Chanchi: la inusual mascota que se volvió una estrella en las playas de Pinamar

José María Costa
·6  min de lectura
Chanchi tiene 11 meses, nació en La Pampa y fue el regalo de 15 años de Luciana
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomás Cuesta

PINAMAR (ENVIADO ESPECIAL).- Como si fuera una estrella de la televisión, el cine o las redes sociales, el desembarco de "Chanchi", un cerdo de la raza Juliana, en estas playas, se transformó en uno de los atractivos de la temporada.

Con tan solo 11 meses, Chanchi, tal como lo bautizaron, forma parte de esta familia de Hurlingham que asegura que el nuevo integrante es más inteligente y necesita más atención que otras mascotas como perros o gatos. Fue el regalo de 15 años de la hija adolescente de la familia, que cumplió en plena cuarentena.

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"Desde chiquita que vi una publicación de unos chanchitos chiquitos en los Estados Unidos y quería uno, pero no eran legales acá. Para los 15, en cuarentena, se le ocurrió de nuevo a mi mamá comprarme uno", dijo Luciana, de 15 años, a LA NACION, y agregó: "Es mucha responsabilidad. Hay que darle mucha atención, sacarlo a pasear para que haga sus necesidades. Pesarle la comida que se le va a dar en cada momento. No es que come cualquier cosa. Come verduras, frutas y proteínas de origen vegetal. Lo que más le gusta es lo dulce".

Chanchi duerme en el cuarto con Luciana, que es vegetariana y logró que su familia dejara de consumir carne de cerdo
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomás Cuesta

La adolescente también detalló: "Duerme en mi habitación. Hasta hace un tiempo en mi cama. Ahora lo estoy acostumbrando a dormir en una cucha porque ya está más grande y yo dormía incómoda".

Quien tuvo la idea de cumplir con el sueño de Luciana fue su madre, Natalia, que contó: "Lo trajimos de La Pampa. Es una raza que crece hasta el tamaño de un perrito mediano. No más que eso. Crece hasta los 5 años y después no más y tiene una vida promedio de 15 años. Es muy similar a los perros, pero mucho más demandante porque los chanchos son más inteligentes. Si están aburridos comienzan a hacer lío. Por eso le tenemos que dar actividades físicas e intelectuales, por decirlo de alguna manera".

"Por ejemplo, ellos en la naturaleza están 12 horas al día hocicando en busca de comida. Como acá eso no lo tiene que hacer porque recibe cuatro comidas al día, hay que darle otras actividades. Lo que hacemos es colgar una botella agujereada con avena adentro y él se da cuenta de que golpeándola la avena cae. Aprende rapidísimo. Más que los perros", explicó Natalia.

Chanchi junto a su familia: Natalia Mucetti y sus hijos Luciana y Agustín, en la playa en Pinamar
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomás Cuesta

Su hija agregó: "Entre los trucos que ya sabe está hacer el ocho entre las piernas. Sentarse, dar vueltas, pasar entre las piernas mientras camino. Si tengo comida hace cualquier cosa".

La familia tiene una perrita hace 10 años y, por ahora, la convivencia con Chanchi no es del todo buena: "Tenemos que estar atentos. Ella está muy celosa, fue la única mascota por 10 años. Cuando él llegó era muy bebito y la buscaba como si fuese una mamá y a ella eso no le gustó nada. Él la busca para jugar, pero juega a los topetazos y, para ella, eso es una agresión".

El debut en la playa, pero no en el mar

"Es su primera vez en la playa. Le gustó. En la arena está todo el tiempo hocicando y buscando los berberechos que se los come. Después se acerca hasta la orilla, que el agua le moje un poquito las patas, pero no le gusta el agua fría, le gusta el agua caliente", explicó la madre de la familia, que parece haber estudiado al detalle todos los cuidados que debe tener para una mascota poco convencional.

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Según explicó Natalia, Chanchi se adaptó al ritmo de vida de la casa familiar y en las vacaciones duerme aún más: "La playa lo cansa mucho más. Así que tipo 10 de la noche ya se está durmiendo y se levanta a las 10 del día siguiente".

Chanchi y su familia en el parador Atlántico, donde ya es conocido por todos los que tienen carpas allí
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomás Cuesta

Ante la pregunta de cómo tomaron en el barrio la novedad, la mujer respondió: "Ya es famoso, todos lo conocen. Todos se entusiasman y quieren uno. Pero lo que les digo es que primero lean, investiguen y se informen porque no es como tener un gato o un perro, hay que darle mucha más atención".

"Por ahora, todas las personas que se nos acercaron fue con buena energía. No hubo reclamos o planteos. Sí están las típicas bromas de la parrilla o el asador", contó Natalia, que fue interrumpida por su hija: "Comentarios innecesarios que cuando los dicen pongo mala cara y listo".

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La adolescente agregó: "Yo era vegetariana, si no lo fuera, no lo tendría. Además, en casa todos dejamos de comer cerdo. Ya venía con eso antes de tener a Chanchi". Luego recordó un poco risueña y un poco resignada que uno de los días de playa una persona le dio de comer una medialuna de jamón y queso.

Chanchi junto a Luciana, que desde pequeña quería tener un cerdito de mascota
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomás Cuesta

Ante la falta de barro a la playa va con protector solar

"Es limpio, le encanta que lo bañen con agua caliente. Se relaja tanto que se duerme. No hay problemas de limpieza en casa, salvo por el barro que le encanta, obviamente. Entonces, con la manguera en el jardín, hacemos un poco de barro para que se refresque porque sufren mucho del calor y lo usan para proteger la piel que es muy sensible", dijo Natalia.

La mujer detalló cómo hacen para protegerlo en la playa: "Antes de venir le ponemos protector solar porque tiene la piel muy delicada y su manera de protegerla es con barro. Se protegen y se refrescan porque al no tener glándulas sudoríparas, sufren mucho el calor".

Chanchi se transformó en uno de los atractivos en las playas del centro de Pinamar
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomás Cuesta

Ante la consulta de cómo es la experiencia de tener un cerdo como mascota y si están contentos, dijeron: "Estamos felices, nunca imaginamos que sería tan demostrativo. La cantidad de sonidos que hace es impresionante. Cómo juega con ella. Por ejemplo, se pone contento cuando vuelvo después de salir. Si lo dejamos solos unos 10 minutos o un ratito porque fuimos a hacer alguna compra, nos recibe como si nos hubiésemos ido un mes".

LA NACION consultó a las autoridades locales si es posible tener cerdos como mascota en el partido de Pinamar y respondieron: "No está permitido tener animales de granja y producción en el Partido".

"Es una contravención a una ordenanza municipal. No es algo grave, pero no es algo que promocionamos acá", agregaron.

Chanchi es un cerdo de raza Juliana, que se caracteriza por no crecer mucho y tiene una vida promedio de 15 años
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomás Cuesta