Chumel Torres, el comediante que se ha vuelto la nueva obsesión de AMLO

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El comediante Chumel Torres y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) | Fotos: Getty Images
El comediante Chumel Torres y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) | Fotos: Getty Images

Algunos estudiosos del carácter de los mexicanos señalan que la venganza del pueblo, ante los abusos de los poderosos, del presidente para abajo, es la burla, la ironía y el chiste. Se ríen de los de arriba. Fingen sometimiento, pero cuando el abusivo se voltea le mientan la madre.

Con tantos años de andar por los caminos de México es seguro que el presidente López Obrador sabe cómo funciona este mecanismo de defensa popular y, asumiéndose como parte del pueblo, lo utiliza en contra de sus adversarios haciendo burla e ironía en los comentarios que hace desde su espacio de difusión mañanero.

El tema de la sucesión presidencial siempre ha sido útil para atraer la atención, cuando se desea ocultar asuntos de mayor relevancia para el interés nacional. Así lo hizo López Obrador hace casi un año, cuando se derrumbó la Línea 12 del Metro. Ante la persistencia de la denuncia pública sobre la opulencia en la que vive su hijo mayor. La inseguridad en diversas entidades y su posible fracaso en la consulta sobre la revocación de mandato. Ahora el presidente repitió la fórmula y recomendó a los partidos de oposición que ya nominen a sus candidatos para 2024.

En el contexto de una denuncia que la senadora Bertha Alicia Caraveo Camarena presentó por violencia de género, en contra del comediante y conductor de El Pulso de la República, Chumel Torres, el presidente López Obrador manifestó que, al margen de la denuncia, “sabemos que Chumel puede ser hasta un buen candidato para el bloque conservador, es lo que me falta poner en la lista. Es como el ideólogo de los conservadores, porque ya (Enrique) Krauze no creo que les ayude mucho, o Aguilar Camín, pero Chumel sí puede, sí tiene jale, podría ser candidato”.

Es obvio que el comentario de López Obrador fue para suscitar la carcajada de los periodistas que lo escuchan en Palacio Nacional. Fue su “chiste” del día para enviar a sus adversarios el mensaje de que no tienen candidatos competitivos para contender por la presidencia en 2024.

Algunos aconsejan cautela al expresar deseos porque se corre el riesgo de que se hagan realidad. La experiencia personal de López Obrador es esa. En su primer intento por llegar a la presidencia se dijo que era un peligro para México. Una interpretación sobre su triunfo en las elecciones de 2018, es que el voto popular lo llevó al poder como una forma de venganza por los abusos de los poderosos.

Que ahora López Obrador, en tono de burla, diga que Chumel Torres es el nuevo ideólogo de los conservadores y que podría ser su candidato en las elecciones de 2024, es un riesgo que debería meditar, porque su deseo podría hacerse realidad y en una de esas venganzas del pueblo, podría ganar a los candidatos, a las corcholatas, del presidente.

Existen experiencias en el mundo de comediantes y actores que han llegado al poder. El caso reciente de Donald Trump que surgió de los medios e hizo de las redes sociales su herramienta política. Antes ocupó la Casa Blanca el actor Ronald Reagan. Por estos días de tragedia recordemos que el presidente de Ucrania es el comediante y bailarín Volodímir Zelenski, que arrasó en las elecciones que lo llevaron al poder.

Por muchos años, al contar los sufragios en las elecciones federales de México, Cantinflas recibió miles de votos. Podría haber triunfado de haber cambiado su oficio.

Desde hace décadas comediantes y actores tienen presencia en el poder Legislativo. Ahora está en la cárcel, pero hace seis años, casi como un juego y con el apodo “El Bronco”, Jaime Rodríguez Calderón llegó a la gubernatura de Nuevo León.

La política es cosa seria, no es un juego. Jugar a la política es burlarse del pasado, presente y futuro del pueblo. Es robarle la esperanza a los que confían en la palabra del que promete para cumplir. Quien llega al poder tiene la oportunidad de servir. Si tiene altura de estadista, esquiva la venganza y con sus acciones hace feliz al pueblo. Es la mejor comedia.

Los deseos de López Obrador podrían hacerse realidad porque, como afirma, “el pueblo da y el pueblo quita” y con tantas promesas de campaña no cumplidas y crisis que afectan la calidad de vida de millones en México, el deseo de que Chumel Torres esté en la boleta para elegir presidente en 2024, podría dar la oportunidad al pueblo de sacar del poder a la 4T que, hasta donde se ve no ha cumplido mucho de lo prometido y si realiza lo contrario.

El Ejército no está en los cuarteles. La delincuencia organizada enfrenta y desafía al Estado. Cientos de miles murieron por la pandemia. Millones no tiene cabida en los servicios de salud. A miles de mujeres se les arrebató el apoyo. Ciencia, tecnología y educación están en retroceso. El combate a la corrupción fue traicionado desde el círculo íntimo del presidente y demás. Si Chumel Torres fuera candidato en 2024, tal vez Brozo acepte ser su asesor. Es en serio.

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