Clases presenciales en Caba: “Nos vuelven locos”, la bronca de padres y madres en la puerta de las escuelas

Alejandro Horvat
·4  min de lectura
Escuela de CABA
Silvana Colombo

“Nos están volviendo locos. Ya el año pasado estuvo perdido”, dijo Ricardo García, 42 años, que tiene un hijo en el sexto grado de la Escuela N° 6, Vicente Fidel López, sobre la avenida Santa Fe 5039. “¿Qué va a hacer en la secundaria si no tiene una buena formación en el primario?”, se preguntó García.

Ayer un juez federal en lo Contencioso Administrativo declaró la incompetencia de la Justicia porteña para determinar la continuidad de las clases presenciales y envió el expediente a la Corte Suprema, medida que deja sin efecto la cautelar planteada por padres y madres de alumnos contra el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de suspensión de las clases presenciales en la ciudad de Buenos Aires.

Ya era de noche y los padres todavía no sabían si hoy tendrían que traer a sus hijos a la escuela o no. Finalmente el Gobierno de la Ciudad ratificó la continuidad de las clases presenciales pese al fallo de la Justicia Federal. “Hasta que la Corte se expida, las escuelas en la ciudad de Buenos Aires continúan con el dictado de clases presenciales”, informaron las autoridades porteñas a través de un comunicado oficial.

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Muchos padres, según contaron a LA NACION, se enteraron a las 22.30 por un mensaje de un docente o un directivo.

Ese fue el caso de Norma Riveros, de 34 años, que hoy llevó a su hijo a la escuela N° 6. “Me llegó a las 22.30 un mensaje de la seño en el que me comunicaba que hoy traiga a mi hijo. Y menos mal que lo pude traer porque si no él no iba a poder tener clases: en casa ahora no hay internet y yo me tengo que venir a trabajar. Pero este ida y vuelta te genera mucha ansiedad, ayer a las 22.30 estaba viendo las noticias”, contó Riveros.

Protocolos y burbujas

José Molina es el director de la Escuela N° 6. Lamentó que ya habían logrado una muy buena dinámica con organización de los protocolos y las burbujas y, ahora, esa continuidad esté en duda.

Escuela de CABA
Silvana Colombo


Los chicos asistieron hoy de forma presencial a la Escuela Sagrado Corazón, de la ciudad (Silvana Colombo/)

“Se complica la dinámica de trabajo: ayer estábamos trabajando a las 23. La verdad que es una lástima porque, hasta el momento, veníamos con un 90% de asistencia en las burbujas”, señaló Molina.

En este conflicto judicial entre la Ciudad y la Nación que tiene en el medio a padres, madres e hijos, también tomaron posición los sindicatos docentes porteños que llamaron a un paro. Según Ileana Sanguineti, vicedirectora de la Escuela N° 6, del plantel de 40 docentes, 12 adhirieron al paro.

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“Cada día se adhieren más. Nosotros, por el momento, en esta escuela tuvimos que aislar por precaución a cinco burbujas de las 28 que tenemos y a cuatro docentes que dieron positivo. Pero la gran mayoría de los docentes por suerte, y hasta ahora, continúa asistiendo a la escuela”, dijo Sanguinetti. Según el ministerio de Educación de la Ciudad, hoy abrieron sus puertas el 94% de las escuelas del distrito.

“Ya no se qué hacer. Realmente creo que este ida y vuelta nos perjudica mucho. Nos tienen que asegurar que en 15 días los chicos van a poder venir a clases porque otro año de manera virtual no se soportaría, pero que no nos pongan en el medio del lío político a los padres, los nenes y los docentes”, opina Sergio Lamur, que acaba de dejar a su hijo en la Escuela Granaderos de San Martín, sobre la Avenida del Libertador.

A unas cuadras de ahí, en el colegio privado Sagrado Corazón de Jesús, Mariela, una madre que acababa de dejar a su hijo en el jardín, pero prefirió no dar su apellido, aseguró que está cansada de las idas y vueltas entre los políticos. “Yo quiero que mi nene venga, pero si hay que suspender, que suspendan, pero que se decidan y tomen decisiones en conjunto, sino nos van a volver locos. Nosotros además del tema escolar tenemos otros problemas”.

En la puerta del mismo colegio, Mateo Bellelli, de 33 años, piensa que la Ciudad debería acatar lo que dispuso el Presidente. “No pasa nada si cerramos 15 días, siempre y cuando luego volvamos a la escuela. Obviamente que queremos que los chicos vengan, pero 15 días no es la muerte de nadie”.