Científicos detectan “intruso” que vuela por el espacio y perturba a una estrella distante

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Los científicos han realizado el primer estudio observacional integral de longitud de onda múltiple de un objeto intruso que perturba el disco protoplanetario, o lugar de nacimiento de los planetas, que rodea la estrella Z Canis Majoris (Z CMa) en la constelación Canis Major. Esta imagen compuesta incluye datos del Telescopio Subaru, Jansky Very Large Array y Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, que revelan en detalle las perturbaciones, incluidas largas corrientes de material, producidas en el disco protoplanetario de Z CMa por el objeto intruso. (ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), S. Dagnello (NRAO/AUI/NSF), NAOJ)
Los científicos han realizado el primer estudio observacional integral de longitud de onda múltiple de un objeto intruso que perturba el disco protoplanetario, o lugar de nacimiento de los planetas, que rodea la estrella Z Canis Majoris (Z CMa) en la constelación Canis Major. Esta imagen compuesta incluye datos del Telescopio Subaru, Jansky Very Large Array y Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, que revelan en detalle las perturbaciones, incluidas largas corrientes de material, producidas en el disco protoplanetario de Z CMa por el objeto intruso. (ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), S. Dagnello (NRAO/AUI/NSF), NAOJ)

Los científicos detectaron un “intruso” que perturba una estrella en formación en un sistema estelar distante.

Los investigadores observaron cómo el objeto, que no formaba parte del sistema, se acercó lo suficiente a la protoestrella binaria como para interactuar con el entorno que la rodeaba. Cuando pasó volando, dejó una caótica estela de polvo y gas a su paso.

Tales eventos se han visto antes en simulaciones por computadora. Pero se han mantenido en gran medida como teóricos.

Ahora, los científicos dicen que han observado directamente tal fenómeno. Al utilizar los telescopios ALMA (Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array) y VLA (Karl G. Jansky Very Large Array).

“La evidencia observacional de eventos de sobrevuelo es difícil de obtener porque estos eventos suceden rápido y es difícil capturarlos en acción. Lo que hemos hecho con nuestras observaciones de ALMA Band 6 y VLA es equivalente a capturar un relámpago cayendo en un árbol”, declaró en un comunicado Ruobing Dong, astrónomo de la Universidad de Victoria en Canadá e investigador principal del nuevo estudio.

“Este descubrimiento muestra que los encuentros cercanos entre estrellas jóvenes que albergan discos ocurren en la vida real, y no son solo situaciones teóricas vistas en simulaciones por computadora. Los estudios de observación anteriores habían visto sobrevuelos, pero no habían podido recopilar la evidencia completa que pudimos obtener del evento en Z CMa”.

Un artículo que describe los hallazgos, ‘A likely flyby of binary protostar Z CMa caught in action’, se publica hoy en la revista Nature Astronomy.

Por lo general, cuando ocurren tales perturbaciones, no se deben a intrusos, sino a estrellas que han crecido juntas unas con otras. Las estrellas tienden a formarse con otras estrellas, y esas hermanas, a veces hasta cuatro de ellas, son atraídas entre sí y causan lo que los científicos denominan “perturbaciones”.

Pero los investigadores que observaron el sistema estelar conocido como Z CMa notaron que en este caso la estructura de las corrientes que quedaron atrás parecía inusual.

“Cuando ocurre un encuentro estelar, provoca cambios en la morfología del disco (espirales, deformaciones, sombras, etc.) que podrían considerarse como huellas dactilares de un sobrevuelo. En este caso, al observar con mucho cuidado el disco de Z CMa, revelamos la presencia de varias huellas dactilares de sobrevuelo”, comentó Nicolás Cuello, astrofísico y beneficiario de la beca Marie Curie de la Universidad Grenoble Alpes en Francia y coautor del artículo.

Los científicos nunca han sabido cómo tales interacciones podrían cambiar el futuro de los sistemas estelares en los que ocurren, como Z CMa, y cualquier planeta que nazca allí. Ahora podrían usar el descubrimiento para averiguarlo.

“Estudiar este tipo de eventos ofrece una ventana al pasado, incluido lo que podría haber sucedido en el desarrollo temprano de nuestro propio Sistema Solar, cuya evidencia crítica se ha ido hace mucho tiempo”, aclaró Dong.

“Ver estos eventos en un sistema estelar recién formado nos brinda la información necesaria para decir, ‘¡Ajá! Esto es lo que pudo haberle ocurrido a nuestro propio Sistema Solar hace mucho tiempo’”.

“En este momento, VLA y ALMA nos han dado la primera evidencia para resolver este misterio, y las próximas generaciones de estas tecnologías abrirán ventanas al Universo con las que hasta ahora solo hemos soñado”.

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