China ofrece ayuda tecnológica para imponer su autoritarismo digital

China lanzó una plataforma que usa inteligencia artificial para detectar noticias falsas y que permite al público denunciar rumores online (REUTERS/Thomas White/Illustration). 

El totalitarismo tecnológico se ha instalado en China con un sofisticado aparato de censura y vigilancia de sus ciudadanos. Y lo que es peor aún, se está propagando con rapidez a otras partes del planeta.

No se trata de una teoría de la conspiración inspirada en las aterradoras sociedades distópicas descritas en las novelas 1984 de George Orwell y Un mundo feliz de Aldous Huxley.

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Hablamos de un sistema de control social real creado en el corazón de los gigantescos fabricantes de teléfonos inteligentes como Huawei, Xiaomi y ZTE y que “amenaza el futuro de la internet abierta y las perspectivas de una mayor democracia en el mundo”, indicó el informe Libertad en Internet de 2018 de la organización no gubernamental Freedom House.

Para llegar a esa preocupante conclusión, unos 70 analistas escudriñaron las prácticas cibernéticas de 65 países con el 87 por ciento de los usuarios de internet del mundo.

China prohibió las transacciones en criptomonedas pero desea controlar la sofisticada tecnología del blockchain, o cadena articulada, que permite el intercambio de monedas digitales (Foto Business Insider)

Los controles de internet en China alcanzaron nuevos extremos en 2018 con la aplicación de la radical Ley de Ciberseguridad y la actualización de la tecnología de vigilancia”, dijo el estudio.

Gracias a ese respaldo legal, la Dirección del Ciberespacio de China (CAC según sus siglas en inglés) se convierte en un “Gran Hermano” que obliga a los operadores de internet y de las redes sociales a registrar a los usuarios con sus nombres reales, a detener la transmisión de contenido bloqueado y permite que los datos de los usuarios chinos estén a la disposición inmediata del gobierno.

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Las innovadoras aplicaciones de reconocimiento facial que nos parecen graciosas cuando identificamos a amigos en las redes sociales, en China tienen objetivos más siniestros. El gobierno chino está usando esa tecnología para supervisar a la población musulmana Uighur, que habita en la región occidental de Xinjiang, y frustrar cualquier acción que considere perjudicial para la seguridad nacional.

“Documentos filtrados y otras evidencias reveladas en agosto sugirieron que hasta un millón de musulmanes podrían estar internados en campos de concentración en Xinjiang, donde son sometidos a un proceso de reeducación con la intención de adoctrinarlos a la fuerza. Muchos de los detenidos fueron capturados por realizar actividades no violentas por internet”, advirtió el informe de Freedom House. 

La exportación de la distopía

La meta de convertir a China en “una superpotencia cibernética” anunciada en el Congreso del Partido Comunista Chino en 2017 por el presidente Xi Jinping ya es una realidad.

Multinacionales como American Airlines, Delta, Marriot y Mercedes-Benz ya han enfrentado el escrutinio chino y se han visto obligadas a acceder a sus demandas.

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La estrategia china es efectiva porque los mecanismos de control y censura van acompañados de inversiones multimillonarias. La vigilancia de las agencias de seguridad china se expandirá con la construcción de la “Ruta de la Seda Digital”, una red de fibra óptica que unirá oriente y occidente y costará miles de millones de dólares.

Los especialistas insisten en los peligros de que China fije los estándares técnicos sobre la codificación y transmisión de datos. 

Olvídate del Facebook

Los peligros de importar prácticas totalitarias en el mundo digital están a la orden del día en China, donde la persecución de los internautas es permanente. En marzo, una chica de 19 años terminó tras las rejas por causar una estampida en un hotel Hilton luego de que ofreciera sexo gratuito en la red social Weibo.

Esquivar la censura de internet es cada vez más difícil en China luego de la prohibición de las “redes privadas virtuales” (VPN) no autorizadas (AFP/Archivos | GREG BAKER)

Qin Zhihui es uno de los cientos de blogueros que han sido detenidos en 2018 por “causar problemas” en las redes. Qin fue acusado de publicar informaciones inexactas sobre Weibo, el equivalente chino de Twitter. 

Los usuarios de internet en China pueden ser sentenciados hasta 3 años de cárcel por escribir mensajes difamatorios que sean replicados 500 veces o que obtengan 5.000 vistas. 

Una peculiaridad del mundo digital chino es que aunque produce el 48 por ciento de los smartphone usados en el mundo, está prohibido descargar y usar las redes sociales de occidente.  

Las aplicaciones más populares son WeChat, que ofrece un “todo en uno” de mensajería, post y videos, y Weibo, que literalmente traduce “micro blog” y que funciona como un híbrido entre Twitter y Facebook.

WeChat es una aplicación de mensajería que usan 1000 millones de personas en China. Su fabricante Tencent ha reconocido que comparte los datos de los usuarios con el gobierno chino (Foto: LaNacion.com)

La férrea censura tampoco permite la penetración de Netflix al mercado de la televisión por internet que generará 17.600 millones de dólares en 2020, según la revista Forbes. Las firmas iQiyi, Tencent Video y Youku Tudou luchan por captar la atención de la enorme audiencia con contenido original y algunas series extranjeras que son aprobadas por la CAC.  

México y la sonrisa diplomática

Y mientras la llamada “Gran Muralla de Fuego” es cada vez más impenetrable, la diplomacia de Beijing ha perfeccionado un canto de sirenas para permitir que muchos gobiernos abran las puertas a la tecnología y métodos de control chino. 

“Funcionarios chinos han realizado seminarios y entrenamientos sobre nuevos medios y gerencia de la información con representantes de 36 de los 65 países incluidos en este estudio”, dijo Freedom House.

Uno de los ejemplos más notorios de la expansión de la tecnología china es la asistencia tecnológica de Huawei en el desarrollo de México Conectado, el sistema de wifi público más grande de América Latina. 

“Para lograr este objetivo, México planea construir 250.000 puntos de acceso a internet en el país en 2018, cubriendo escuelas, hospitales, clínicas, centros de salud, centros comunitarios, oficinas gubernamentales y lugares públicos. Luego de su culminación, el proyecto será ejecutado y operado por la Secretaria de Comunicaciones y Transporte de México”, dijo Huawei en su página web.

Los expertos de Freedom House han advertido que hay que pensarlo dos veces antes de firmar convenios en lo que al final vendemos el alma al diablo. Creen que en la medida en que más países utilicen infraestructura de telecomunicaciones hecha en China, sus servicios de inteligencia serán capaces de acceder a más data crucial usando métodos legales o ilegales. 

En pocas palabras, los ciudadanos y gobiernos del mundo estarán vigilados desde las oficinas del Gran Hermano ubicadas en Beijing.