Del cerebro, la melancolía y el alma humana en la obra de Bartra

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CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 5 (EL UNIVERSAL).- Lejos de la política, pero cerca del cerebro, el alma y sus enfermedades, así como de la conciencia individual, la melancolía y todas las metáforas y la literatura que se gesta en torno a los seres humanos y sus placeres y dolencias, conversó el antropólogo e intelectual Roger Bartra en la charla que sostuvo con el periodista Jacobo García en el marco del Hay Festival Querétaro 2021.

"Soy un ensayista que está siempre probando y ensayando en una gama de temas muy amplio, que van desde la historia, incluso la historia antigua, yo originalmente fui arqueólogo, hasta las cosas contemporáneas y la política en la cual he tenido bastante aventuras", dijo el autor de "Melancolía y cultura. Las enfermedades del alma en la España del Siglo de Oro" y "Chamanes y robots", ambos publicados por Editorial Anagrama.

Roger Bartra dijo entre otras cosas que un individuo solo se define así mismo pensando y siendo consciente de su contorno y su relación con el otro, por eso Rimbaud decía: "Yo, es otro", es decir, señaló Bartra, nuestra definición como yo incluye al entorno, a lo otro.

"La definición de la conciencia moderna es un concepto que solo funciona si se le ve como la fusión de los circuitos neuronales con los circuitos culturales, de las funciones químicas y eléctricas del cerebro con las funciones simbólicas culturales, comenzando con el lenguaje", asegura el intelectual que asegura que el placer y el dolor son dos facetas que acaban definiendo al individuo. "Me ha interesado el tema del dolor porque en los humanos primigenios es posible que el origen, el estímulo fundamental de la gestación de prótesis culturales y del lenguaje mismo, del habla, fuera la sensación dolorosa de estar perdido, de no entender el entorno que ha cambiado por los desplazamientos y las migraciones cambia, hay unos retos tremendos y es necesario entenderlo y para eso se necesita a los otros, para ello se necesita comunicarse con los otros para superar ese dolor que implica ese sufrimiento de no entender el entorno", dijo Bartra.

Dijo además que para entender el entorno se necesitan símbolos, incluso señaló que podemos pensar en un humano primitivo perdido en una situación climática completamente diferente que ha sobrevenido, "los humanos nunca tuvimos un nicho ecológico propio, siempre estuvimos desmadrados, fuera de madre, fuera de nicho, no teníamos un nicho propio y eso estimula los mecanismos de gestación de estas prótesis, de estos símbolos, del exocerebro, del habla, de los mecanismos de comunicación".

Bartra aseguró que el placer que parte de una sensación biológica básica y fundamental también lo compartimos con los animales, lo mismo que el dolor y el sufrimiento. "Esa parte no es la que nos hace humanos, el resto de animales también sufren y también tienen placer, la diferencia está en que entorno al dolor y al placer los humanos somos capaces de construir una cantidad de prótesis simbólicas enorme, que esas sí son las que nos definen como humanos y nos definen como individuos".

Bartra habló de su más reciente ensayo que tiene que ver con la melancolía del siglo oro, incluso con la melancolía en el renacimiento europeo, que calificó como "un estudio de ciencia ficción", al igual que el otro libro del que habló, "Chamanes y robots", que aseguró "es más claramente un ensayo de ciencia ficción".

Y es que en "Chamanes y robots" él conjunta los estudios antropológicos que estudian el chamanismo y lo que hay detrás del chamanismo que es el efecto placebo, y que dijo ha perdurado hasta nuestros días porque tiene una dimensión literaria de ficción evidente. "El efecto placebo es una ficción, es una píldora inocua, una inyección de una sustancia inocua pero que el paciente cree que es una droga poderosa que lo va a crear y eso contribuye a su curación cuando desde el punto de vista estrictamente químico, son sustancias inocuas", señaló Bartra, quien aseguró que entre dos recientes obras hay otro libro puente: "Antropología del cerebro".

"Ahí desarrollo la teoría de que para entender la conciencia de los humanos es necesario entender que además del cerebro hay un exocerebro, es decir, prótesis culturales que van desde mitos, rituales, el habla, la música que son indispensables y Sin las cuales no se puede definir al individuo o a la conciencia individual. En ese libro, que es un ensayo de ciencia ficción, salto de los chamanes a los robots para ver de qué manera los ingenieros podrán generar en una máquina ese exocerebro, un cerebro electrónico externo de carácter cultural que es lo que permitiría a una máquina volverse consciente".

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