¿Leyenda urbana o realidad? La historia del snack más picante y un inmigrante mexicano

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Bags of Cheetos Flamin' Hot Crunchy are displayed for sale at Touchdown Food Mart, September 27, 2012, in Chicago, Illinois. (John J. Kim/Chicago Tribune/Tribune News Service via Getty Images)
Los Cheetos Flamin' Hot ha sido uno de los mayores éxitos comerciales en la historia de la firma Frito-Lay. Y uno de sus ex empleados Richard Montañez se ha atribuido su invento. (John J. Kim/Chicago Tribune/Tribune News Service via Getty Images)

La polémica y la confusión alimenta la historia de de Richard Montañez, quien se ha convertido en un ícono de la comunidad hispana de Estados Unidos por inventar los Flamin’ Hot Cheetos mientras trabajaba como personal de limpieza en la multinacional Frito-Lay.

Su relato quedará inmortalizado en una película biográfica que pronto dirigirá la texana Eva Longoria.

Su versión es la siguiente: Montañez limpiaba en la planta de Frito-Lay ubicada en Rancho Cucamonga, Texas, cuando soñó con un palito de queso (cheeto) cubierto de chile. Y tenía tanta confianza en si mismo y en que el producto sería increíble que llamó a un alto ejecutivo para contarle su picante idea.

Montañez ha contado que otros trabajadores intentaron impedir que se destacara pero él los burló y logró su objetivo. Los Flamin’ Hots cheeto se convirtieron en un batacazo y él fue ascendido y se convirtió en un ícono de las clases desfavorecidas.

Historias conflictivas

Y al ver los videos de sus apariciones públicas, es fácil comprender que muchos hayan creído su historia.

Montañez es un hombre carismático que sabe cautivar a su audiencia y su historia del insignificante trabajador mexicano-estadounidense que conquistó el mundo corporativo es el clásico cuento del sueño americano al que muchos quieren hacer realidad.

Pero las investigaciones periodísticas y los archivos de la compañía aseguran que Montañez nada tuvo que ver con ese invento, sino que surgió de un equipo de trabajo la firma.

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El diario Los Angeles Times reveló sus hallazgos en un detallado reportaje que no deja muy bien parado a Montañez.

Y aunque Gran Bretaña y algunas regiones de Estados Unidos han prohibido su consumo por su escaso valor nutricional y los efectos nocivos para la salud cuando se consumen en exceso, el peculiar sabor picante de estos palitos de queso ha sido un fenómeno en ventas desde que apareció en el mercado desde la década de 1990.

Frito-Lay se mantuvo a flote gracias a las extraordinarias ganancias que le han generado los Flamin’ Hot Cheetos y ha experimentado con la receta para sazonar tacos, palomitas de maíz y hasta con una marca de cerveza.

Montañez también ha sacado el provecho a su supuesto invento y ha cobrado miles de dólares en honorarios (entre 10 mil y 50 mil por aparición) por participar en eventos de cadenas de supermercados y universidades, para contar su versión de cómo un chico pobre que abandonó los estudios en la primaria llegó a la cima del mundo corporativo gracias a su ingenio.

Trabajo duro

Hay que reconocer que Montañez trabajó duro en Frito-Ley durante décadas. También es cierto que comenzó en la base de la escalera empresarial y que fue subiendo de nivel hasta retirarse como director de mercadeo en 2019.

Pero hay unos cuantos detalles en la historia de Montañez que no se han podido comprobar o que han resultado falsos.

Montañez nació y creció en una familia mexicano-estadounidense en Guasti, una pequeña comunidad ubicada en los viñedos al este de Los Angeles, California, donde la mayoría de las familias trabajaban recogiendo uvas.

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Es cierto Montañez abandonó los estudios pero no en cuarto grado de primaria como ha dicho a la prensa, o antes de sexto grado como escribió en sus memorias. Estudió al menos hasta noveno grado porque aparece en el anuario de la escuela secundaria Chaffey de 1972.

Fue contratado en la planta de Rancho Cucamonga como personal de limpieza pero fue promovido a operador de máquina poco después de su contratación en 1977.

Pero a mayor discrepancia de su relato es que fue el inventor de los Flamin’ Hot Cheetos.

Frito-Lay dijo a Los Angeles Times que “los hechos no sustentan la leyenda urbana”. “Hemos entrevistado a muchos empleados que estuvieron involucrados en los sondeos de mercado y todos ellos indican que Richard no estuvio involucrado de ninguna manera en esas pruebas de mercado”, insistió la compañía.

Greenfeld es una de las madre

No fue un descendiente hispano sino una mujer la que habría inventado el snack. Lynne Greenfeld, quien trabajó durante años en la sede de la firma en la ciudad texana de Plano, fue la responsable del desarrollo de lo que se convertiría en un éxito en ventas.

Greenfeld y los otros miembros de su equipo ya se habían jubilado cuando Montañez se adjudicó la paternidad de los Flamin’ Hot Cheetos y tampoco eran usuarios activos de Instagram, la red donde se popularizó la historia.

Así que cuando Greenfeld escuchó la versión de Montañez en 2018, recurrió a viejos contactos dentro de la empresa y pidió que se realizara una investigación sobre sus alegatos, que concluyó sólo se trataba de una leyenda urbana iniciada por un ex empleado.

Los Angeles Times no logró comunicarse con Montañez para obtener su versión de lo sucedido. Sin embargo, el ex ejecutivo rechazó los resultados de la investigación y el comunicado de Frito-Lay. También aseguró que durante años “yo fui su gran embajador”, al referirse al rol que jugó en la empresa.

“Pero diré esto, tu amarás a tu compañía mucho más de lo que ellos te amarán a ti. Mantén eso en mente”, declaró a Variety. Luego de proclamarse como el descubridor de los Flamin’ Hot Cheetos, Montañez fue retirado de todos los procesos de investigación de mercado. Y al ser confrontado con las discrepancias entre su versión y la de otros trabajadores dijo que se debía a la falta de documentación de la compañía.

A pesar de las incongruencias, los productores de la película sobre su vida han continuado con el proyecto. Y la verdad es que nada les impide hacerlo, porque al igual que muchos otros trabajos cinematográficos, el relato de Montañez puede ser un punto de partida para desarrollar una historia de ficción.

Con decir “basada en una historia de la vida real” sería suficiente porque no estarían asegurando que todos los hechos se apegan completamente a la realidad. Si lo que dice Los Angeles Times, los ex empleados y Frito-Lay es cierto, Montañez seguirá disfrutando notoriedad por el invento de otros. 

PepsiCo a la defensa

La casa matriz de Frito-Lay, PepsiCo, decidió no meterse en honduras y trató de calmar una polémica que involucra al importante mercado hispano en Estados Unidos.

"La sincera verdad es que, en PepsiCo, creemos en la fortaleza y el poder de los equipos, y atribuimos el éxito y el lanzamiento de Flamin’ Hot Cheetos y otros productos a varias personas que trabajaron en PepsiCo, incluyendo a Richard Montañez", dijo un comunicado reciente de la corporación.

El comunicado aseguró que lejos de ser una leyenda,Montañez tuvo una "notable carrera de más de 40 años en y tuvo un impacto tremendo en nuestro negocio y nuestros empleados y sigue siendo una inspiración. Su visión y sus ideas sobre cómo servir mejor a los consumidores hispanos fueron invaluables y contribuyeron directamente en el éxito de Flamin’ Hot Cheetos".

Al final, todos parecen tener un poco de razón en el nacimiento del crujiente snack.

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