Charles Chaplin: "La comedia muda es el entretenimiento más perfecto para las masas"

LA NACION

En el mundo cinematográfico ha habido anoche un acontecimiento sensacional: el estreno en Nueva York de Luces de ciudad, la nueva película de Chaplin. Y ha sido sensacional el acontecimiento, tanto por tratarse de una película de Chaplin, luego de tres años de silencio, como por tratarse de una película muda. Carlitos Chaplin, la única figura genial del cinematógrafo, es contrario a las películas habladas, y para sostener su idea, en pleno auge de la pantalla "hablada, cantada y bailada", aparece con una película muda, que sólo tiene sincronización de música y ruidos, realizada de acuerdo con su técnica única.

El más grande de los actores contemporáneos no ha querido quitar universalidad a su producción, y su maravilloso personaje no se reducirá jamás a los límite de un solo idioma. Carlitos sigue siendo, pues, la figura inigualada para todo el mundo, y una vez más, dice su drama y su comedia, como él lo ha querido siempre, a los chicos y a los grandes, a los poderosos y a los humildes del mundo, en el único idioma por todos comprensible: la acción y la expresión muda.

Para asistir al estreno de su obra Carlitos ha dejado su adorado Hollywood y ha llegado a Nueva York. Y, amigo de LA NACION, con algunos de cuyos redactores mantiene una cordial amistad, deseó mantener una conversación telefónica desde su departamento del Ambassador Hotel, con el despacho de nuestro director, D. Jorge A. Mitre.

A las 18 horas de Nueva York, las 20 en punto de Buenos Aires, el corresponal cinematográfico de LA NACION en Estados Unidos, D. Roberto D. Socas, que se encontraba con Carlitos Chaplin en el Ambassador Hotel, llamó a nuestro director. La comunicación está perfectamente establecida y se oye con absoluta claridad. El señor Socas hizo la presentación a D. Jorge A. Mitre, quien, luego de cambiar un saludo con Carlitos, le preguntó cómo se encontraba.

-Muy bien, gracias; muy contento de saludar a LA NACION. ¿Cómo está el tiempo en la Argentina?

-Estamos con un frío terrible.

El señor Mitre manifestó a Carlitos sus deseos de que obtenga un éxito completo con su nueva obra y su curiosidad por verla pronto en Buenos Aires.

-Muchas gracias, señor Mitre; agradezco mucho sus buenos deseos y espero divertirlo en su país.

Enseguida, pasó la comunicación al crítico cinematográfico de LA NACION, D. Arturo S. Mom.

-Encantado de oírlo otra vez, Mr. Chaplin. Estamos hablando ahora desde el invierno al verano?

-Me encuentro muy bien. Mr. Mom, y me resulta también muy agradable oírlo hablar. Por cierto que hemos estado otras veces mucho más cerca.

Era la voz de Carlitos. La única que no se oirá nunca en las películas, y la única, tal vez, que todos hubiéramos deseado oir. La misma voz cordial y alegre de siempre, que hemos oído tantas veces en su casa, en las fiestas, en los cafés y en los hermosos boulevares de Hollywood. La voz de Chaplin, tan profundamente atractiva y simpática como su figura y su personalidad, la voz que, como su dueño, suele cambiar de la alegría a la tristeza con maravillosa rapidez; la voz firme y clara para disertar, tan alegre y pentratnte para el chiste o la crítica certera y tan profundamente triste para filosofar, como son de prundamente tristes los claros ojos de su dueño.Pero nos habla ahora con gran alegría, con la alegría casi infantil de Chaplin para las cosas que le satisfacen

-Bien, Mr. Chaplin, hablemos de Luces de ciudad. ¿Qué opinión tiene usted de su nueva producción?

-Fuera de todo convencionalismo, puedo decirle que estoy plenamente satisfecho de esta obra, como no lo he estado nunca con las otras. Es una obra largamente meditada y "filmada" luego con extraordinario detallismo. Estoy contento de mi trabajo, del de todos los que han intervenido en ella, y, sobre todo, contento de haber llevado exactamente a la pantalla mi concepción original.

-¿Piensa usted trabajar en otras películas mudas?

-Sí, sin cambiar de parecer. Seguiré trabajando en mis comedias y en mi propio personaje. Para fin de año tendré otra película terminada.

-¿Se siente siempre joven, alegre y optimista, Mr. Chaplin?

-No tan joven, Mr. Mom; no tan joven? Pero, eso sí, siempre alegre y sobre todo optimista.

-Hemos recibido el artículo con sus declaraciones sobre el cinematógrafo, Mr. Chaplin. Le agradecemos muchísimo su amabilidad.

-Mis declaraciones causaron sensación aquí y me agradaría que ustedes las publiquen en esta "interview".

