Cuando la ciencia criminalizó la marihuana y nada volvió a ser igual

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CIUDAD DE MÉXICO, abril 20 (EL UNIVERSAL).- Se cumple otro año de celebraciones en torno al 4/20. Te preguntarás por qué, bueno, se trata de las 420 sustancias que contiene la marihuana. Por ello, esta fecha da lugar a una serie de eventos relacionados con el consumo de cannabis, que si bien, es una hierba utilizada para el consumo recreativo y medicinal desde 1930, todavía hoy causa controversia entre algunos sectores de la población, esa idea prejuiciosa orilló a la ciencia a criminalizar su consumo. Te contamos la historia.

La marihuana y su uso recreativo data de la era de la prohibición, en los treinta, y se legitimó en la época de la contracultura y el jipismo (1960), un poco más de 20 años después que esta planta fuera clasificada como una droga por el Buró Federal de Narcóticos de Estados Unidos, junto a otras sustancias psicotrópicas como la cocaína y la heroína. Sin embargo, se cultivaba desde 1850 en Jamestown, Virginia, el primer asentamiento de la corona británica para colonizar América.

Tras la prohibición de la marihuana, el 12 de agosto de 1937, la investigación científica en torno a sus beneficios y efectos se detuvo súbitamente, debido a la presión de regulaciones federales. ¿El objetivo principal? Criminalizarla. Fue así que la población comenzó a especular sobre su utilidad, así como de sus desventajas, creando mitos que, todavía hoy, forman parte del ideario colectivo de occidente.

No fue sino hasta la década de 1990, cuando las prohibiciones en torno al estudio de la marihuana se relajaron y las y los científicos volvieron a reconocerla como objeto de estudio. Aunado a esto, una disminución de las restricciones federales permitió que los fondos de investigación fueran dirigidos a la investigación del cannabis. Como consecuencia, se obtuvo el primer registro científico del estudio de los usos y efectos de la marihuana.

¿Qué mitos, en torno a la marihuana, ha derribado la ciencia?

Uno de las ideas más arraigadas en los mitos que rodean a la marihuana es que consumirla nulifica las capacidades cognitivas. Otra mentira más. Si bien, una persona que decide abandonar el cannabis atraviesa una primera semana de abstinencia complicada porque, ciertamente, los efectos de los residuos del THC, el químico psicoactivo de la marihuana, limita los cannabinoides naturales producidos en el cerebro, complicaron el rendimiento cognitivo, bastó un par de semanas después para que se desempeñaran como cualquiera otra persona que no la consume lo hace.

"El uso ocasional no es un gran problema en mi opinión", dijo Kevin Haggerty, director del Grupo de Investigación de Desarrollo Social de la Universidad de Washington, uno de los centros académicos que ha estudiado a esta planta desde inicios de siglo. "Es el uso intensivo de marihuana es lo que tiene graves implicaciones. Cuanto más tiempo esté una persona en un patrón de consumo intenso de drogas, más tiempo tardará en volver a la cognición normal", recalcó.

De acuerdo con el experto, el consumo intensificado de la marihuana reduce, significativamente, la motivación, la concentración y la memoria: "La buena noticia es que parece que estos impactos desaparecen una vez que alguien se abstiene", agregó Jason Kilmer, profesor de psiquiatría de la UW y subdirector de salud y bienestar del centro Alcohol and Other Drug Education.

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