Científicos mexicanos descubren células agravantes de covid-19

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CIUDAD DE MÉXICO, mayo 19 (EL UNIVERSAL).- Un grupo de especialistas del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) identificó un subgrupo de células asociadas a los efectos más críticos de covid-19. Se tratan de DN2 y DN3, un derivado de las células B, que a diferencia de estas últimas, que desarrollan anticuerpos frente a las enfermedades infecciosas, se manifiestan en procesos inflamatorios crónicos.

Desde que inició la pandemia, los científicos se han enfrentado al reto de comprender las complejidades del sistema inmune. Si bien, la mayoría de los casos de las infecciones del nuevo coronavirus se desarrollan de manera leve, otro número de pacientes padecen dificultad para respirar, orillándolos a la necesidad de asistencia respiratoria artificial. Hasta la fecha, no se ha podido definir la razón de estas diferencias.

Los investigadores del Cinvestav estudiaron a 52 personas positivas a la covid-19 con sintomatología leve: cuando el paciente presentó fiebre y signos de infección respiratoria; grave, cuando la insuficiencia respiratoria se hizo presente; y crítico, cuando el enfermo requirió de ventilación mecánica o manifestó alguna falla orgánica.

El trabajo consistió en analizar muestras de sangre de los dolientes. Los especialistas en biomedicina molecular identificaron la cantidad y el tipo de células B presentes en las pruebas serológicas de los pacientes.

¿Por qué estudiar específicamente las células B?

Nuestro organismo está conformado por al menos 200 tipos celulares. Uno de ellos son las células B, características por su papel como defensoras frente a los agentes dañinos, como los virus, que intentan acceder al cuerpo humano. Esta unidad anatómica es capaz de desarrollar diferentes anticuerpos para protegernos.

Sin embargo, dentro de la diversidad de células que nos conforman, las células B cuentan con propios subgrupos que muchas veces, en vez de beneficiarnos, pueden impactar en el buen desarrollo de nuestra salud.

Vianney Ortiz Navarrete, del Departamento de Biomedicina Molecular del centro de estudios, y sus colegas se interesaron en conocer las alteraciones de las células B durante la infección por la covid-19, lo que los llevó a estudiar 20 poblaciones celulares en la sangre de los voluntarios.

Para estos efectos, los investigadores tomaron en cuenta a un grupo de control, conformado por personas sanas, con el objetivo de comprender si existe un vínculo entre las alteraciones celulares y la severidad de la enfermedad.

Los resultados, publicados en "Frontiers in Immunology", demostraron que los pacientes con síntomas leves no presentaron ninguna modificación de las células B. En cambio, los expertos descubrieron que las diferencias, en comparación con las personas sanas fueron casi nulas.

Este no fue el caso del grupo en estado grave y crítico de la enfermedad, en quienes se desencadenaron un grupo de subpoblaciones de las células B. Entre estas alteraciones se presentaron células dobles negativas (DN), responsables de procesos inflamatorios crónicos. Estos son todos los datos que se conocen de ellas, pues hasta la fecha, no se ha logrado definir la forma en que funcionan.

De acuerdo con Víctor Andrés Sosa Hernández y José Luis Maravillas Montero, coautores del estudio, entre los pacientes estudiados se destacaron dos subgrupos, específicamente, DN2 y DN3.

"Las células DN2 incrementaron en casos graves y críticos en comparación con los leves, y las DN3 aumentaron significativamente a medida que empeoraba la enfermedad", explicaron a través de "Conexión Cinvestav".

En otros casos, las células secretoras de anticuerpos aumentaron. Sin embargo, los autores del estudio aseguraron que eso no implica una mejor protección, pues pueden llegar a producir moléculas que promueven la inflamación.

El inmunólogo Víctor Sosa explicó que para comprender la implicación de estas células negativas, se necesita más información de la función de estos subtipos, "tanto en condiciones de buena salud como en el contexto de diversas enfermedades, en especial infecciosas", remarcó.

La presencia de células B -ahondó el especialista-, conocidas como de memoria, son esenciales dentro de nuestro sistema, pues tienen la capacidad de suprimir infecciones futuras, tras la primera exposición a un virus o patógeno.