Un cisne enfermo es salvado tras una odisea de 37 kilómetros a pie, en auto y en metro

Troy Closson
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Un cisne rescatado en el Refugio Silvestre Jamaica Bay en Queens, en el metro de la línea A. (Ariel Córdova-Rojas vía The New York Times)
Un cisne rescatado en el Refugio Silvestre Jamaica Bay en Queens, en el metro de la línea A. (Ariel Córdova-Rojas vía The New York Times)
Ariel Córdova-Rojas rescata un cisne en el Refugio Silvestre Jamaica Bay en Queens, el jueves 5 de noviembre de 2020. (Jose Spector vía The New York Times)
Ariel Córdova-Rojas rescata un cisne en el Refugio Silvestre Jamaica Bay en Queens, el jueves 5 de noviembre de 2020. (Jose Spector vía The New York Times)

NUEVA YORK— Ariel Córdova-Rojas había planeado pasar la tarde del jueves pasado inmersa en la naturaleza. Era el día previo a su cumpleaños 30, y su intención era ir en bicicleta al Refugio Silvestre Jamaica Bay en Queens, ver los pájaros volando en el cielo y caminar en medio del vibrante follaje otoñal.

En vez de eso, Córdova-Rojas pasó gran parte del día en una carrera frenética para rescatar a un cisne enfermo, primero a pie y luego en metro desde Queens a Brooklyn antes de llegar finalmente a un centro de rehabilitación veterinaria en el Upper West Side de Manhattan.

No le molestó que su día no hubiera salido según lo planeado.

“Si un animal necesita ayuda”, dijo, “haré todo lo que pueda”.

Córdova-Rojas no tenía mucho tiempo en el refugio cuando se encontró con un cisne blanco hembra que parecía estar enfermo. El ave llamó su atención porque estaba sentada sola sobre el césped cerca de la orilla, rodeada de otras aves en el agua.

Córdova-Rojas había recibido capacitación para detectar a un ave en peligro. Pasó cinco años como directora de cuidado de animales en el centro de rehabilitación Wild Bird Fund en Manhattan, donde rescató gansos en Central Park, busardos colirrojos en Brooklyn y otras especies en diferentes partes de la ciudad.

Así que, como el cisne no se movió ni emitió ningún sonido cuando se acercó, Córdova-Rojas supo que algo andaba mal. Los cisnes blancos suelen ser territoriales y agresivos. A medida que se fue acercando, el ave intentó arrastrarse hacia adelante con sus alas, en un débil intento por alejarse nadando.

“Evidentemente algo malo” le pasaba al cisne, dijo Córdova-Rojas. A pesar de su experiencia, no estaba segura de qué hacer. Tenía su bicicleta, pero no su equipo de rescate y estaba a una hora en automóvil del centro Wild Bird Fund.

Decidió acercarse al cisne con lentitud, quitarse la chaqueta y colocarla sobre el ave. El cisne intentó mover las alas y emitió sonidos débiles, pero Córdova-Rojas dijo que logró envolver rápidamente al animal con la prenda de vestir y recogerlo.

“Bueno, estoy cargando un cisne”, recordó haber pensado. “No tengo idea de qué hacer. Supongo que simplemente caminaré”.

La caminata de kilómetro y medio de regreso hasta el lugar donde había dejado su bicicleta “fue un poco complicada”, dijo, en especial cargando a un animal que luego descubriría pesaba casi 8 kilogramos.

Josh Spector también estaba en el refugio, tras haber estado en la sección Park Slope de Brooklyn más temprano ese día. Dijo que de inmediato se sintió confundido cuando vio a Córdova-Rojas con el cisne.

“¿De verdad es su mascota y la está paseando por aquí?”, recordó haber pensado. Spector dijo que tanto él como un amigo consideraron por un momento descartar la escena “como otra locura de Nueva York, pero decidimos no hacerlo”.

Spector dijo que había conversado con Córdova-Rojas y le había tomado algunas fotos a ella y al cisne, pero no pudo ofrecerle mucha ayuda porque también había ido en bicicleta al refugio.

Tras llegar a su bicicleta, Córdova-Rojas dijo que había llamado a varios servicios de rescate de animales sin éxito. Las estaciones de guardabosques del parque estaban cerradas y un centro de cuidado veterinario en Brooklyn no pudo enviar a nadie.

La ayuda llegó después de una media hora, era una pareja casada que se ofreció a llevar al cisne en su auto hasta el metro. Cuando se dieron cuenta de que Córdova-Rojas, el cisne y la bicicleta no cabían en el auto de la pareja, la mujer, que además es voluntaria rescatando gatos, convenció a un amigo para que llegara en su auto y ayudara.

Todos condujeron a la estación de metro Howard Beach, donde el esposo, que es empleado de la Autoridad Metropolitana del Transporte, ayudó a Córdova-Rojas a cargar su bicicleta y el cisne hasta el andén y luego a un metro de la línea A.

Córdova-Rojas colocó el cisne, todavía envuelto con la chaqueta, al final de un asiento largo. Llamó a amigos y antiguos compañeros de trabajo del Wild Bird Fund y les pidió que la alcanzaran.

“Mientras tanto, había algunas personas en el metro y nadie pareció inmutarse”, dijo Córdova-Rojas. Un hombre, agregó, estaba “sentado justo frente a mí, pendiente de su teléfono. Ni siquiera sé si se dio cuenta de que había un cisne frente a él”.

Tristan Higginbotham, una directora de cuidado de animales del Wild Bird Fund, se encontró con Córdova-Rojas en la estación Nostrand Avenue en Brooklyn. Higginbotham tampoco se inmutó al ver a Córdova-Rojas cargando un cisne con la mano izquierda mientras rodaba una bicicleta con la derecha.

“Es casi la síntesis perfecta de quién es ella”, dijo Higginbotham.

Otros dos viajes en auto y el cisne y Córdova-Rojas finalmente llegaron al Wild Bird Fund. El personal del lugar determinó que el ave estaba un poco baja de peso. Las pruebas también revelaron signos de envenenamiento por plomo, que puede ocurrir cuando los cisnes ingieren los pesos utilizados en los sedales de pesca, entre otras cosas.

Ya para el martes el ave estaba en tratamiento y será vuelta a evaluar en unas pocas semanas, dijo Higginbotham.

Higginbotham afirmó que Sociedad Audubon de la ciudad de Nueva York, donde trabaja como voluntaria, había recibido hace poco informes sobre un cisne blanco enfermo en el refugio, pero el personal no había podido encontrarlo.

Los cisnes blancos no son originarios de América del Norte. Fueron introducidos al noreste de Estados Unidos desde Europa occidental en el siglo XIX como mascotas y decoraciones para parques y estanques.

Por ser especie invasora, el cisne blanco ha atizado el debate en Nueva York. En 2014, los funcionarios estatales de conservación fijaron el objetivo de prácticamente eliminar a todas esas aves en un plazo de 11 años, en gran parte porque la especie es conocida por destruir los hábitats de patos y gansos nativos y pueden representar un riesgo para los aviones comerciales. Sin embargo, la propuesta generó una fuerte oposición y al final el gobernador Andrew M. Cuomo firmó una ley que bloqueó ese proyecto.

Córdova-Rojas estaba feliz de haber salvado un cisne.

“Fue el cierre perfecto de mis veintitantos años”, afirmó. “Estar en la naturaleza y poder salvar una vida fue el regalo de cumpleaños perfecto”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company