Chile suspende temporalmente uso de vacuna de AstraZeneca

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Mujeres salen de un autobús que se usa para inyectar la vacuna contra COVID-19 en Santiago, Chile, el miércoles 26 de mayo de 2021. (AP Foto/Esteban Felix)

SANTIAGO (AP) — Chile suspendió temporalmente el jueves el uso de la vacuna de AstraZeneca en hombres menores de 45 años luego de que una persona de 31 años presentara una trombosis tras ser inmunizado con ella, mientras las autoridades exhortan a los más jóvenes a vacunarse porque son el grupo que más camas demanda.

El Ministerio de Salud de Chile (MINSAL) dijo en un comunicado que la medida es “preventiva y proactiva”, mientras se espera un estudio del Instituto de Salud Pública, el ente rector en materia de vacunas, sobre el caso.

“Se está realizando un análisis de causalidad”, por lo que se suspendió temporalmente la vacunación de los hombres menores de 45 años, dijo la subsecretaria de Salud, Paula Daza. La subsecretaria insistió en que “aún no sabemos (si la trombosis) es consecuencia de la vacuna”.

Hasta antes de esta suspensión temporal, en Chile la inmunización con AstraZeneca se aplicaba a mujeres de 55 años en adelante y a hombres a partir de los 18.

En Chile unas 310.000 personas recibieron la primera dosis de AstraZeneca y casi 13.000 la segunda. Daza aseguró que nadie se quedará sin la segunda dosis porque en el país se redujo de 12 a cuatro semanas el intervalo de inoculación “por lo que estamos dentro de los rangos para que la vacuna realice su efecto de inmunización”.

El caso se conoce en momentos en que las personas jóvenes contagiadas con COVID-19, menores de 59 años, son las que ocupan más camas en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), por lo que las autoridades reforzaron los llamados a este grupo etario para que se vacunen. Afirman que la mayoría de los pacientes no completaron su inmunización o sólo tienen una dosis.

Chile, cuya meta es inmunizar a 15 de los 19 millones de habitantes, a vacunado con ambas dosis al 53% de su población y a un 72% con una dosis. El jueves empezó la inmunización de quienes tiene 23 años.

El país sudamericano mantenía el jueves el 97% de sus camas con ventilador ocupadas, mientras trabaja aceleradamente en aumentarlas para evitar el colapso de su sistema sanitario, presionado mayoritariamente por personas jóvenes que no se han inmunizado o tiene sólo una dosis de la vacuna contra el COVID-19.

El subsecretario de Redes Asistenciales, Alberto Dougnac, durante un informe sobre la pandemia en Chile, precisó que de las 4.469 camas con ventilador habilitadas, 3.219 están ocupadas con enfermos con COVID-19 y otras 1.100 con pacientes con otras patologías. Sólo hay 149 disponibles. El gobierno trabaja en elevar a 4.600 las camas en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

“Tenemos un sistema hospitalario muy exigido”, resumió el ministro de Salud, Enrique Paris, mientras el doctor Luis Castillo, responsable de la habilitación de camas críticas, dijo en la víspera que la actual ocupación representa “una cifra histórica y un récord de hospitalizaciones”. Chile casi ha cuadriplicado sus camas en UCI desde el inicio de la pandemia.

Además, continúan subiendo los nuevos contagiados, especialmente en el gran Santiago, donde vive el 40% de los 19 millones de chilenos. La última semana se agregaron más de 45.000, de los cuales, según los expertos médicos, unos 900 podrían ser hospitalizados y decenas necesitarían un ventilador mecánico. A ellos se agregan otros 8.150 informados el jueves.

Ante fuertes presiones de los médicos que temen un aumento de los contagios debido a un nuevo “pase de movilidad” que favorece a más de ocho millones de vacunados, Paris anunció que los que viven en comunas en cuarentena ahora sólo podrán desplazarse libremente al interior de sus barriadas. Antes podían ir de una comuna a otra, sin importar el nivel de confinamiento, e incluso viajar fuera de la capital. En la práctica, la cuarenta absoluta no existe para los inmunizados.

Entre las variadas causas del incremento de contagiados a pesar del alto nivel de vacunados figuran el poco respeto a los confinamientos de chilenos obligados a trabajar para obtener la comida diaria, el relajamiento de los cuidados tras la inmunización y un deficiente rastreo de los contactos de los infectados.

El país sudamericano tiene 1,4 millones de contagiados y más de 29.000 fallecidos.