El precedente de la guerra por Haaland entre el Real Madrid y el Barcelona

Luis Tejo
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Retrato de Christian Karembeu apoyándose la mano en el mentón mientras sonríe
El futbolista francés Christian Karembeu. Foto: Michael Regan - FIFA via Getty Images.

Hace justo una semana supimos que Mino Raiola, representante de Erling Haaland, y el padre del futbolista del Borussia Dortmund viajaron a Barcelona para reunirse con directivos del club azulgrana y empezar a hablar del posible fichaje de cara a la próxima temporada. En principio, nada raro: no es ni mucho menos la primera vez que los culés abren conversaciones con vistas a reforzar su plantilla. Si acaso, en esta ocasión lo que puede chirriar es la duda razonable de que la junta de Joan Laporta tenga capacidad financiera para hacerse cargo de una operación que se prevé costosísima, toda vez que los catalanes no se encuentran, ni de lejos, en su mejor momento económico.

Lo llamativo es que inmediatamente después los agentes del delantero noruego se fueron a hacer lo mismo a 600 kilómetros al suroeste del Camp Nou. Varios medios informan de que también están en negociaciones con el Real Madrid. Se dice asimismo que se ha planteado la opción de que se marchara a Inglaterra, aunque en principio esa vía parece cerrada.

El destino de Haaland tiene pinta de ir a convertirse en el gran culebrón de este verano. Pero esta no es, ni mucho menos, la primera vez que ambos clubes comparten objetivos en el mercado de fichajes y se desencadena entre ellos una lucha sin cuartel para llevárselos. Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia, aunque quizás uno de los más recordados por el ruido que hizo fue el caso de Christian Karembeu.

Nacido en 1970 en Nueva Caledonia, un territorio de Oceanía bajo soberanía francesa, este centrocampista no muy corpulento ni demasiado brillante en la técnica pero sí potentísimo físicamente, con gran capacidad de recuperación de balón y notable habilidad para el pase y el regate, estaba considerado uno de los mejores mediocentros defensivos del mundo en los años '90. Además, una de sus grandes virtudes era la polivalencia y la facilidad de adaptación a prácticamente cualquier otra posición en el campo. Su primer equipo profesional fue el Nantes, un plantel relativamente secundario al que ayudó a ser campeón de la liga francesa en 1995 con solo una derrota en todo el campeonato.

El futbolista francés Christian Karembeu conduce el balón durante un partido con su selección
Karembeu, durante un partido con la selección de Francia en la Eurocopa de 1996. Foto: Iain Buist/Mirrorpix/Getty Images.

De ahí pasó a la Sampdoria italiana, club que ya había dejado atrás sus años de gloria efímera y que no aspiraba más que a entrar en competiciones europeas. Pero desde Génova Karembeu seguía protagonizando actuaciones destacadas. Tanto, que no solo era habitual en las convocatorias de la selección de Francia, sino que en 1997 Barcelona y Real Madrid se interesaron en sus servicios.

Según contó el propio Christian en una entrevista para el diario As, en realidad todo se había empezado a gestar un año antes. Durante la disputa de la Eurocopa de 1996 habló con directivos madridistas como el presidente Lorenzo Sanz o su segundo Juan Onieva, y se comprometió con ellos a acabar en el club blanco. El problema es que dio su palabra, que para él era suficiente, pero no llegó a firmar ningún documento.

Mientras tanto, el Barcelona acudió a negociar directamente con la Sampdoria, y eso fue lo que trascendió a los medios de comunicación. Así, relataba Karembéu, "volví a Génova y había millones de periodistas allí. Y yo me preguntaba qué hacía toda esa gente allí. Solo tenía la llamada del Real Madrid, pero entonces un periodista se acercó y me preguntó si iba a venir a Barcelona. Yo me sorprendí. ¿A Barcelona? Pienso que Enrico Mantovani [mandatario de la Samp] me quería vender allí".

