Ciudad. Los alumnos de preescolar de las escuelas privadas volvieron a la escuela

Alejandro Horvat
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Cerca de la 9.30 los alumnos y alumnas de preescolar del Belgrano Day School, una escuela privada en el barrio de Belgrano, entraron a la institución por primera vez en más de siete meses. Fueron directo hacia un patio interno, todos con el barbijo puesto, y se sentaron sobre las marcas que estaban pegadas en el suelo ubicadas a dos metros de distancia una de la otra. Cruzados de piernas, bajo un sol radiante, escuchaban con atención a la profesora que les hablaba en inglés.

La evolución de la pandemia

A partir de hoy, el gobierno porteño autorizó el regreso a la presencialidad de los alumnos y alumnas de las salas de cinco,aunque solo retomaron la actividad algunas escuelas de gestión privada, las públicas lo harán recién la semana próxima.

En este caso, cada sala de dividió en dos, hay un grupo a la mañana y otro a la tarde, es decir, son dos burbujas por día y cada clase dura una hora y media. Inicialmente, cada burbuja irá a clases una vez a la semana. El tapabocas no es obligatorio, aunque el protocolo recomienda que lo lleven puesto, siempre y cuando el niño o niña esté acostumbrado a usarlo.

Esta reapertura se suma a las del 13 y 19 de octubre, en las que volvieron a abrir los últimos años del secundario y luego del primario. En total, en la gestión privada hay 295 primarias habilitadas, de las cuales ya abrieron 179. Mientras que, 116 de las 168 secundarias habilitadas también regresaron a la actividad. En la gestión estatal, hasta la fecha reabrieron 134 primarias y 58 secundarias.

Patricio Medeot, es el padre de Elena, de cinco años. A las 11 la estaba esperándola en la puerta del colegio. Dijo que, al principio, su hija lo vivió como unas vacaciones y disfrutaba del tiempo en su casa, pero luego el humor le empezó a cambiar. "Su cotidianidad era el colegio. La fue cambiando el humor, hay días en los que se frustra, otros días en los que está más tensa. Si tengo que rescatar algo positivo, es que los chicos incorporaron la tecnología, si bien al principio la acompañábamos, luego ella empezó a manejar las herramientas de manera autónoma. De todos modos, se sintió la falta de contacto con los amigos y la profesora, eso es algo esencial que no se va a recuperar, en ese sentido, fue un año perdido".

Por su parte, Luz Cerini, directora del jardín de infantes del Belgrano Day School, señaló que, por la pandemia, tuvieron que repensar la propuesta pedagógica y adaptarla al "cuadradito" de Zoom o Google Meet.

"En primer lugar, dividimos los grupos para que fuera más fácil manejarlos desde la virtualidad. Hicimos actividades literarias, artísticas, entre otras. Las profesoras usaron la plataforma virtual que tiene el colegio y ahí subían videos con el contenido que iban a dar en la próxima clase. Sala de cinco se conectaba tres veces por semana, dos veces al día en clases de 45 minutos. A eso se le sumaron otras clases de expresión corporal. Lo que hubo que dejar de lado fueron las actividades que tienen que ver con las habilidades sociales", indicó Cerini.

Soledad Acuña, ministra de Educación de la Ciudad, señaló que, espera, que para antes de fin de año todos los chicos y chicas tengan al menos algún espacio de presencialidad: "Esta semana ya lo están haciendo con sus salas de cinco las escuelas de gestión privada y la semana próxima se sumarán de manera escalonada las de gestión estatal".

La ministra agregó que, claramente, este regreso a los colegios no representa una vuelta a las clases normales, pero sí es un espacio para comenzar la revinculación. "Creemos que si nos seguimos cuidando entre todos y logramos que las tasas de contagios sigan bajando en la Ciudad, todos los chicos podrán tener antes de fin de año, al menos, un reencuentro o un espacio de interacción con los docentes que es muy importante".

Leandro Gianelli, es el padre de Catalina. Él también la estaba esperando en la puerta del colegio cerca de las 11.15. Dijo que Catalina se adaptó bastante bien a la virtualidad, pero que su hija más grande, de once años, tal vez la sufrió un poco más. "Los más chicos se adaptan fácil y están contentos de estar con los padres, pero creo que a la mayor le costó un poco más. Y ni hablar de aquellos que se perdieron el último año del secundario, o del primario, dos años divinos. Pero bueno, esperemos que el año que viene vuelva todo a la normalidad", concluyó.