Cientos de aves caen muertas del cielo en Estados Unidos

J Toledo y José de Toledo
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Imagen de lasgunas de las aves muertas recogidas en Septiembre a lo largo del Río Grande en Velarde, Nuevo Mexico. Crédito: Jenna McCullough/University of New Mexico
Imagen de lasgunas de las aves muertas recogidas en Septiembre a lo largo del Río Grande en Velarde, Nuevo Mexico. Crédito: Jenna McCullough/University of New Mexico

En septiembre de este año 2020, el sur de Estados Unidos vivió una estampa poco alentadora. Miles de pájaros aparecieron muertos en pocos días, algunos de ellos directamente caídos del cielo. Y ahora se sabe que murieron de inanición, de hambre extrema.

Cuando decimos “miles de pájaros” no estamos exagerando. 10.000 casos de aves muertas fueron reportados a la Base de Datos de Mortandad de Fauna Salvaje, una base de datos donde los ciudadanos pueden reportar los casos que descubren. Según las investigaciones de las autoridades medioambientales, el número es aún mayor. De varios cientos de miles de aves muertas.

Vista la situación, los responsables de Fauna Salvaje de Estados Unidos recogieron los cadáveres de las aves para realizar un estudio y tratar de determinar la causa. En el 80% de los casos, los animales mostraban signos de falta de alimentos e inanición. ¿En el 20% restante? Los cadáveres estaban en tan mal estado que no se han podido analizar.

El problema es que no se trata de un periodo breve de inanición. Las aves tenían reducidos los músculos del vuelo, lo que implica que llevaban tiempo con falta de alimento. Para que el organismo recurra a digerir su propio músculo, y más aún un músculo fundamental – las especies que han caído muertas son migratorias, y para migrar las aves precisan de músculos del vuelo poderosos – hace falta que la inanición lleve ya tiempo.

Además, se encontró sangre en el intestino y problemas en los riñones. Que son otros dos signos de un periodo largo de tiempo sin un aporte suficiente de alimento. Es decir, estas aves llevaban mucho tiempo pasando hambre.

Entonces, ¿qué ha ocurrido? Al cruzar los datos de las necropsias con los lugares donde aparecieron los cadáveres y datos meteorológicos, el escenario que se intuye es el siguiente: por culpa de la sequía que han sufrido el pasado verano los estados del sur de Estados Unidos – Nuevo Mexico, Colorado, Texas, Arizona y Nebraska – las aves no han tenido suficiente alimento durante la época del año en que deberían conseguir reservas para la migración.

Pero al final del verano llegó una bajada brusca de temperaturas, que provocó que muchas de estas aves comenzasen su migración. Lo hicieron sin estar preparadas, y una migración es dura a nivel fisiológico: muchas horas de ejercicio físico intenso, desgaste, estrés, falta de alimentos… Las pobres aves murieron de hambre en pleno vuelo, o acabaron tan cansadas que se desorientaron y chocaron contra coches, edificios e infraestructuras.

¿Lo peor del caso? Que los expertos que han realizado el análisis lo achacan al cambio climático. Por lo que esperan que este tipo de casos se repita cada cierto tiempo, o incluso que vaya a peor.

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