves de la segunda dosis de la Sputnik V: por qué se demora y qué otros países se quejaron

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Alberto Fernández anunció la fabricación de la Sputnik V en la Argentina en una videoconferencia junto a Putin
ESTEBAN COLLAZO

La carta que la asesora presidencial Cecilia Nicolini envió al Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) –encargado de financiar el desarrollo del fármaco Sputnik V– puso de manifiesto los inconvenientes que atraviesa el Gobierno para la obtención del segundo componente de la vacuna rusa, mientras millones de personas esperan hace más de tres meses aplicarse la segunda dosis.

“Nos encontramos en una situación muy crítica. Esperábamos que las cosas fueran más sencillas, pero han empeorado”, confiesa en el texto Nicolini, figura clave en la negociación con los laboratorios que producen vacunas contra el Covid-19. En la carta reclama un pendiente de 18.734.185 dosis –5,5 millones del componente 1, más 13,1 millones del componente 2–.

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En un intento por poner paños fríos a la repercusión que generó la publicación de la carta, enviada el 7 de julio, pero revelada en las últimas horas por LA NACION, Nicolini indicó, en diálogo con Radio El Destape: “Avanzamos cada semana después de la misiva. La Argentina recibió más de medio millón del componente dos y también laboratorios Richmond sigue recibiendo en cantidad. Justamente, la semana que viene también recibirá más de medio millón para hacer el componente 2 acá en la Argentina”.

Sin embargo, el gobierno de Alberto Fernández no es el único que trasladó su malestar al Kremlin por la escasez de segundas dosis y promesas incumplidas. ¿Qué pasa en Rusia con la producción del segundo componente? LA NACION buscó dar respuesta a las principales inquietudes acerca de los retrasos en las entregas con las que se comprometió Vladimir Putin.

¿Por qué está demorada la producción de la segunda dosis?

Los retrasos tecnológicos y la falta de inversión, la necesidad de importar algunos activos y la complejidad de diseñar un segundo componente distinto al primero son algunos de los motivos que obstaculizan la producción rusa. Los dos componentes de la vacuna rusa incorporan adenovirus distintos, el ad25 y el ad5 –para la primera y segunda dosis, respectivamente–, y el cultivo del segundo demora más tiempo que el primero, según han explicado especialistas.

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El Instituto Gamaleya pactó entregar un total de 896 millones de dosis (de ambos componentes) a los 69 países con los que generó convenio. Cumplir con aquel objetivo requiere poner en funcionamiento grandes plantas de producción, un punto en el que el RDIF también ha encontrado limitaciones. Además, Rusia contaba con que la India contribuyera en producir parte del pedido global a través del Serum Institute India (SII), el mayor productor de vacunas del mundo, pero el presidente Ram Nath Kovind decidió cerrar la exportación de dosis en mayo por la fuerte ola de contagios que atraviesa el país, también impactado por los casos de “hongo negro”.

La situación en Rusia

La vacunación contra el Covid-19 en Rusia comenzó a tomar impulso recién unos pocos días atrás, dada la creciente ola de contagios y crisis de muertos, que desde comienzos de julio supera las 700 víctimas diarias.

Hasta el momento, los ciudadanos rusos se rehusaban a vacunarse amparados en una mezcla de desconfianza al gobierno, escepticismo antivacunas y falta de miedo a transitar la enfermedad. En este marco, las autoridades de Moscú decretaron el mes pasado la vacunación obligatoria para los trabajadores nucleados alrededor del comercio, los servicios, la restauración, el transporte, la sanidad y la educación.

En Rusia, el 14,9% de la población recibió la inmunización completa, y el 22,9% cuenta con una primera dosis. Aún con un ritmo de vacunación lento, Rusia también se vio afectada por la escasez de Sputnik V, y, a finales de junio, en algunas localidades de las regiones de Bashkiria y Jabárovsk debieron suspender la campaña vacunatoria, según constató la agencia Reuters.

¿Con qué países tiene acuerdo el centro Gamaleya?

