Cerrajería Alba, herencia familiar que "abre puertas" en SLP

SAN LUIS POTOSÍ, SLP., noviembre 11 (EL UNIVERSAL).- Cristian Morales Alba es la tercera generación en su familia que decidió ser cerrajero, antes de él fue su abuelo, después el negocio familiar lo heredó su padre y finamente él decidió seguir con la tradición familiar; sin embargo, probablemente que sea la última generación que practique el oficio, pues nadie de su familia está interesado en continuarlo.

Todo comienza con los contratiempos explica Morales, es de lo más común ver clientes desesperados y que enfrentan el día a día con preocupaciones por haber olvidado una llave dentro de una casa o haber perdido en el camino aquella con la que abren su negocio o coche, además no se tiene un horario fijo, porque el trabajo puede llegar a cualquier hora del día.

En 13 años que ha trabajado como cerrajero, "es difícil recordar el número de puertas que he abierto o llaves que he duplicado en mi vida" continúa narrando Cristian, quien además comparte el recordar una anécdota curiosa que sólo le ha sucedido una vez, se le solicitó hacer una llave de bronce para abrir una caja fuerte muy antigua, "este tipo de trabajos son raros y muy artesanales porque no pueden usarse máquinas, es completamente a mano", el proceso para esa llave fue muy pulcro, bien calculado y el material fue costoso así que no debió desperdiciar nada de material.

"En este oficio nunca acabas de aprender, siempre hay algo nuevo, nuevas cerraduras con su grado de dificultad para ser abiertas" dijo.

En la actualidad este conocimiento es ofrecido por escuelas técnicas que cuentan con talleres de cerrajería, sin embargo y a consideración de Cristhian, ser cerrajero implica algo que no te lo da el aprender y dominar ciertas técnicas.

"Se necesita paciencia y ser una persona honesta", ya que el cliente pone en manos de extraños la confianza, protección e intimidad de sus bienes, "prácticamente el cliente te da las llaves de su casa, sus pertenencias o su seguridad. Este oficio implica muchas cosas" expresó.

En general este oficio es modestamente remunerado, Cristhian reconoce no haberse hecho rico pero si le ha permitido tener lo necesario para vivir, porque los servicios de cerrajería aunque no tienen un alto margen de ganancias, es altamente demandado, más porque "todo mundo tiene urgencia y necesita dar apertura a un local, un vehículo".

Lo más común es hacer un duplicado, trabajo que se realiza en minutos, pero también están otros que requieren más tiempo cuando la cerradura es compleja o porque hay daños que complican la labor.

Para poder realizar un servicio profesional y eficiente que otorgue una solución inmediata a los clientes, requiere de un profundo ingenio para resolver todo tipo de problemas, ya que no todas las cerraduras son iguales y cada una necesita de una hazaña, sobre todo en cerrajería automotriz y cosas nuevas que requieren herramientas o equipos digitales que son costosos y que ponen a prueba el conocimiento, experiencia y la improvisación cuando no se cuenta con ese material.

Cristhian cuenta que mantuvo la tradición familiar debido a que ya no puedo continuar sus estudios, tenía en sus planes después de la preparatoria continuar con una carrera universitaria, pero sus aspiraciones se apagaron al no ser admitido, su padre le ofreció la posibilidad de aprender el oficio mientras decidía qué hacer, desde entonces se dedica a mantener viva la "Cerrajería Alba" que se ubica en la calle 16 de Septiembre frente al Mercado República, en el corazón del Centro Histórico potosino.