Ciudad: cómo planean organizar los colegios privados la vuelta gradual de todos los alumnos

Soledad Vallejos
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En la ciudad, todas las escuelas privadas pueden volver a recibir a todos los estudiantes de manera gradual y con estrictos protocolos
Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

"Buenos días. Recién acabo de escuchar en la radio que vuelven las clases presenciales en la Ciudad de Buenos Aires. Así que habría que llamar al colegio para ponerse al tanto. Arrancarían este lunes. Un abrazo para todos". El audio llegó al chat de padres de Andrés Parma, que manda a sus hijos a un colegio privado porteño. "Papá, ¿el lunes voy a ir a la escuela?", preguntó su hijo menor, que está en quinto grado, y que hasta ayer pensaba que solo su hermana mayor, que este año termina la primaria, era la afortunada de la familia.

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Según confirmaron hoy fuentes del Ministerio de Educación porteño, las escuelas públicas y privadas de la ciudad abrirán sus puertas para recibir, de forma gradual y bajo el esquema de aulas burbuja, al resto de los alumnos de los tres niveles, con el objetivo de que todos los estudiantes puedan terminar este ciclo lectivo con algún espacio de presencialidad. "No es la vuelta a clases para todos desde el próximo lunes. Que quede claro", señaló una fuente del Ministerio, en referencia a la información que comenzó a circular esta mañana por las redes y los grupos de WhatsApp, como en el caso de Parma, y que sorprendió tanto a las familias como a los directivos de varias instituciones educativas.

"Nos parece fantástico. Creemos que los chicos tienen que estar en las aulas. Pero la verdad es que nos estamos desayunando recién ahora de la noticia a través de los medios. Habrá que organizar el esquema", respondió María Virginia Garjón, rectora y representante legal del colegio Limerick, en Flores, que dio los primeros pasos hace ya más de tres semanas para recibir a los estudiantes que este año terminan un ciclo. Como en aquella ocasión había explicado la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, el regreso para los colegios privados es una decisión voluntaria, y solo hacía falta presentar una nota ante la Dirección de Educación de Gestión Privada para recibir la autorización correspondiente; un documento donde quedara asentado que cada escuela se compromete a cumplir con los protocolos sancionados.

Todas las instituciones educativas ya tienen la autorización

De acuerdo con los datos del Ministerio de Educación porteño, el 100 por ciento de las instituciones educativas privadas que funcionan en la ciudad ya tienen la autorización: 480 de nivel inicial, 425 de primaria y 341 de secundaria. Los últimos en pedirla fueron los jardines de infantes, cuando se habilitó la semana pasada la vuelta para los chicos de sala de 5. Ahora, explican, no hace falta realizar ningún otro trámite.

Patricia Zinno es la directora general del colegio Galileo Galilei, al que van unos 940 alumnos, en el barrio de Almagro. "Todavía no recibimos ningún comunicado oficial, pero hoy vamos a tener una reunión con los maestros y directores de todos los niveles para empezar a diagramar el nuevo esquema. Tenemos algunas dudas, por ejemplo, con respecto a las salas maternales, donde según la información que circuló los encuentros con los bebés de 45 días y hasta los 2 años tienen que ser uno a uno, es decir un niño con una docente. De todas formas, nuestra primera consulta es con la comunidad de la escuela. Nos interesa saber qué piensan las familias y cuáles son sus necesidades. El regreso con los alumnos de 5 año y séptimo grado fue muy emotivo, sobre todo por el reencuentro social. La verdad es que todos están contentos. Ahora arrancamos la segunda etapa, con la sala de 5, los de primer año y los de primer grado. En el caso de los maternales, no sé cuán beneficioso puede ser para los padres llevar a su bebé por una hora y media, una vez a la semana. Pero no quiero apresurarme hasta tener la comunicación oficial y los protocolos para esta nueva etapa", dice Zinno, que confiesa que desde la suspensión de clases, en marzo pasado, pudieron sostener la enseñanza remota en todos los hogares. "La virtualidad funcionó muy bien y llegamos a cumplir con todos los contenidos curriculares. En nuestro caso, el regreso tiene que ver más con la salud emocional de los chicos, y eso es algo muy positivo. Quedan pocas semanas para que termine el año, pero la intención es que antes del fin del ciclo lectivo todos los alumnos hayan podido tener, al menos, dos encuentros presenciales", define la directora.

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La noticia de esta nueva reapertura, que por primera vez incluye a los maternales y a los primeros años del nivel inicial, fue muy bienvenida por los dueños de los jardines de infantes. "Es algo en lo que veníamos trabajando hace tiempo. La verdad es que es una pseudoapertura, nos dejan abrir a los maternales bajo un protocolo de estimulación temprana. Es decir, una relación de uno a uno, para los bebés de 45 días hasta los dos años. Por eso seguimos trabajando para que los chicos de la sala de dos puedan haber una burbuja, pensando además que ya a esta altura del año los chicos tienen casi tres años y el contacto con otros es fundamental. Creemos que es positivo, que se piensa en la primera infancia y es un paso adelante. Pero esto no soluciona el problema. Ahora esperamos que se apruebe y se nos dé la reglamentación que la ministra Acuña nos había prometido desde hace quince días", menciona Georgina Malm, de la Asocación Coherencia, que agrupa a instituciones de todo el país.

Para Rodolfo de Vincenzi, vicepresidente de la Confederación Argentina de Instituciones de Enseñanza Privada (Caiep), el anuncio es positivo. "Es buen recurso disponible para que los colegios, que son los que realmente conocen a sus comunidades educativas, evalúen y tomen las decisiones más acertadas. Este retorno, de manera gradual y en modalidad burbuja permite la revinculación social, y es algo muy alentador. También para los casos de alumnos que no pudieron tener conectividad", refuerza el académico, y sostiene que un regreso paulatino a la escuela es la única manera de poder retomar el hábito de ser estudiante.

"Estamos muy conformes. Las escuelas privadas han podido cumplir con todos los protocolos que fueron exigidos. Hay compromiso, hay consenso, y todos avanzan con responsabilidad -dice Martín Zurita, desde la Junta Nacional de Educación Privada (Junep) y la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Provincia de Buenos Aires (Aiepba)--. Pero tenemos que destacar la celeridad de las aprobaciones que se otorgan para la reapertura de las escuelas en Capital a diferencia de lo que sucede en el conurbano bonaerense, donde los colegios tienen que presentar una carpeta con muchos requerimientos, y es algo que realmente demora todo el proceso".