-Bueno, Mr. Chaplin, espero verlo a fin de año. Muchas gracias y le comunico en nombre de LA NACION que todos le deseamos un éxito completo esta noche. Voy a beber una copa de champaña por su nuevo triunfo. Adiós, Carlitos, felicidad.

-Adiós, adiós. Diga a los argentinos que espero algún día visitarlos y que les envío por intermedio de LA NACION un gran saludo afectuoso.

El artículo que Chaplin remitió a LA NACION es el siguiente:

"La circunstancia de que las películas mudas o no dialogadas hayan sido puestas momentáneamente de lado por la fiebre que han suscitado las parlantes, no es en manera alguna un indicio de la extinción de aquéllas, como lo demuestra Luces de ciudad. Esta película se estrenará en el teatro George M. Coban el 6 de febrero; no es parlante, sino sincronizada. ¿Por qué razón sigo haciendo películas no habladas? En primer lugar, la película muda constituye un medio universal de expresión; la parlante, en cambio, tiene un campo forzosamente limitado, dependiendo de las lenguas de los países donde se hace. Por mi parte, tengo fe en que el futuro verá renacer el interés por el cinematógrafo mudo, porque hay una demanda constante de un medio universal en su alcance -tal vez sería más propio decir elemental- y creo que el medio de presentación debe ser también universal más bien que restringido. Entendámonos. Yo considero a la película parlante como un valioso agregado al arte dramático, sin reparar en sus limitaciones; pero la miro sólo como eso, como un agregado, no como un substituto. Ciertamente que no podría ser substituto de la película muda, que ha alcanzado progresos tan notables como arte pantomímico, durante sus escasos veinte años de vida. Al fin y al cabo, la pantomima fue siempre el medio universal de comunicación y existió como instrumento universal mucho antes que el lenguaje. La pantomima sirve perfectamente donde las lenguas pugnan en medio de la ignorancia común. Los hombres primitivos empleaban el lenguaje mímico antes de ser capaces de formular una palabra inteligible.

"En qué momento de la historia del mundo despuntó la pantomima es cosa problemática; pero no cabe duda de que fue muy anterior a los primeros recuerdos de su papel en la cultura griega. Alcanzó progresos marcadísimos en Roma y fue factor característico en los misterios medievales. El Antiguo Egipto fue su adepto, y en los ritos religiosos del druidismo lo mismo que en las danzas de los aborígenes de todos los países ocupó lugar definido.

"La pantomima se halla en la base de todas las formas del drama, y constituye la llave musical del cinedrama. En la forma vocal es siempre esencial, porque el drama no visual deja al fin y al cabo demasiada parte a la imaginación. Si alguna duda cupiera al respecto, nos convencería de lo dicho el drama por radio.La acción suele entenderse mejor que las palabras. El enarcamiento de una ceja, por minúsculo que sea, dice más que un centenar de palabras. A semejanza del simbolismo chino, tendrá diferente significado, según su connotación escénica. Escúchese la descripción de un objeto desconocido, por ejemplo, de un puerco verrugoso de Africa, y luego descríbasele; obsérvese una fotografía del animal y se verá la diferencia con asombro.

"Oímos decir con frecuencia que los niños no van ya a los cinematógrafos, y es indudable que cientos de miles de futuros aficionados o espectadores de películas, muchos que antes palpitaban de emoción ante la pantalla muda, se abstienen ya de ir a los cinematógrafos por no poder seguir con la rapidez necesaria el diálogo de las cintas parlantes. En cambio, siguen la acción sin perder detalle, porque la vista está más educada que el oído. En Luces de la ciudad no hay nada que no pueda seguir y comprender fácilmente cualquier niño.

"Soy actor cómico y sé que la pantomima es más importante en la comedia que en el puro drama y puede ser aún más eficaz en la farsa que en la comedia propiamiente dicha, géneros que difieren en que el primero implica la realización de lo humorístico sin la acción lógica... en realidad, más bien lo inverso; y en que el último lo consigue como remate de una pura motivación lógica. La comedia muda es entretenimiento más perfecto para las masas que la dialogada, porque la mayoría de las comedias depende de la rapidez de la acción y un suceso puede acaecer y ser comentado con risas, antes de que pueda ser expresado en palabras. Por cierto que la pantomima es inapreciable en el drama, pues sirve para efectuar la transición gradual de la farsa al pathos con mucha mayor suavidad y menor esfuerzo que la palabra. Sustento esta afirmación en observaciones recientes; la repentina intromisión del diálogo en las películas ha hecho olvidar a nuestros actores los principios elementales del arte escénico. Siempre he creído y sigo creyendo que la pantomima constituye la primera calificación del actor afortunado de cinematógrafo. El actor verdaderamente genial ha de ser un consumado pantomímico. Considérese a los Irving, Coquelin, Bernhardt, Duse, Mansfield y Booth y se hallará en la raiz de su arte a la pantomima."