Clásica censura de internet

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Las nuevas regulaciones en Indonesia muestran que los controles estrictos en línea ya no se limitan a países autocráticos como China. (Burton Booz/The New York Times).
Las nuevas regulaciones en Indonesia muestran que los controles estrictos en línea ya no se limitan a países autocráticos como China. (Burton Booz/The New York Times).

Quiero que consideremos las implicaciones de esta nueva realidad: ahora en tres de los cuatro países más poblados del mundo, los gobiernos se han otorgado el poder de ordenar que se eliminen de internet las publicaciones de ciudadanos que no sean del agrado de las autoridades.

Indonesia, el cuarto país más poblado del mundo y una democracia, está en proceso de implementar lo que las organizaciones de derechos civiles consideran regulaciones demasiado amplias para exigir la eliminación del discurso en línea que los funcionarios juzguen como una perturbación para la sociedad o el orden público. La mayoría de las principales empresas de internet, incluidas Google, Meta, Netflix, TikTok, Apple y Twitter, han aceptado seguir las reglas en la práctica, por el momento.

Las regulaciones de Indonesia son otra señal de que los estrictos controles en línea ya no se limitan a países autocráticos como China, Irán, Corea del Norte y Birmania. También se ven cada vez más en las democracias que quieren usar la ley y el internet para moldear los debates y las creencias de los ciudadanos.

Durante mucho tiempo, ha habido un tira y afloja sobre la libertad de expresión y sus límites en las sociedades libres. Pero una de las preguntas persistentes de la era de la conexión en línea es qué deben hacer los gobiernos, las empresas digitales y los ciudadanos ahora que el internet y las redes sociales hacen que sea más fácil para las personas compartir sus verdades (o sus mentiras) con el mundo y más apetecible para los líderes nacionales acabar con todo eso.

Lo que está sucediendo en tres de los cuatro países más grandes del mundo: China, India e Indonesia (Estados Unidos es el tercero más grande) es más simple que eso. Se ajusta a la definición clásica de censura. Los gobiernos buscan silenciar a sus críticos externos.

Los funcionarios de Indonesia han dicho que sus nuevas regulaciones son necesarias para proteger la privacidad de las personas, eliminar el material en línea que promueve el abuso sexual infantil o el terrorismo y hacer del internet un espacio acogedor para todos.

En ocasiones, los gobiernos tienen razones legítimas para tomar las riendas de lo que sucede en línea, como evitar la propagación de información errónea peligrosa. Pero Dhevy Sivaprakasam, asesora de políticas de Asia Pacífico para el grupo global de derechos digitales Access Now, dijo que las normas de Indonesia son una hoja de parra utilizada por el gobierno para sofocar el periodismo y las protestas ciudadanas, con pocos controles sobre ese poder.

Las regulaciones requieren que las empresas digitales, incluidos los sitios de redes sociales, las empresas de videojuegos y pagos digitales y las aplicaciones de mensajería busquen y filtren constantemente material en línea que viole la ley, para eliminarlo en cuestión de horas si es localizado. Las autoridades también tienen derecho a solicitar datos de los usuarios, incluidas las comunicaciones y las transacciones financieras de las personas. Las empresas que incumplan la ley pueden ser multadas u obligadas a dejar de operar en el país.

Las regulaciones de Indonesia, que aún no se han implementado, “plantean serias preocupaciones respecto a los derechos a la libertad de expresión, asociación, información, privacidad y seguridad”, declaró Sivaprakasam.

Access Now también ha denunciado otras leyes radicales de censura en línea en Asia, incluidas las de Vietnam, Bangladés y la India.

Tratar de decidir qué hacer con estas leyes se torna más complicado. Las empresas de tecnología y otras industrias tienden a decir que están obligadas a cumplir con las leyes de los países en los que operan, pero a veces se rehúsan a hacerlo, o incluso se retiran de países como Rusia, con el argumento de que las leyes o las interpretaciones que hacen los gobiernos de estas violan las libertades fundamentales de las personas.

Access Now y otros grupos de derechos han dicho que las empresas no deben ceder ante lo que aseguran que son violaciones de los derechos humanos internacionales y otras normas en Indonesia.

Los directivos de empresas de internet de Estados Unidos han dicho en privado que el gobierno estadounidense debería hacer más para hacer frente a los controles gubernamentales demasiado estrictos sobre la expresión en línea, en lugar de dejarlo en manos de Google, Apple, Meta y Twitter. Dicen que las empresas estadounidenses no deberían verse en la posición de tratar de defender de forma independiente a los ciudadanos de otros países de los abusos de sus propios gobiernos.

La idea utópica original era que el internet sería una herramienta que ayudaría a derribar las fronteras nacionales y daría a los ciudadanos habilidades que nunca antes habían tenido para desafiar a sus gobiernos. Vimos una versión de eso, pero luego los gobiernos querían más control sobre lo que sucedía en línea. “Los gobiernos son muy poderosos y no les gusta que los desplacen”, me dijo el año pasado Mishi Choudhary, una abogada que trabaja por los derechos de los usuarios de internet en la India.

Nuestro desafío, entonces, es dejar espacio para que los gobiernos actúen en nombre del interés público para intervenir en lo que sucede en línea cuando sea necesario, y al mismo tiempo denunciarlos cuando las autoridades abusen de este derecho para mantener su propio poder.

© 2022 The New York Times Company

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