Quién es Claudia López, la primera mujer homosexual electa alcaldesa de Bogotá

LA NACION

BOGOTÁ.- Bogotá eligió ayer a su primera alcaldesa, la centroizquierdista Claudia López, homosexual y figura anticorrupción, en el marco de los comicios locales más pacíficos que se han realizado en años en Colombia.

"Hoy Bogotá no solo votó para que la ciudad cambie en los próximos cuatro años, sino para que esta generación cambie a toda nuestra sociedad", proclamó la exsenadora de oposición en su discurso de victoria.

Conocida por su disciplina, carácter combativo y origen humilde, López, de 49 años, logró un resonante triunfo en un país históricamente gobernado por hombres de las élites conservadora y liberal.

La aspirante por la coalición del Partido Verde y el Polo Democráticose impuso por menos de tres puntos porcentuales sobre su inmediato rival, el liberal Carlos Fernando Galán. Obtuvo el 35,21% de los votos contra el 32,48% del hijo del excandidato presidencial Carlos Galán, asesinado por el narcotráfico en 1989.

Su victoria llegó el mismo día en que el partido en el poder, que lidera el expresidente Álvaro Uribe, recibió una humillante derrota en Medellín y Cali, la segunda y tercera ciudad de Colombia respectivamente, donde los dos candidatos del Centro Democrático perdieron.

Un nuevo símbolo

López interpretó su victoria como un voto de derrota del "machismo, el racismo, el clasismo y la homofobia". Desde el 1 de enero estará al frente de una capital de 7,2 millones de habitantes agobiada por problemas de movilidad y una alta percepción de inseguridad.

La alcaldesa electa también es reconocida por su oposición a la derecha que gobierna Colombia desde hace poco más de un año con Iván Duque a la cabeza. Como investigadora académica, denunció la llamada "parapolítica", una alianza de líderes públicos con los sanguinarios grupos de ultraderecha, lo que le costó el exilio en dos ocasiones.

Y el año pasado lideró una fallida consulta popular que pretendía castigar con más fuerza la corrupción en la política. Ahora ella es "símbolo de una ciudad grande, moderna, cosmopolita, abierta", comentó a la AFP Yann Basset, analista de la Universidad del Rosario.

Con su elección -agrega- también ganó "el voto independiente, alejado de los partidos tradicionales", que se perfilan como los perdedores de la jornada.

La derrota de Uribe

Unos 36 millones de colombianos estaban convocados para elegir 32 gobernadores, poco más de 1100 alcaldes y miles de diputados departamentales, concejales y ediles.

Con una participación de cerca del 60%, esta jornada electoral también será recordada como la más pacífica de los últimos años en Colombia, pese a la violencia que ensombreció la campaña.

Siete candidatos fueron asesinados, otros 88 recibieron amenazas, 12 sufrieron atentados y uno fue secuestrado, según la independiente Misión de Observación Electoral (MOE).

"Podemos celebrar que a esta hora, el día de hoy, ha sido el más pacífico del año 2019", destacó el presidente Duque tras el cierre de las urnas.

El proceso revestía especial complejidad por el alto número de candidatos -casi 117.000- y las amenazas de seguridad en algunos territorios donde operan grupos armados financiados por el narcotráfico o la minería ilegal, luego del desarme de la exguerrilla FARC en el marco del acuerdo de paz de 2016.

La mayoría de candidaturas era de coalición, lo que denota un debilitamiento de las formaciones tradicionales.

El expresidente Uribe aparece como uno de los grandes perdedores de la jornada.

Investigado por la justicia por un presunto caso de manipulación de testigos, el exmandatario (2002-2010) se involucró de lleno en esta campaña. "Perdimos, reconozco la derrota con humildad. La lucha por la democracia no tiene fin", escribió en Twitter.

El analista de la Universidad del Rosario cree que el resultado de Medellín, considerado "baluarte del uribismo", es especialmente doloroso para el Centro Democrático. El alcalde electo de esa ciudad es Daniel Quintero, un exviceministro de 39 años.

FARC sin fuerza

Surgida del acuerdo de paz, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) se midió por segunda vez en unas elecciones tras su magro debut en las legislativas de 2018, en las que apenas obtuvo el 0,27% de apoyos.

El partido de la exguerrilla postuló a 308 candidatos, la mayoría para concejos locales y solo 18 para administraciones municipales. De momento solo obtiene la alcaldía del municipio de Guapi, al suroeste del país.

Un exguerrillero, conocido como el "cantante de las FARC", también fue electo como máxima autoridad del municipio de Turbaco, al norte, aunque por una alianza de partidos de izquierda que excluye a las FARC.

Los antiguos rebeldes enfrentan un difícil proceso de reincorporación social y económico marcado por denuncias de retrasos e incumplimientos oficiales, pero sobre todo manchado por el asesinato de 168 excombatientes desde la firma de la paz.

Agencia AFP