Cómo dar certeza a quien ha perdido a un ser querido en medio de la nada

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Las Palmas de Gran Canaria (España), 2 sep (EFE).- El 23 de septiembre de 2021 una patera naufragó sin dejar rastro en medio del Atlántico, cuando sus 33 integrantes trataban de alcanzar las islas españolas de Canarias.

Al contrario de lo que suele suceder con muchas de estas embarcaciones que se pierden para siempre, apareció mes y medio después en Cabo Verde, a 1.300 kilómetros del lugar de partida en el Sahara Occidental, con varios cadáveres a bordo que portaban documentos que sirvieron para determinar de qué patera se trataba y poder construir el relato de lo sucedido.

De esa complicada tarea, dar certezas a los familiares de los migrantes de los que se ha perdido el rastro, se encarga el proyecto piloto de Cruz Roja "Migrantes desaparecidos en Canarias", que ya ha identificado a 101 personas. La barcaza que llegó a Cabo Verde fue su primer caso.

"Todos los casos se nos quedan en la memoria. Todas las historias, todas las fotografías de esas personas, todos esos mensajes de 'hola, estoy buscando a mi hijo, por favor ayúdame' se te quedan dentro", explica a Efe la cooperante Silvia Cruz, que trabaja en este proyecto.

En ese primer acercamiento a la búsqueda de respuestas de los naufragios de la Ruta Canaria, en la que solo el año pasado murieron al menos 1.109 personas (según Naciones Unidas, que algunas ONG elevan por encima de 4.000), las familias, a pesar de la dureza de la situación se sintieron "aliviadas", según Cruz Roja, pues vivían "una continua agonía sin ningún elemento al que aferrarse".

EN BÚSQUEDA DE UNA METODOLOGÍA

Con el objetivo de mejorar los procesos de identificación de las personas fallecidas y desaparecidas en rutas migratorias, Cruz Roja lleva trabajando en la identificación de personas en diferentes contextos desde hace 150 años, aunque antes esas situaciones solían ser conflictos armados o catástrofes naturales, con una metodología de trabajo muy diferente a la necesaria para quienes emigran en embarcaciones y se pierden en medio del océano.

"Detrás de cada desaparición hay una familia que está sumida en la tristeza y en la incertidumbre constante de no saber qué pasó, si pueden ver el cuerpo o, si en el peor de los casos, ha desaparecido en el mar", apunta la cooperante, que explica que también trabajan con aquellos casos en los que la patera llega a tierra, pero se ha producido algún fallecimiento durante la travesía, tanto si hay cadáver como si no.

Al desembarcar, les preguntan si ha ocurrido algo durante la travesía y en el caso de que haya habido alguna tragedia, si conocen la identidad y el contacto con algún familiar.

En el caso de que haya cuerpos, Cruz Roja se coordina con juzgados e institutos de medicina legal para aunar información y llegar a una conclusión sobre la identidad de los fallecidos, que una vez corroborada transmiten a los familiares, que generalmente se ponen en contacto con la entidad.

TRABAJAR SIN TESTIGOS

Pero son las pateras que no llegan las más complicadas, agrega Silvia Cruz, al no contar con testigos en un contexto de mafias y donde los traficantes tratan de huir de controles para no ser interceptados, por lo que tampoco se tiene un registro cierto de cuándo salen o el número de personas a bordo, salvo que las familias estén al tanto y lo comuniquen, un dato que no siempre es fiable porque a la hora de las salidas "muchas personas están en el mismo lugar pero son distribuidas en distintas embarcaciones".

"Es muy complicado saber quién sale y de qué punto exactamente y con cuántas personas a bordo", resume, para apostillar que siempre aprovechan las llamadas con familiares para intentar identificar a más personas, ya que a veces es común que los viajes se compartan con conocidos.

"Solemos preguntar si conocen información sobre acompañantes. (...) Así vamos elaborando una red de personas hasta que podemos consolidar que probablemente iban en la embarcación", detalla, aunque siempre es una probabilidad porque "es muy complicado saber con certeza lo sucedido".

Cruz Roja también utiliza redes sociales para publicar información sobre embarcaciones desaparecidas, para llegar a las familias, además de coordinarse con otras organizaciones que asisten a migrantes.

El porcentaje de cuerpos que se recuperan tras naufragios es "ínfimo", alrededor del 9 por ciento, lo que convierte a la gran mayoría de víctimas en desaparecidos.

Cristina Magdaleno

(c) Agencia EFE