"Las chicas de las monedas virtuales" debutan en Japón

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Cada una de estas jóvenes cantantes pop cubre su rostro con una máscara de vivos colores con la efigie de su divisa y pequeñas orejas blancas peludas

Cada una de estas jóvenes cantantes pop cubre su rostro con una máscara de vivos colores con la efigie de su divisa y pequeñas orejas blancas peludas (AFP | Kazuhiro Nogi)

El último grupo de 'idols' japonesas, "Kasotsuka Shojo", literalmente "Las chicas de las monedas virtuales", debutó este viernes ante una multitud enardecida, con la misión de sensibilizar al público sobre las criptomonedas, en pleno entusiasmo por el bitcóin y otras divisas virtuales.

"Me va a estallar el cerebro, estudiamos sobre el tema todos los días", lanzó la líder de estas ocho adolescentes, Rara Naruse, de 18 años, al empezar el concierto en una pequeña sala de Tokio, ante un público exclusivamente masculino y numerosos periodistas.

Cada una de estas jóvenes cantantes pop cubre su rostro con una máscara de vivos colores con la efigie de su divisa y pequeñas orejas blancas peludas.

Por lo demás, su atuendo es totalmente corriente en el universo de las 'idols' japonesas: faldas cortas con enaguas, delantales de criada y medias con encaje sobre la rodilla.

Encendieron la sala con melodías empalagosas como "La luna, las monedas virtuales y yo", que lanza una advertencia contra los fraudes.

Desde el caché de las cantantes a las entradas todo se paga con monedas virtuales: por ejemplo para poder hacerse una foto con una de las 'idols' los fans debía pagar 0,001 bitcóin, unos 15 dólares.

El grupo busca "promover de manera lúdica la idea de que las monedas virtuales no son simples herramientas de especulación sino una tecnología formidable", asegura Rara Naruse.

Y la receta parece funcionar: "invierto habitualmente en bolsa y el mercado de cambio, pero no en el bitcóin ni las otras criptomonedas porque me daban un poco de miedo", afirma un espectador, Hiroshi Kasahara, un publicitario de 43 años. "Ahora pienso abrir una cuenta".

"Es una buena forma de entrar en materia", agrega Makoto Sato, un empleado de 42 años.