Chile celebra con cautela contención de coronavirus con cuarentenas y muchos test

Paulina ABRAMOVICH
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La gente hace cola para entrar en un centro comercial durante su reapertura después del brote de coronavirus, el 30 de abril de 2020 en Santiago

La gente hace cola para entrar en un centro comercial durante su reapertura después del brote de coronavirus, el 30 de abril de 2020 en Santiago (AFP | Martin BERNETTI)

Chile celebra con cautela haber alcanzado una "meseta" de contagios de coronavirus en el periodo que preveía un peak de la pandemia que ha logrado contener imponiendo cuarentenas "selectivas" y realizando una gran cantidad exámenes, entre los índices más altos de detección en América Latina.

A las puertas de la novena semana desde que se registró el primer caso, los infectados superan los 16.000 en Chile, mientras que los fallecidos suman casi 230, lejos de los pronósticos que alertaban sobre miles de contagiados a esta fecha que coincide con el inicio del otoño austral.

"Estamos en una nueva etapa. Hubo un periodo creciente (de contagios) y hoy estamos en una meseta con altibajos y esperamos que la próxima etapa sea cuando el número enfermos activos empiece a disminuir", reconoció esta semana el presidente Sebastián Piñera.

Las cifras son alentadoras pero expertos advierten que todavía es muy prematuro para cantar victoria, sobre todo considerando que los contagios se expanden ahora en los sectores más pobres y poblados de Santiago, una ciudad que en invierno (sobre todo junio y julio) suele colapsar su red sanitaria pública por enfermedades respiratorias.

- ¿Cuál es la estrategia de Chile? -

Chile fue uno de los primeros países de América Latina en decretar -el 7 de febrero- un alerta sanitaria debido al nuevo coronavirus, lo que le permitió comprar insumos: test, respiradores y camas de cuidados intensivos, además de decidir la centralización del sistema de salud.

En una decisión inicialmente rechazada por la población, se optó por decretar cuarentenas selectivas por comunas y/o provincias.

Entre las medidas tomadas con menos de 100 casos de contagios y ningún muerto la segunda quincena de marzo, se cerraron las fronteras, decretaron toque de queda nocturno, suspendieron las clases, ordenaron aislamiento social y se clausuraron los centros comerciales así como todos los eventos masivos.

Cuando las imágenes y cifras de Italia y España conmovían al mundo a mediados de marzo, Chile decidió aumentar la capacidad de testeo, que hoy lo ubican como uno de los países que más exámenes realiza por millón de habitantes en América Latina, con más de 180.500 test PCR (con muestras tomadas con hisopo en la faringe) en total hasta este jueves.

Sin embargo, la cifra todavía está lejos del promedio de la OCDE: 8,1 por 1.000 habitantes el 27 de abril.

"Se reconoció muy temprano la necesidad de tener un testeo temprano en aquellos que tenían síntomas o contacto estrecho con un cercano contagiado", recuerda a la AFP el ministro de Ciencias, Andrés Couve.

Si en febrero sólo un laboratorio procesaba muestras, hoy son 65, entre públicos y privados, sumando también una red de laboratorios universitarios que se reconvirtieron en centros de diagnóstico para aumentar la capacidad de pruebas.

En total, son 21 los centros certificados en todo el país, con una capacidad máxima para procesar hasta 3.000 exámenes diarios.

Pero para el retorno seguro de las actividades la cantidad de exámenes debería ser aún mayor de los que se realizan hasta ahora, con un promedio de unos 5.000 test por día.

El ministro de Salud, Jaime Máñalich, anunció este jueves un cambio de protocolo para contar los casos que incluye ahora a pacientes asintomáticos, lo cual debería aumentar el número de muestras.

Hasta ahora, sólo se les tomaba el exámen de PCR a pacientes con síntomas.

"Cualquier persona que necesite testeo, se va a testear", afirma el ministro Couve, asegurando también el suministro de reactivos por varios meses tras la llegada a Chile de un cargamento de 200.000 kits donados por privados.

Con cifras controladas, tonos triunfalistas entre las autoridades y pánico por la caída económica, han empezado a darse señales para recuperar la actividad con la apertura de algunos centros comerciales y regreso a las oficinas de los funcionarios públicos, pero no se vislumbra aún el retorno a clases.

"Una estrategia de retorno seguro es inviable sin incrementar consistentemente el número de exámenes e incluso en pacientes que tienen poco o ningún síntoma", junto con incorporar testeos en lugares de trabajo o de riesgo, dijo a la AFP Juan Carlos Said, médico internistas y master en Salud de Pública del Imperial College de Londres.

- Expansión a barrios pobres -

En las últimas semanas disminuyeron los contagios en las comunas ricas de Santiago, donde se registraron los primeros focos -tras el retorno de vacaciones desde Europa- pero se han incrementado en barrios pobres y más poblados de Santiago, de casi siete millones de habitantes.

Para Said no es lo mismo manejar un brote de casos en sectores de más ingresos, que pueden consultar rápidamente a una clínica privada y tienen menos prevalencia de enfermedades crónicas que disparan la letalidad del Covid-19.

"La verdadera prueba para el ejecutivo es cómo evoluciona la letalidad a medida que la enfermedad se expande a sectores de menos ingresos y con mucha mayor densidad poblacional", advirtió este experto.