China sigue construyendo un número alarmantemente alto de centrales térmicas de carbón

Central térmica en Lengshuijiang, Hunan, China. (Crédito imagen: Wikipedia).

La cumbre climática de Madrid nos regala todos los días discursos de políticos que repiten palabras como urgencia, liderazgo, acción, oportunidad y emergencia, mientras que muchos telespectadores creen que no servirá de mucho debido principalmente a las ausencias destacadas. En efecto, cinco de los presidentes de los 10 principales países emisores de gases de efecto invernadero a escala global, ni siquiera se han presentado a la reunión de mandatarios. Es el caso de Estados Unidos (aunque Nancy Pelosi nos consuele diciendo que siguen implicados), India, Rusia, Brasil y especialmente de China.

Y es que el gigante asiático es – a todos los efectos - con sus 1.386 millones de habitantes, el país que más contamina de la Tierra. Pese a todo, según algunas informaciones, el problema preocupa bastante poco a su enorme población.

La información climática que nos llega desde el gigante asiático es, cuando menos, ambigua. Es cierto que desde hace unos años lideran la estrategia global para el cambio a las renovables, especialmente en el sector de los paneles fotovoltaicos, pero por otro lado tal y como informó la semana pasada Wired, China también es el único país que sigue construyendo centrales térmicas de incineración de carbón en un número alarmantemente alto .

El dato lo extraen de un informe realizado por Global Energy Monitor, una ONG que hace seguimiento del consumo global de combustibles fósiles.

En palabras de una de las autoras, Christine Shearer, en China “se están desarrollando métodos de generación de energía limpia al mismo tiempo que se construyen térmicas de carbón, es decir una tecnología no está desplazando a la otra”.

Para alcanzar los objetivos del acuerdo de París China debería reducir su capacidad generadora de energía proveniente del carbón en 40% a lo largo de la próxima década, pero todo indica que esto no está pasando. Además de los 1000 giga vatios de potencia que producen actualmente incinerando carbón, China está construyendo centrales térmicas que añadirán 121 giga vatios más, lo cual es más de lo que están construyendo el resto de naciones del planeta juntas.  

Imagen de Sanlitun contaminado, Pekín. (Crédito imagen: Flickr Kentaro Iemoto).

¿Debemos acusarles de irresponsables? Pues ahí radica otra contradicción aparente. A pesar de toda esa potencia generatriz basada en el carbón, un recurso natural abundantísimo en el país, China parece tener todas esas centrales “a medio gas” cuando no directamente paradas.  

Desde el punto de vista occidental, tal derroche de medios económicos parecería algo absurdo, pero desde la óptica del gigante asiático, que no suele planificar a largo plazo sino que sigue rigiéndose por planes quinquenales (como en la época de Mao), tiene cierto sentido tener todas las necesidades cubiertas en caso de una merma de recursos en las plantas eólicas, solares, e hidráulicas.

Además, por lo que puedo leer, inicialmente solo el gobierno central podía dar permisos para la apertura de nuevas centrales térmicas, mientras que a finales de 2014 se permitió a los distintos gobiernos provinciales que aprobaran nuevas plantas por sí mismos, lo cual prácticamente ha triplicado el número de centrales en construcción con respecto a la media de las décadas anteriores.

El gobierno central se dio cuenta bastante pronto de su error, y en 2016 anuló su ley descentralizadora, al tiempo que detuvo, retrasó y canceló docenas de proyectos de plantas aprobadas. No obstante, tal y como se aprecia en las imágenes por satélite, muchas plantas continúan a día de hoy en construcción.

En realidad las gráficas de generación de electricidad en China basadas en carbón han alcanzado una línea plana, a pesar de toda esa enorme construcción de nuevas plantas y se espera que el uso del mineral negro alcance su pico máximo para el año que viene, 2020. Es bastante probable que a pesar de contar con toda esa potencia generadora, China no llegue jamás a utilizarla, pero no deja de ser “preocupante” que en un momento en que debería clausurar plantas, el gigante asiático las siga construyendo.

Supongo que así es el país de los contrastes, una nación comunista que abandera el libre comercio . Y es que China es ya el lugar con más millonarios del planeta por delante de Estados Unidos.

Por el bien de todo el planeta, confiemos en que poco a poco sea la población china (recordemos que 5 de las 10 ciudades más contaminadas del mundo se encuentran en este país) la que fuerce a su gobierno a tomar medidas urgentes para abordar la crisis climática.

Me enteré leyendo Wired.

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