A partir de ahí, durante todo un año hubo especulación constante y negociaciones más o menos ocultas sobre el destino que esperaba al caledonio. La prensa tasaba el fichaje en unos 1.200 millones de pesetas, al cambio algo más de 7 millones de euros, pero mucho más para la época teniendo en cuenta la inflación desde entonces y que por aquellos tiempos se manejaban cantidades más modestas (sin ir más lejos, en ese mismo 1997 Ronaldo se fue al Inter, batiendo todos los récords, por 4.000 millones). En cualquier caso, era una cifra que el Real Madrid no estaba dispuesto a pagar... pero el Barcelona sí.

La Sampdoria pretendía venderle a los azulgranas pero él solo quería marcharse al Real Madrid y se negaba a que se cerrara el traspaso a los culés. Así las cosas, tras todo el curso 1996/97 de especulaciones, en el verano los italianos decidieron apartar al futbolista del equipo y dejarle castigado en la grada. Mientras tanto, en España, los dos grandes rivales se acusaban mutuamente de torpedearse el fichaje. Los reproches en una dirección y otra llenaban páginas y más páginas de la prensa especializada.

Se vivieron situaciones un tanto esperpénticas. El Real Madrid, a través de su revista oficial, hacía llegar "cartas de apoyo" de aficionados al centrocampista que "estaba sufriendo una injusticia" al no permitírsele su anhelo de jugar de blanco. En octubre de 1997 se organizó un torneo amistoso contra el racismo, casualmente en el Bernabéu, al que se invitó a Karembeu (quien, hay que reconocerlo, está muy implicado en esta causa por su condición de canaco, la minoría étnica originaria de Nueva Caledonia que ha sufrido abusos históricos por parte de los colonizadores franceses) para que recibiera aplausos del público.

Christian Karembeu y Lorenzo Sanz sujetan un balón mientras posan sonriendo para los fotógrafos
Karembéu (izquierda) junto a Lorenzo Sanz, entonces presidente del Real Madrid, durante su presentación como nuevo jugador del club blanco. Foto: Dusko Despotovic/Sygma via Getty Images.

Al final todo se desbloqueó en diciembre de 1997. Karembeu tenía contrato con la Sampdoria hasta junio del año siguiente, por lo que, simplemente esperando un poco más, el Real Madrid se lo podía acabar llevando gratis. Ante esa perspectiva, los genoveses cedieron y acabaron aceptando el traspaso por 500 millones de pesetas (unos 3 millones de euros), una cifra significativamente menor a la que esperaban recibir. Así que esa guerra la ganó el Real Madrid.

Curiosamente, luego la trayectoria de Karembeu no fue demasiado destacada en la capital de España. Sí es cierto que estuvo presente en momentos importantes, como las Champions Leagues ganadas esa misma temporada y dos después; de hecho, es muy recordado su célebre "punterazo", el gol rematando con los dedos de su pie derecho que fue clave para superar la eliminatoria de semifinales contra el Borussia Dortmund y llegar luego a la final de Ámsterdam. Sin embargo, no pudo sobreponerse a la competencia de otros medios como Redondo, Seedorf o un emergente Guti y, aunque jugó bastantes partidos, nunca se consolidó como titular. En el verano de 2000, apenas dos años y medio después de su llegada, hizo las maletas rumbo al Olympiacos griego.

Confiemos en que, si alguno de los dos gigantes españoles ha de llevarse a Haaland, las negociaciones sean más fluidas. Sobre todo por el bien del futbolista; si ya Karembeu sufrió mucho al pasarse medio año sin jugar solamente por los conflictos entre dirigentes, para alguien tan joven como el noruego, que apenas tiene 20 años, supondría una catástrofe en su progresión como profesional. Habrá que ver cómo gestiona el tema el Borussia Dortmund, su club actual... que de momento lo único que ha dicho es que no tiene la menor intención de desprenderse de su superestrella.

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