Clases en la ciudad: Alivio y alegría entre muchos padres y madres tras el fallo de la Corte

Alejandro Horvat, María Ayzaguer
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Flora Acosta
Mauro Alfieri

La Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó hoy un fallo en el que afirmó que el decreto de Alberto Fernández que había suspendido las clases presenciales en el AMBA “violó la autonomía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”. La decisión de los jueces fue celebrada por padres y madres que envían a sus hijos a escuelas porteñas, como también por organizaciones de estudiantes que luchaban para que continuara la presencialidad en las aulas.

Flora Acosta, de 39 años, es la madre de Francesca, de cinco. Ella va a la Escuela N°1 Juan José Castelli, en Recoleta. Está aliviada, relata que el año pasado para su hija fue muy angustiante.

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“Fue un alivio. Esperemos que ya sea definitivo. A mi hija las clases virtuales la hubieran complicado mucho porque ella está en un momento de aprendizaje fundamental, está por empezar la primaria. Esas tres horas que va a la escuela para ella son fundamentales porque aprende, socializa, de todo. Por más que yo la ayude, no es lo mismo, necesita estar con otros chicos. Además, yo trabajo y no puedo estar atendiéndola a ella todo el tiempo. El año pasado ella se angustiaba, pasaba días triste, tenía la necesidad de estar conectada con otros chicos, fue terrible”, señala Acosta.

Flora Acosta
Mauro Alfieri


Flora Acosta y su hija, Francesca (Mauro Alfieri/)

Uno de los espacios en donde los padres canalizaron su preocupación en las semanas anteriores fue en los grupos de WhatsApp. “Ahí se leía que algunos padres no podían consolar a sus hijos durante el año pasado porque estaban tristes. Así que hoy estamos contentos y tranquilos. Todos los chicos necesitan ir al colegio, no sé cómo no les entra en la cabeza que hay gente no puede tener clases virtuales o hacerse cargo de los chicos si no van al colegio”, agrega Acosta.

“Me parece espectacular el fallo de la Corte. Los datos dicen que no hay un aumento significativo de casos con las escuelas abiertas. Y los chicos necesitan interacción con otros chicos de su edad”, dice Conrado Etchebarne, padre de dos niños de 2 y 4 años que asisten a un jardín de infantes privado de Palermo.

Para él se ve claramente la influencia positiva del jardín en el desarrollo de su lenguaje y pensamiento. ”También es muy sano tener otros adultos como figuras de autoridad. En el jardín los chicos tienen nuevas inquietudes y se complementan los aprendizajes individuales con los grupales. La educación presencial es fundamental para ellos”, explica.

“Estoy aliviada y feliz”, dice Agostina Garofalo, madre de una niña de dos años que asiste a un jardín de infantes privado de Caballito. Su hija empezó las clases por primera vez en marzo pasado y, desde entonces, siente que aprendió un montón: se sorprende de escucharla decir cosas que ella no le enseñó. También siente que a su hija le hace bien la sociabilidad.

”Ella va al jardín feliz y vuelve feliz. Cuando salió el DNU que parecía que suspendía las clases en CABA pensé que si íbamos a seguir de modo virtual la iba a tener que sacar del jardín: con su edad no hay forma de que pueda seguir una clase por una pantalla”.

Ahora se alegra de que pueda seguir siendo de esta forma. Si bien Agostina puede trabajar remotamente desde su casa, no le gusta tener que dejar a su hija jugando sola (si lo logra) mientras ella está detrás de una pantalla. “Me da pena no poder darle atención y que esté sola acá: a mi me interesa que a esta edad ya pueda interactuar con sus pares”, explica. “Siento que es lo que la hace feliz”.

Año perdido

“Me permite volver a ver algo del país federal que deberíamos ser, con tres poderes independientes, cuyos tironeos (seguramente muchos de ellos de carácter político) ayudan a balancear el híperpresidencialismo al que estamos acostumbrados”, dice Noelia González, abogada y madre de dos.

Desde su punto de vista, y en línea con el fallo, las decisiones en materia de educación corresponden a CABA en su calidad de ciudad autónoma. “Y sus representantes entendieron, con la evidencia recolectada desde febrero hasta ahora y después de un año absolutamente perdido, que la primera medida no podía ser volver a encerrar a los niños”, agrega.

Valentino Diaz Fontau, miembro fundador de la agrupación Estudiantes Organizados de la Ciudad, asegura que el fallo de la Corte fue un triunfo para los estudiantes frente a las clases presenciales que ellos califican de “insostenibles”.

“Desde octubre del año pasado que defendemos las clases presenciales. Hoy la Justica nos da la derecha a los estudiantes. Se respetó la autonomía de la Ciudad, pero también se respetaron los derechos de los estudiantes que desde el año pasado venimos con clases virtuales insostenibles. Hoy, gracias al fallo, hay menos diferencias entre los que pueden estudiar a distancia y los que no. Es una gran victoria, pero no hay que bajar los brazos porque en la Argentina las cosas son muy cambiantes”, dice Diaz Fontau.

Él describe que en el grupo de WhatsApp que tiene junto a cientos de estudiantes el fallo de la Corte Suprema de Justicia se festejó como un triunfo por la lucha que emprendieron hace meses, cuya primera manifestación fue frente al Palacio Pizzurno.

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“En los grupos de WhatsApp se celebró el fallo pero no hay que bajar los brazos. Ahora hay que seguir luchando por otros problemas que tiene la educación. Esto nos acerca un poco más a lo que buscamos, pero no nos cambia el panorama, vamos a seguir luchando”, agrega Díaz Fontau.

El fallo está formado por tres votos diferentes, pero en una parte dispositiva común la Corte sostuvo: “Se hace lugar a la demanda respecto del planteo referido a que en el caso concreto se violó la autonomía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

Los tres votos que integran la sentencia son: uno de Carlos Rosenkrantz, uno de Ricardo Lorenzetti y otro de Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda juntos. Elena Highton, que había sostenido que este caso no era de competencia de la Corte Suprema, no votó. El fallo fue en respuesta a la demanda que presentó el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, contra el decreto presidencial que suspendió por 15 días las clases presenciales. Ese decreto estuvo vigente hasta el viernes pasado. Ese día, el Presidente extendió la suspensión con otro decreto nuevo.