Cigarrillo electrónico: los riesgos de la falta de legislación y control en el país

LA NACION

Aunque fue invitado por una tabacalera al país, lo primero que dijo el doctor Jorge Dib Mor Dale, es que no hay que fumar y que el cigarrillo es una de las principales factores de riesgos para enfermedades pulmonares y coronarias.

En una entrevista con LA NACION, el experto colombiano habló sobre las formas de dejar de fumar y puso al cigarrillo electrónico como el más efectivo. "Una persona debería dejar de fumar tras un año de uso de los cigarrillos electrónicos", aseguró.

Estos dispositivos cada vez se ven más en la Argentina, pero como aún no está avalado y regulado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología ( ANMAT ), quienes los utilizan los traen del exterior o los compran por Internet sin tener en cuenta si esos dispositivos cumplen con todas las normas de seguridad, cómo por ejemplo, que debe ser construido con acero quirúrgico y no otro metal que por el calor pueda despedir sustancias tóxicas.

"Hay encuestas serias que muestran que el 70% de los fumadores activos quieren dejar de fumar. El 50% hace por lo menos un intento, pero sólo el 7% logra el objetivo. Debe haber algo que está fallando para que eso pase", dijo el doctor Mor y detalló: "El fumar es una adicción a una sustancia tremendamente adictiva como es la nicotina, que no es la sustancia que más daño genera en el organismo. Lo que daña son las sustancias ligadas a la combustión del tabaco que son las cancerígenas y que generan alteraciones en el sistema cardiovascular".

Para el especialista, entre las herramientas para ayudar a la persona adicta a la nicotina se deben buscar aquellas que sólo suministren esa sustancia sin las otras que provocan más daño. "Por ejemplo están los parches, los chicles y los cigarrillos electrónicos, que son sistemas en los que la nicotina se incluye y se le ofrece a la persona una dosis fija que puede ir reduciendo con el tiempo", explicó Mor.

"Se falla en los intentos de dejar de fumar por el síndrome de privación. La nicotina que actúa en el cerebro rápidamente después de que una persona fuma una vez es tremendamente adictiva", aseguró el cardiólogo y agregó: "En seis meses una persona puede estar curada de la adicción. Lo que se busca es que, pasado un año, una persona puede dejar también el cigarrillo electrónico o el método que decida para dejar de fumar".

Ante la consulta sobre si es posible radicar el tabaquismo, Mor fue tajante: "Es un vicio que está tan arraigado en la sociedad, tan aceptado, que pese a todas las restricciones impuestas en todo el mundo, será muy difícil erradicar el consumo del tabaco de combustión. Pero todo esfuerzo que sirva para disminuirlo ya es algo. De hecho la Organización Mundial de la salud (OMS) lo dijo el año pasado, que todo esfuerzo que se haga para que una persona deje el cigarrillo por algún otro dispositivo con nicotina, vale la pena hacer en los sistemas de salud".

De las opciones mencionadas para dejar el cigarrillo, dijo: "No conozco estudio que comparen los parches, chicles y cigarrillos electrónicos. Lo que sí puedo decir es que hay un estudio serio del Colegio Real de Médicos de Gran Bretaña, una entidad independiente, que concluye que el cigarrillo electrónico es un 95% menos dañino para la salud que el cigarrillo tradicional. Creo que puede ser un poco más fácil para que deje de fumar una persona el cigarrillo electrónico porque le ofrece, además de la nicotina, un dispositivo similar al cigarrillo para tener en la boca y tener el vapor para jugar que es algo que le gusta mucho a los fumadores".

La falta de regulación, uno de los problemas

"Creo que hubo satanización del cigarrillo electrónico y esto es porque cuando se comenzó a utilizar en el mundo se inundó el mercado con dispositivos malos y con poco control de su diseño y manufactura. Eso hace que la persona que está utilizando el cigarrillo electrónico no sepa en realidad qué contiene el líquido que está vaporizándose y no tenga control sobre la temperatura. Allí puede haber sustancias que dañen la salud", indicó Mor.

"Pero si el cigarrillo electrónico está hecho como se debe y con las sustancias correctos, sólo le aporta una dosis reducida de nicotina. Esto no produciría ningún nuevo riesgo para la salud. Es mucho más sano como herramienta para dejar de fumar", explicó.

Sobre la regulación explicó: "En Colombia está legalizado y es de venta libre. No entiendo la posición de las autoridades argentinas (la ANMAT) para no regularlo. Por ahí entiendo que digan que no hay suficientes estudios para sustentar la aprobación del uso y venta libre. El tabaco de combustión mata mucha gente en todo el mundo. Lo que una sociedad moderna debe hacer es tratar de restringir al máximo el consumo de la sustancia que está comprobado que es nociva para la salud y favorecer las opciones terapéuticas que ayuden a dejarlos."

"Lo que se logra con la no regulación o la prohibición es que aumente el contrabando y la venta ilegal de dispositivos. En la medida que eso sea así, probablemente, se tenga acceso a dispositivos de los que no se conocen el origen y que no están certificados. Si se hace una venta legal, el usuario podrá conocer las prácticas de manufactura de los diferentes productores y saber cuáles están autorizados", dijo el cardiólogo.

Luego dio detalles de los puntos a tener en cuenta al momento de comprar un cigarrillo electrónico: "El metal debe ser acero quirúrgico inoxidable y eso se tiene que certificar, sino en el momento en el que se calienta el cigarrillo el metal que no sea de esta calidad puede liberar sustancias dañinas. Yo creo que la entidad regulatoria lo debería hacer como con los medicamentos".

"El tabaco tiene, naturalmente la nicotina. En el cigarrillo electrónico se pone una dosis exacta y el consumidor sabe la cantidad que consume al día. Se hicieron estudios comparando el humo exhalado en el cigarrillo tradicional y el electrónico y en este segundo es 10 veces menos que el que tiene el tabaco de combustión", dijo Mor.