La certeza de la muerte de un expolicía boliviano cierra un polémico caso

Agencia EFE
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La Paz, 29 oct (EFE).- El estudio técnico y científico al cadáver exhumado de un expolicía acusado de feminicidio en un polémico caso en Bolivia, de quien se creía pudiera estar vivo, concluye que esos restos óseos pertenecen al exoficial, lo que conlleva nuevamente al cierre del caso.

El fiscal general de Bolivia, Juan Lanchipa, presentó en conferencia de prensa en Sucre los resultados de los estudios técnicos y científicos a los que se sometió el cuerpo exhumado del exteniente Jorge Clavijo, quien fue acusado por el asesinato de su esposa, la periodista Hanalí Huaycho, en 2013.

El cuerpo que fue exhumado el pasado 25 de septiembre fue sometido a pruebas como la "huellografía" para recuperar los surcos de las huellas dactilares de su mano derecha, la evaluación radiológica y genética forense para obtener el perfil genético que fue comparado con el de su hijo, una hermana y un tío paterno.

"Podemos concluir de forma inobjetable y con absoluta certeza técnica y científica que, a través de la huellografía y genética forense, los restos cadavéricos exhumados pertenecen al señor Jorge Clavijo", manifestó Lanchipa.

El fiscal agregó que estos estudios han estado a cargo de un equipo multidisciplinario del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de Bolivia y contaron con el apoyo de un perito en odontología forense.

Tras conocer estos resultados, Lanchipa sostuvo que el caso queda cerrado de nuevo, después de que fuera reabierto ante sospechas de que el oficial policial pudiera estar vivo, pues en un momento se había dado por extinguida la responsabilidad penal con su muerte.

El expolicía formó parte de un grupo de élite que operó en la desarticulación de un supuesto grupo terrorista que en 2009 presuntamente intentaba dividir parte de la zona oriental de Bolivia del resto del país.

Unos años después, Clavijo y los policías que trabajaron en esa operación fueron condecorados por el Gobierno del entonces presidente Evo Morales, al extremo de considerarlos una especie de héroes nacionales por evitar la escisión de Bolivia.

A comienzos de este año se reabrió la investigación de oficio y se inició un proceso por falsedad material e ideológica contra el expolicía, ya que la familia de la víctima tenía dudas de que esos restos óseos correspondieran a Clavijo y sospechaban que el acusado estaba vivo.

En febrero de 2013, Clavijo supuestamente asesinó a su esposa, la periodista Hanalí Huaycho, asestándole quince puñaladas delante de su hijo.

El entonces teniente de la Policía escapó sin dejar rastro hasta que casi un mes después se halló un cadáver en descomposición cerca de un río, a unos 200 kilómetros de La Paz, colgado de un árbol, que se dijo que era el suyo.

La muerte de la periodista tuvo gran repercusión nacional, al extremo de que su caso sirvió para que el Parlamento boliviano acelerase una ley que sanciona con treinta años de cárcel el delito de feminicidio, la máxima condena en el país.

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