Clases: a pesar de la carta del Gobierno, el 97% de las escuelas continúan abiertas en la ciudad

Alejandro Horvat
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Clases presenciales en el colegio ORT en la calle Río de Janeiro
Mauro Alfieri

A medida que transcurre la semana, el número de escuelas porteñas que abren para recibir a sus alumnos creció de manera gradual. El lunes, en medio de la confusión de directivos, docentes y padres por las idas y vueltas entre la Ciudad y la Nación, solo el 60% de las escuelas, promediando entre las públicas y privadas, recibió a los chicos en las instituciones. Ayer, esa cifra ascendió al 94% y hoy llegó al 97%, según información proporcionada por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta; aunque, si se considera solo a los colegios privados, afirman que el 100% estuvo en funcionamiento durante esta jornada. Es decir que la carta que enviaron el Ministerio de Educación y el Ministerio de Justicia de la Nación a las asociaciones de colegios privados de la Capital para que acaten el DNU Nº241/2021, que en su artículo 2º dispuso el cese de las clases presenciales en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) por dos semanas, hasta ahora no tuvo efectos concretos.

En tanto, según el Ministerio de Educación porteño, en las escuelas públicas hoy asistió a clases el 80% del alumnado. Mientras que fuentes del sector de la educación privada informaron que son casos “aislados” los de familias que no envían a sus hijos a los establecimientos escolares.

Sobre por qué los colegios privados siguen abiertos, desde la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada (Aiepba) y la Junta Nacional de Educación Privada (Junep) explicaron a LA NACION que, en primer lugar, ellos no tienen la potestad para señalar a los colegios si deben tener clases presenciales o virtuales. Además, las instituciones educativas privadas porteñas deben acatar lo que indique la Dirección General de Educación de Gestión Privada (Dgegp) porteña, dependiente del Ministerio de Educación del distrito. Por eso, si la Ciudad sostiene que las clases deben ser presenciales, ellos seguirán recibiendo a alumnos y alumnas.

Escuela de CABA
Silvana Colombo


A pesar de la carta que envió el Gobierno a los colegios privados porteños, es alta la asistencia a clase de alumnos y alumnas (Silvana Colombo/)

“Les queremos hacer saber que el Decreto N° 241/2021 es una norma federal que se encuentra vigente, por lo cual corresponde sostener la continuidad educativa no presencial o en contexto virtual hasta el 30 de abril de 2021 en todos los niveles y en todas sus modalidades en el aglomerado del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA)”, señaló una de las cartas que envió el Gobierno para intentar revertir la presencialidad en la ciudad.

Rodolfo De Vincenzi, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Institutos de Enseñanza Privada (Caiep), que nuclea cerca de 80 colegios en la Capital, resaltó que las instituciones no tienen más que responder a la autoridad de contralor que es la Dgegp.

“Hay fallos que se contraponen, pero la interpretación de esos fallos los tiene que hacer el gobierno porteño y no los colegios. Nosotros acatamos lo que establece nuestra autoridad. En el caso de la ciudad, las clases presenciales se vienen desarrollando con normalidad y con buen nivel de asistencia de docentes y alumnos. Hasta ahora, las familias que pidieron no concurrir son muy pocas Ahora esperamos con muchas expectativas la decisión de la Corte Suprema de Justicia para poner fin a las marchas y contramarchas”, argumentó De Vincenzi.

Patricio Villegas, apoderado del Instituto Sagrada Familia, en el barrio de Flores, también sostuvo que las cartas que envió el Gobierno no tuvieron efecto y que, hasta el momento, todo sigue con normalidad.

Alumnos del colegio Cristóforo Colombo del barrio de Belgrano
Ricardo Pristupluk


Alumnos del colegio Cristóforo Colombo, en el barrio de Belgrano (Ricardo Pristupluk/)

“Las cartas fueron a las asociaciones y estas no pueden bajar órdenes a los colegios. Nosotros seguimos con normalidad, los colegios de gestión privada cumplen un servicio público y por lo tanto tenemos que respetar lo que dice el gobierno de la ciudad. Lo mismo sucede en la provincia de Buenos Aires, donde sí acataron el DNU presidencial y las escuelas están cerradas”, explicó Villegas.

Desde el lunes, algunos gremios docentes de la ciudad han convocado a un paro para defender el pase a la virtualidad. En el distrito hay 17 sindicatos distintos que, entre todos, agrupan a casi 31.000 docentes de un total de 57.000. Si bien el paro tuvo un alto nivel de acatamiento, según señalaron desde la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) y desde Ademys, otro de los gremios, el nivel de adhesión fue mermando porque la Ciudad les descuenta los días a los docentes que se ausentan. Por eso, el ministro Trotta pidió a las asociaciones de colegios privados que eso no se replique en las instituciones que ellos representan.

“La adhesión es dispar según cada barrio. Hay más docentes que se han sumado en los barrios del sur; por ejemplo, en la comuna 7. Pero estamos hablando de un 60% a 80% de adhesión. Hay muchos que adhieren al paro porque tienen miedo a ir a la escuela. Se renovó el paro para el día de hoy y mañana, luego analizaremos cómo continuamos”, expresó Amanda Martín, secretaria general de Ademys, que cuenta, según ella, con 3000 afiliados porteños. Desde Ademys están generando un fondo de huelga para compensar a los docentes a los que les han descontado el día de trabajo.

Hoy al mediodía, las asociaciones que nuclean a las instituciones privadas porteñas se reunieron con el ministro de Educación, Nicolás Trotta, quien les transmitió a los representantes su preocupación por la situación epidemiológica y les pidió que no computen las faltas de los docentes o los alumnos que decidan no participar de manera presencial a las clases.

Al término de ese encuentro, Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Aiepba y la Junep, respondió a LA NACION que “la reunión fue muy buena”.

“No hubo presiones de ningún tipo, como se dijo en algunos lugares. Se habló de la preocupación del Gobierno nacional y la incertidumbre de las familias. El ministro nos pidió que no computáramos las faltas de los alumnos y que no les descuenten el día a los docentes que no asistan a las escuelas. Ellos tienen la postura de que la Ciudad no debería haber insistido con la presencialidad. Desde el ministerio nos convocaron una infinidad de veces y tenemos muy buen diálogo, pero las escuelas de la Capital deben obedecer la normativa del gobierno porteño”, explicó.