El cerebro sabe diferenciar entre "belleza" humana y obra de arte

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CIUDAD DE MÉXICO, febrero 10 (EL UNIVERSAL).- Un nuevo estudio sugiere que nuestro cerebro es capaz de detectar distintos tipos de belleza, esto gracias a dos centros cognitivos especializados, ubicados en la corteza cerebral, en los que uno de ellos interpreta el atractivo de los rostros humanos, y otro aprecia la estética de las obras de arte.

En la actualidad, la evidencia científica relacionada con los procesos neuronales en torno a la percepción de la belleza es aún muy limitada, pese a que los especialistas han apostado, desde hace décadas, por desentrañar este enigma, no han hallado si existe alguna base responsable de este mecanismo.

Fue así que la investigación, liderada por un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Tsinghua en China, estudió las imágenes cerebrales de mil personas, basados en una serie de artículos previos abiertos al público. Los participantes oscilaron entre los 18 a 50 años de edad.

El estudio de estas imágenes, publicado en "Cognitive, Affective and Behavioral Neuroscience" estuvo basado en la actividad ejercida por la corteza orbitofrontal medial, una región cerebral situada en la zona delantera del encéfalo (parte del sistema central nervioso encargada de controlar las actividades vitales del ser humano, como el sueño, el hambre y la sed), ya que según investigaciones previas de la University College de Londres, esta activa el procesamiento cognitivo de la toma de decisiones.

Cabe destacar que ninguna de las personas analizadas era experta en arte, sin embargo, los investigadores tomaron en cuenta sus respuestas cerebrales al apreciar creaciones artísticas como pinturas, esculturas, videos de arquitectura y danza artística. Del mismo modo que estudiaron los efectos que les produjo la contemplación de rostros de otras personas.

De acuerdo con Hu Chuan-Peng, autor principal del estudio, las pruebas observadas arrojaron que el cerebro alberga "dos centros de belleza". Estos están encargados de diferenciar entre las características físicas de una persona que nos llaman la atención, -ya que si bien "la belleza" es un concepto universal, la percepción es una experiencia subjetiva-, de los elementos iconográficos, vaciados en los productos artísticos.

Los investigadores explicaron que el primero de los centros nos produce una satisfacción inmediata, lo que quiere decir que estará presente en nuestra memoria, de forma activa, durante un periodo de tiempo corto. Mientras que el segundo de ellos desarrolla una sensación placentera a mediano plazo, lo que significa que nuestra cognición almacena dicha imagen prolongadamente.

Para obtener estos resultados, los científicos recurrieron al metaanálisis, lo que les ayudó a simplificar los datos revisados. Posteriormente, los compararon mediante la técnica de "estimación de probabilidad de activación" (ALE), que rastreó los patrones de actividad cerebral en las personas que observaron un escenario agradable, ya fueran expresiones artísticas como rostros humanos, para detectar coincidencias consistentes.

Los autores destacaron que la percepción de rasgos físicos amables activó varias partes del cerebro; la corteza prefrontal ventromedial (vmPFC), implicada en la toma de decisiones emocionales; la corteza cingulada anterior pregenual, que activa la capacidad de enfrentar tareas que suponen mayores esfuerzos; y el estriado ventral izquierdo, también conocido como el centro universal de la motivación.

Estas regiones -ahondaron los especialistas- permanecieron indiferentes cuando las personas se enfrentaron a las obras de arte, en cambio, en ese momento se registró una mayor actividad neuronal en la corteza prefrontal medial anterior (aMPFC), que es la región relacionada con las respuestas emocionales.

De esta forma, Chuan-Peng aseguró que estos resultados forman parte de las "recompensas primarias y secundarias": cuando una persona se enfrenta al atractivo físico de otra, su percepción es tratada por el cerebro como una recompensa primaria, produciendo satisfacción a corto plazo.

Sin embargo, cuando se trata de observar una obra de arte, la contemplación, de acuerdo con los procesos de percepción, trasciende de manera distinta, como "recompensa secundaria", pues la satisfacción experimentada aumenta al requerir de más tiempo para concebirla.

De este modo, los investigadores descubrieron que el sistema cerebral puede diferenciar entre las características de las cosas y su conformación. Sin embargo, reconocieron que pese a que el hallazgo es de relevancia, no disipa por completo las interrogantes sobre la experiencia de la belleza en los seres humanos, por lo que seguirán estudiando el fenómeno.