Chris Cornell: la voz de una generación

LA NACION

"Cantar y tocar con el alma, la más pura verdad de Chris Cornell ". Así titulamos la crítica de uno de los grandes conciertos del año pasado. Sobre el epílogo de 2016, la voz del grunge se presentó en en Teatro Colón con un concierto exquisito. Despojado de los ropajes de una banda de rock, pero con la esencia misma de sus canciones, demostró y "se" demostró que la energía que un músico y su público pueden manifestar en una noche perfecta es una de las más grandes experiencias en este mundo. Aún sin saber si decidió quitarse o no la vida a sus 52 años, ya lo había hecho una y otra vez sobre un escenario. Ahora queda en su público el recuerdo de esa noche, de su paso con Soundgarden por Lollapalooza Argentina o en el advenimiento de esa gran explosión que se generó en los años 90 y que nos marcó definitivamente.

El grunge tal vez haya sido la última gran revolución que produjo el rock. Kurt Cobain (Nirvana) fue el alma en pena; Eddie Vedder (Pearl Jam), el gran motor del movimiento que supo reinventarse a con los años y Cornell, esa voz que podía alcanzar el clímax en segundos. Calma y temporal en un solo cuerpo. Poetas malditos los tres.

Tras esa última visita a Buenos Aires (con anterioridad había venido con Soundgarden, con Audioslave y como solista), el hombre que vino al mundo en Seattle, el 20 de julio de 1964, se mantuvo muy activo. Se reencontró en Los Angeles con sus compañeros de Audioslave, a once años del último show de la banda, para ser uno de los actos centrales de una protesta en contra de la asunción de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

Como solista, hace un mes había estrenado "The Promise". La canción es el tema principal de la película homónima, dirigida por Terry George y protagonizada por Christian Bale, una típica balada cornelliana, de esas que esencialmente pueden reducirse a su voz, su guitarra y sus palabras. El mismo Cornell había comentado que se trataba de un homenaje a los caídos en el genocidio armenio. "Si no tuviera nada propio, excepto fotos tuyas rescatadas de las llamas, eso sería todo lo que necesitaría; mientras pueda leer lo que está escrito en tu rostro, la fuerza que brilla detrás de tus ojos, la esperanza y la luz, eso nunca morirá ... Ahora mi alma se estira a través de las raíces hacia tus recuerdos, de regreso a través del tiempo y el espacio para llevar a casa los rostros y los nombres y tus fotografías rescatadas de las llamas".

Cornell fue uno de los seis hijos que tuvieron el farmacéutico Ed Boyle y la contadora Karen Cornell. De su madre tomó el apellido para completar su nombre artístico a los 14 años, cuando se divorciaron sus padres, y así dejó de usar el Christopher John Boyle que traía de la cuna. Como Kurt Cobain, que comentó que fue feliz hasta los 8 años, momento en el que sus padres decidieron separarse, Chris sufrió una gran depresión en los días en que se convertía en un adolescente. Por aquellos días dejó el piano, instrumento que tocaba y estudiaba desde los 7 años, y se concentró en la batería primero y en la guitarra después.

The Jones Street Band fue su primera banda y, como tal, los covers eran el material que le daban de comer. Canciones de Rush, AC/DC, Sex Pistols y The Ramones se encontraban en el amplio menú que manejaba el grupo y en el que Cornell ya se destacaba con su voz de barítono.

En 1982, a los 18 años, se sumó a The Shemps, germen de Soundgarden. Allí tocaba la batería y cantaba. Los fundadores del grupo fueron el guitarrista Kim Thayil y el bajista Hiro Yamamoto. Desmembrado el grupo, en 1984, los tres se mantuvieron unidos y pasaron a llamarse Soundgarden. Luego, con la llegada del baterista Scott Sundquist, Cornell se concentró en la voz y en la guitarra rítmica. Dos años más tarde la batería pasaría a manos de Matt Cameron (futuro Pearl Jam) y, tras un puñado de EP, el grupo lanzaría su primer álbum, Ultramega OK, recientemente reeditado.

Tras Louder Than Love, en 1989, la banda alcanzaría mucha popularidad con Badmotorfinger (1991; de allí se desprenden clásicos como "Rusty Cage" y "Outshined"). Claro que el gran protagonista de ese año señero para el grounge no sería Soundgarden sino Nirvana, con su Nevermind. Ese año Pearl Jam también editaba su seminal Ten. Alice in Chains, en tanto, venía de debutar un año antes con Facelift.

El siguente -y más trascendente- paso de Soundgarden sería alejarse del sonido que los emparentaba con el hard rock de los años 70 y volar hacia una psicodelia grungera. Y vaya si lo conseguirían con Superunknown. De allí se desprendieron "Black Hole Sun" y "Spoonman", pero también "Fell on Black Days" y "My Wave".

Down on the Upside (que contiene "Pretty Noose", "Blow Up the Outside World" y "Burden in my Hand") sería el último álbum de la banda antes de su separación. Salió en 1996 y, ya durante su grabación, las diferencias entre los miembros de la banda se hicieron notorias, en especial entre Cornell y Thayil. En 1997 anunciaron su ruptura: se reunirían 12 años después. El resultado discográfico de ese reencuentro se llamaría King Animal. A Buenos Aires vendrían para tocar principalmente sus clásicos dos temporadas más tarde, en el Lollapalooza de 2014.

La vida artística de Cornell fue mucho más rica que lo creado con Soundgarden aunque, claro está, la banda lo marcaría a fuego hasta su último día. Al fugaz supergrupo Temple of the Dog, que formara en 1990 con los Pearl Jam Eddie Vedder, Stone Gossard, Mike McCready, Jeff Ament y Matt Cameron (también de Soundgarden, claro está) se le sumaría Audioslave (la unión de su voz con los músicos de Rage Against The Machine Tom Morello, Tim Commerford y Brad Wilk y un período solista que cosecharía discos como Euphoria Morning (1999), Carry On (2007), Scream (2009), Songbook y Higher Truth (2015). Dispares, con distintos resultados y recibimiento de la crítica, en ellos Cornell exploró, mayormente, la veta de la canción de autor, la primera persona y el retrato. El último peldaño, Higher Truth, quizás haya sido el más alto de su tramo en solitario.

"De lo que me arrepiento cuando tocaba en Soundgarden o de todo lo que hice musicalmente en los 80 y 90 fue que bebía un montón. Lo que recuerdo más allá de beber es una resaca que no me dejaba ser feliz. Esto se convirtió en un obstáculo para crear", señaló en una ocasión el músico. Como sus compañeros generacionales, Cornell vivió a tiempo completo la vida del héroe del rock and roll. En los últimos años comentó en varias ocasiones que esos días habían quedado atrás. Desde la adolescencia, las depresiones lo acompañaron en diversos momentos de su vida. Dejó una esposa, tres hijos y un legado artístico que resistirá al paso del tiempo.