"Chearleaders", la intimidad de un equipo de animadoras de EEUU ha conquistado al mundo

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Mónica Aldama dirige una práctica del equipo de porristas de Navarro Collage en Corsicana, Texas, 1.° de diciembre de 2021. (Cooper Neill/The New York Times)
Mónica Aldama dirige una práctica del equipo de porristas de Navarro Collage en Corsicana, Texas, 1.° de diciembre de 2021. (Cooper Neill/The New York Times)

CORSICANA, Texas — Mónica Aldama, la entrenadora principal del equipo de animadores de Navarro College, conocida por su papel en la serie documental de Netflix “Chearleaders en acción”, estaba animando a su equipo con una “charla de colchoneta” antes de que los cuerpos empezaran a volar por el aire.

A principios de este mes, Aldama, de 49 años, observaba desde la línea de banda cómo las volteadoras hacían piruetas con furia.

La segunda temporada de “Chearleaders en acción” se estrenará el 12 de enero, casi dos años después de la emisión de la primera. La serie, ganadora de un Emmy, ofrece una mirada a los animadores de alto nivel.

El equipo de Navarro College ha ganado 14 campeonatos nacionales de la división Junior College y cinco títulos Grand National.

Después de la primera temporada, el reconocimiento del equipo y de Aldama fue más allá del mundo de las porristas. El equipo participó en los programas “The Ellen DeGeneres Show” y “The Today Show” y fue parodiado en “SNL”.

“Mónica es la entrenadora más decidida que he tenido el privilegio de filmar”, dijo en un correo electrónico, Greg Whiteley, creador, director y productor ejecutivo de “Chearleaders en acción”. “A los diez segundos de nuestra primera conversación con ella, supe que se trataba de alguien cuya historia debía ser contada”.

Pero la serie también hizo cuestionamientos sobre las heridas tanto físicas como psicológicas vinculadas a la actividad de la animación. Aldama ha sido criticada por las lesiones retratadas en la pantalla y porque se percibe una cierta falta de seguridad durante las rutinas.

Mónica Aldama, a la derecha, dirige una práctica del equipo de porristas de Navarro Collage en Corsicana, Texas, el 1.° de diciembre de 2021. (Cooper Neill/The New York Times)
Mónica Aldama, a la derecha, dirige una práctica del equipo de porristas de Navarro Collage en Corsicana, Texas, el 1.° de diciembre de 2021. (Cooper Neill/The New York Times)

La serie presentó varios traumatismos físicos que te dejan boquiabierto, como contusiones, costillas moreteadas y una lesión en el tobillo durante una actuación en el campeonato nacional.

Netflix se negó a comentar sobre las lesiones de la primera temporada. Aldama dijo que el programa fue editado para enfatizar las caídas con el fin de resaltar la dificultad del deporte.

“Sentí que probablemente podrían haberlo editado para ilustrar lo difícil que es, sin mostrar cada una de las caídas que tuvimos”, declaró.

El equipo se enfoca mucho en mantener la seguridad, por ejemplo, hay observadores adicionales cuando están aprendiendo rutinas nuevas, contó Aldama.

“La seguridad es lo primero”, sostuvo. “En realidad no tenemos muchas lesiones, aparte del desgaste normal”. Aldama añadió que muchas de las lesiones entre los atletas en general, como las roturas del ligamento cruzado anterior, son resultado del uso excesivo.

“Es como cualquier otro deporte, vas a tener desgaste porque has sido una persona física y has hecho, ya sabes, algún tipo de actividad física quizás durante la mayor parte de tu vida”, dijo.

Sin embargo, las investigaciones demuestran que los índices de lesiones en las porristas llegan a ser muy elevados. Entre 1982 y 2009, “el 65 por ciento de todas las lesiones catastróficas directas de las mujeres atletas a nivel de secundaria y el 70,8 por ciento a nivel universitario” fueron consecuencia de hacer porras, según un informe de 2012 de la Academia Americana de Pediatría.

Kimberly Archie, fundadora de la Fundación Nacional para la Seguridad de las Animadoras, un grupo de padres preocupados que piden prácticas seguras en este deporte, explicó que las lesiones que los espectadores vieron en la serie eran una gran preocupación y que su organización estaba trabajando para hacer reformas, incluyendo enseñarles a las atletas cómo caer.

“Una de las cosas que aprendí cuando empecé a llevar un seguimiento de las lesiones es que no les estábamos enseñando a las chicas qué hacer cuando algo salía mal, pero sabemos que a veces las cosas salen mal”, señaló Archie.

En septiembre de 2020, la serie también fue noticia cuando Jerry Harris, la estrella revelación del programa, fue detenido y acusado de producción de pornografía infantil. Harris se declaró inocente de los cargos. Una audiencia de control para el caso de Harris está programada para el 12 de enero.

Aldama confesó que estaba devastada por la situación. “Apenas puedo hablar de eso sin llorar”, comentó con lágrimas en los ojos. Dijo que recibió una carta de Harris después de que se conociera la noticia y que cruzaron algunas palabras cuando una de sus atletas hablaba por teléfono con él un día en el gimnasio.

La segunda temporada abordará las acusaciones contra Harris, según los representantes de Netflix.

También se centrará en un nuevo grupo de animadores y seguirá la vida de algunos miembros del reparto de la primera temporada.

Un nuevo avance de la serie muestra al equipo respondiendo a los reportajes sobre Harris, preparándose para una competición en Daytona, Florida, y enfrentándose a sus rivales, el Trinity Valley Community College.

“Antes de que me diera cuenta de la locura que iba a ser todo, ya estábamos rodando”, relató Aldama.

Aldama se ha convertido en una celebridad local en Corsicana, Texas, donde creció. En la pequeña ciudad, a una hora al sur de Dallas, viven unos 25.000 habitantes.

Ante una pizza de pepperoni, que Aldama comió con cuchillo y tenedor, la entrenadora se describió a sí misma como una persona muy reservada. Aunque desde el estreno de “Chearleaders en acción” se ha ido acostumbrando poco a poco a que la reconozcan, al principio le resultaba chocante.

“No pensé que mucha gente fuera a ver el documental”, dijo.

Aldama comenzó su carrera de porrista en el Tyler Junior College y, tras años de entrenamiento, estaba demasiado familiarizada con los estereotipos que se habían asociado a las porristas.

Así que cuando se presentó la oportunidad de hacer “Chearleaders en acción”, la aprovechó. “Pensé que nadie entendía de verdad lo que hacemos y lo apasionadas que somos”, manifestó Aldama. “La verdad es que te pasas horas y horas en el gimnasio”.

Aldama, al igual que sus rutinas de porras, puede ser intensa, pero también enérgica y cálida.

“Todo el mundo necesita algo diferente”, dijo. "Algunas necesitan mucho más que otras porque no lo tienen”.

Para ella, eso es parte del trabajo. La entrenadora siempre está disponible para hablar con sus animadoras cuando se les rompe el corazón o para ayudarlas a conseguir trabajos que les permitan costear lo que necesitan.

Su equipo, por su parte, está motivado y tiene ganas de complacer.

Joshua Stamper, de 28 años, que después de 13 años de ser porrista a un nivel de élite llegó a Navarro en busca de títulos universitarios, caracterizó el estilo de entrenamiento de Aldama como “cariñoso pero competitivo”.

“Al final del día, ella ama a todos los atletas que tiene, pero no perdemos de vista nuestro objetivo”, afirmó.

© 2021 The New York Times Company

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