Ciudadanos va camino de quedarse sin gente para su refundación

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Toni Cantó, ahora en el PP, Albert Rivera, fuera de la política, e Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos, en una foto de hace apenas tres años. (Photo by Francisco Martínez/Europa Press via Getty Images)
Toni Cantó, ahora en el PP, Albert Rivera, fuera de la política, e Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos, en una foto de hace apenas tres años. (Photo by Francisco Martínez/Europa Press via Getty Images)

Hay gente que suele captar al vuelo las señales. Luego hay personas que necesitan una segunda pista. Y luego hay quien no se da por enterado hasta el momento de los hechos consumados. Ocurre en cualquier ámbito. Incluido en Ciudadanos, donde algunos entendieron que el bofetón de realidad que se llevó el partido tras la repetición de las elecciones generales de 2019 era el principio del fin de un partido fundado, entre otras, bajo la promesa de contribuir a romper el bipartidismo y ejercer de partido bisagra de centro y que, lo que hizo, fue bloquear la política al rechazar el papel que él mismo se había otorgado si en beneficiario no era el flanco de la derecha española.

Después hubo más, llegó un proceso de elecciones municipales y autonómicas que borró del mapa al partido naranja en Madrid o Castilla y León, entre otros. Muchos abandonaron el barco. Algunos de manera constructiva asimilando el nuevo reparto de fichas que estaba ejerciendo la ciudadanía, y otros cabreados in entender, o sin querer hacerlo, lo que había sucedido.

Y otros, los pocos, pensaron que el problema como tal eran los que se habían ido.

Pero, incluso estos, empiezan a pensar que han tardado dos años y medio en llegar a la misma conclusión. No hay más que echar un vistazo a la última entrevista dada por Inés Arrimadas a la agencia Europa Press.

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La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, no ha tenido reparos en asegurar que el proceso de refundación que ha puesto en marcha su partido para intentar la remontada electoral no tiene precedentes en España –en realidad quería decir que es una misión suicida-, y asume que esa revisión interna puede afectar incluso a su posición como líder de la formación. "En la refundación está en cuestión todo, todo menos una cosa: nuestros valores liberales", apunta.

Lo que sucede es que, si unos se fueron en 2019, otros en 2020, y muchos más en la primera mitad de 2022, y encima los que están pueden acabar saliendo por la puerta, es probable que en Ciudadanos ya no tengan ni gente para su refundación. Y que la luz de su sede central –buena parte de las locales y regionales se han cerrado o reducido al máximo- se acabe apagando por obsolescencia programada o, incluso, impago. Ya que, por no haber, puede que llegado el momento no esté ni el famoso ‘que el último apague la luz’.

Por eso el mensaje de Arrimadas tiene un poco de trampa en el sentido de que ya está dejando claro que, aunque haya que cambiar casi todo, lo suyo es que la dejen a ella al mando. "Soy una persona luchadora que me gustan los retos. Soy perfectamente consciente del momento tan difícil en el que estamos, pero si yo tirara la toalla a las primeras de cambio no me hubiera presentado en Cataluña ni hubiera accedido a la presidencia de Cs en el momento más difícil desde su creación.

Lo que no dice, y se resiste a aceptarlo, es que Cs está en avanzado estado de composición. Al borde de la extinción. Llegado el momento de la liquidación total, no habrá mucho que rescatar.

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