China usa a Nancy Pelosi como excusa para intentar mostrar su poder | Opinión

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El sistema internacional está en un proceso de reconfiguración de poderes. Por una parte, la guerra en Ucrania ha sido como un lente que nos ha permitido visualizar más acertadamente a los actores reales del escenario mundial. La visita de Nancy Pelosi a Taiwán, por otra parte, corroboran la idea de que el mundo se encamina hacia un bipolarismo.

No es la primera vez que la máxima autoridad de la Cámara Baja del Congreso estadounidense hace uso de sus poderes constitucionales y decide concretar una visita a Taipei. Durante el gobierno de Bill Clinton, Newt Gingrich pisó territorio taiwanés en 1997, pero su llegada no concitó tanta alarma y sensacionalismo como la presencia de Pelosi.

Si bien es cierto que el gobierno de Jiang Zemin, entonces presidente de la República Popular de China, condenó la llegada del ex jefe de la Cámara Baja del Congreso, su actitud fue más conciliatoria y menos confrontacionista contra el régimen estadounidense a pesar de que Gingrich tuvo la osadía de amenazar al gobierno chino. “Quiero que entiendan que nosotros (EEUU) vamos a defender a Taiwán. Punto”, manifestó.

China estaba en pleno proceso de expansión en diversos mercados internacionales, incluyendo en Estados Unidos y Europa, donde los productos de este país empezaban a consolidarse y a dominar. El gobierno de Zemin no quiso alterar la dinámica económica de su país ante el mundo, menos crear fricciones con países cuyos mercados le estaban dando beneficios económicos en su expansión capitalista.

Por otra parte, China no era una potencia mundial consolidada, aunque su capacidad militar, especialmente su arsenal nuclear, nunca fue cuestionado.

En ese periodo, erróneamente se pensó que el sistema internacional, después de la caída del régimen comunista de la Unión Soviética, estaba adquiriendo características multipolares. Es decir, un escenario mundial dominado por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y posiblemente China.

Sin embargo, la guerra en Ucrania nos ha enseñado que la multipolaridad fue una idea vana, inexistente y fuera de la realidad. Primero, Rusia nunca fue una potencia mundial a pesar de tener un arsenal nuclear. Países como Pakistán, Corea del Norte, India, Francia, Inglaterra, entre otros, tienen estas mismas capacidades, pero ninguno de ellos es considerado una potencia mundial hegemónica.

Segundo, la Unión Europea es una organización mundial y no una potencia mundial hegemónica.

Así, el presidente chino Xi Jinping, tomando en cuenta la capacidad económica, política y militar de su país, está utilizando la visita de Pelosi a Taiwán como una oportunidad para demostrar el poder hegemónico de su país en el sistema internacional y nada más.

Humberto Caspa, Ph.D., es investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com.

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