Con la reciente incorporación de Chile, la vacuna Sputnik V ha sido aprobada por 69 países, según confirmaron en la cuenta de Twitter del Instituto Gamaleya, que se ocupa de la comercialización del fármaco, y más de la mitad de los mismos han firmado convenio para provisión de dosis. En efecto, el portal Russia Beyond indicó, días atrás, que 46 gobiernos tienen contrato con la administración de Putin. Los datos surgen de la reconstrucción de las comunicaciones del RDIF y las distintas embajadas, dado que el gobierno ruso no da detalles al respecto. En todos los casos, la provisión de vacunas está retrasada.

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Entre los mayores compradores de vacunas se encuentran Irán y Turquía, que encargaron 60 y 50 millones de Sputnik V, respectivamente. Pero con el país que mejor ha cumplido Rusia es con la Argentina, que recibió alrededor del 40% de su pedido de 30 millones de dosis. Hasta el momento, arribaron a Ezeiza 11,8 millones de vacunas rusas.

Otros de los países que compraron Sputnik V son Venezuela, Paraguay, México, Nicaragua, Bolivia y Guyana; los asiáticos Líbano, Uzbekistán, Turkemistán, India, Sri Lanka, Siria y Emiratos Árabes, y Túnez, Congo y Egipto, entre otros.

Por su parte, Estados Unidos y los países miembro de la Unión Europea siguen dando la espalda al gobierno ruso, y aún no validan el uso de la Sputnik V.

Los gobiernos que le reclaman a Vladimir Putin

El estado argentino no es el único que ha manifestado su preocupación por los retrasos en la entrega de vacunas rusas. Semanas atrás, Guatemala exigió que Rusia le devolviera el dinero que le había transferido. El gobierno de Alejandro Giammattei había desembolsado 79 millones de dólares por la mitad de un pedido de 16 millones de dosis de Sputnik V, de las cuales recibió solo 150.000 –menos de un 1%–.

En Filipinas, por su parte, advirtieron que aún esperan 50.000 dosis del segundo componente ruso, y un reclamo similar lanzó México. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha recibido aproximadamente un 15% de su pedido y acusó a Rusia de no cumplir con sus compromisos. “Se desfasó la cantidad de primeras dosis que se lograron fabricar con respecto a la cantidad de segundas dosis”, dijo el subsecretario de Salud de México, Hugo López-Gatell.

Ante las quejas, desde el Kremlin se limitaron a decir el mes pasado que “todas las obligaciones se cumplirán” y que “no es posible satisfacer absolutamente toda la demanda en el extranjero de inmediato”. El mensajero fue el vocero presidencial, Dmitry Peskov, quien también reconoció, a fin de junio: “Efectivamente, como la prioridad absoluta es el consumo interno y la satisfacción de las necesidades internas -la vacunación de la población de Rusia-, es en esta prioridad que los fabricantes y nuestros departamentos se están concentrando ahora”.

Los números de Sputnik V en la Argentina

Hasta el momento, llegaron al país 11.868.830 vacunas de Sputnik V -9.375.670 del componente 1 y 2.493.160 del componente 2, lo que revela un faltante de 6.882.510 dosis para completar la vacunación de las personas que fueron inoculadas en primera instancia con el fármaco ruso-. La semana pasada llegaron 550.000 dosis del segundo componente, y se espera que en los próximos días llegue un lote más.

Respecto de la producción local de Sputnik V, el laboratorio Richmond recibió a mediados del mes de julio la aprobación de las primeras 140.625 dosis del componente 1, por parte del centro Gamaleya. Según indicó el presidente de la empresa, Marcelo Figueiras, en el país avanza la producción de 1,3 millones de vacunas del componente 1 y 1,1 millones de dosis del componente 2.

Richmond tiene a cargo la producción de la vacuna Sputnik V a partir del antígeno elaborado en Rusia. La etapa, denominada fill and finish, consiste en el llenado y acondicionamiento final de la vacuna, según detalles provistos por la agencia Télam.

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