¿Una cerdita artista? Exactamente es lo que 2020 necesita en este momento

Kathleen Rellihan / @k_rellihan
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LA ARTISTA MEXICANA COLETTE ha incursionado en el cubismo, las instalaciones y el video conceptual y artístico. Aspira a que su obra se exhiba en uno de los museos más innovadores de América Latina (y del mundo): el Museo Jumex de Ciudad de México. Junto con otros muchos creadores antes que ella, ha encontrado inspiración en Todos Santos, el paraíso artístico de Baja California Sur, con su mentalidad ligera y libre y su áspera y cruda belleza.

Colette se define a ella misma como feminista, pensadora y artista del mundo. Incluso ha logrado crear fama por ser un tanto malcriada con sus contemporáneos al aplicar al pie de la letra uno de los consejos de vida de su homónima, la novelista francesa Colette: “Haz tonterías, pero hazlas con entusiasmo”.

Colette confesó haber robado la escultura del artista italiano Maurizio Cattelan, un retrete funcional en oro de 18 quilates, que fue hurtado de un palacio inglés en 2019. Sin embargo, el robo fue una juguetona declaración política, afirma Colette. Se trataba del retrete de oro exhibido en el Guggenheim que aludía al desperdicio excesivo de los años de Donald Trump.

Colette es una cerdita. Y su inspiradora historia se ha convertido en un cortometraje documental, Colette the Artist (Colette la artista), que fue seleccionado oficialmente para participar en el Festival de Cine de Mill Valley (MVFF, por sus siglas en inglés), que se realiza cada año en California, y que celebró su noche de clausura el 18 de octubre. El MVFF volvió en su 43a. edición, pero por primera vez, en formato virtual y en autocinemas, en un año que nadie vio venir. Así que resulta particularmente apropiado que una película sobre una cerdita artista se haya robado la atención y los corazones del público.

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Si 2020 es el año en el que todo puede pasar, y ha pasado, ¿acaso no podría ser el año en que se suspenda el escepticismo de que una cerdita puede ser una artista? Colette the Artist ofrece a este mundo oprimido la esperanza de que 2020 todavía puede ofrecernos alegría y posibilidades.

BIENVENIDOS AL HOTELITO, UN SITIO MUY INSPIRADOR

Al igual que muchos artistas anteriores que buscaron inspiración en la trascendencia y entre aquellos con un largo camino andado, Colette vive en un hotel. Está feliz de que muchos turistas acudan al Hotel California, hecho famoso por los Eagles, y que también se encuentra en Todos Santos, porque ella ha encontrado un lugar más tranquilo para pensar (y quizá también para revolcarse un poco en el lodo) en su residencia artística del Hotelito.

Los caminos de tierra de Todos Santos pueden llevarte a encontrar cualquier cosa, suelen decir los habitantes de la localidad, y el poder de encantamiento de este pueblo le ha hecho ganarse el título de “Pueblo Mágico”, que es el reconocimiento otorgado por el gobierno mexicano a cerca de cien pueblos llenos de manifestaciones culturales únicas, bellezas naturales e importancia histórica. Todos Santos es un oasis artístico y natural; en este paisaje desértico, un manto acuífero abastece al pueblo de agua dulce y ayuda a crecer a las palmeras.

El homenaje de Colette a la famosa escultura del plátano pegado con cinta, del artista italiano Maurizio Cattelan, la cual se vendió por 120,000 dólares. Arte: Zoe Elton/Foto: El Hotelito

Colette sabe que se ganó la lotería de la vida al vivir en Todos Santos; fue rescatada por el fiel jardinero del Hotelito, Javier León Domínguez (don Javier), quien la salvó de convertirse en alimento de coyotes o de ser transformada en tocino. Don Javier esperaba que la cerdita a la que había rescatado alegrara a la propietaria del hotel, Jenny Armit, inmigrante británica y antigua diseñadora de interiores que se mudó a Todos Santos hace 17 años.

Armit utilizó su habilidad en diseño de interiores para crear un espacio naturalmente elegante, mezcla del audaz colorido mexicano y de la arquitectura contemporánea. El hotel ha aparecido en numerosas revistas de diseño en los 12 años desde su inauguración. Armit lo describe como algo que no encaja en un solo estilo; en cambio, evoca una “filosofía de vida” y satisface a aquellas personas que buscan inspiración fuera de los insípidos y asépticos hoteles de la región circundante.

En lo que Armit describe como un espacio para el pensamiento creativo (su casa también se encuentra en los terrenos del hotel) con “sensibilidad europea, pero con verdadero respeto hacia México”, ha encontrado una forma no solo de detectar, sino también de salvar el talento. Todos los animales de la granja desértica del hotel han sido rescatados: caballos, asnos, cabras y más. Pero Colette fue la única en la que vio un floreciente talento artístico desde que era una minúscula cerdita.

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Además de rescatar a Colette, don Javier siempre ha sido su defensor. “Colette es una artista. No es cualquiera. Ha venido a llenar el vacío de lo que todos hemos perdido”, dice en la escena inicial de la película. También la cuidó y fomentó su talento, dándole pinturas e incluso instalando wifi en su chiquero para que tenga acceso al mundo artístico internacional.

Armit rodeó a su mascota con un espacio abierto y colorido donde pudiera jugar, y la puso en contacto con el arte de todo el mundo: después de todo, Colette tiene una silla dorada de Tom Dixon en su chiquero. Ahora, es prácticamente una pieza de museo. Armit no solo alimentó el hambre y la imaginación de Colette, sino que también le dio una voz. (Por eso, en la versión en inglés de la película, Colette tiene acento británico. Recuerda que todo es posible). Armit le dio una voz a Colette como una forma de canalizar su propia expresión artística, además de aportar un poquito de desenfado en medio del constante flujo de noticias apocalípticas.

“Tenemos que recurrir a una cualidad infantil esencial para sobrevivir a todas estas cosas terribles que ocurren en el mundo”, afirmó Armit, al responder si creía que su cerdita es una verdadera artista.

El COLETTIVO GENERA LUZ Y LIGEREZA EN UNA ÉPOCA OSCURA

Colette the Artist, un documental de 15 minutos, fue producido por los colegas creadores de Armit en Todos Santos, un grupo que se hace llamar El Colettivo. Este colectivo de cineastas, artistas, músicos, magos, genios del video y amantes de los animales se unió para llevar un poco de alegría y ligereza al mundo en una época muy poco inspiradora. La película sugiere que, a través de una suspensión del escepticismo, una cerdita puede ser una artista moderna, y da cabida al poder de las posibilidades, de la inspiración y de la inclusión.

¿Sabías que el cerdo es el quinto animal más inteligente del mundo, incluso por encima de los perros? Se ha informado que los cerdos son capaces de jugar videojuegos con más concentración y éxito que los chimpancés. Armit descubrió que también pueden ser muy sensibles y emocionales, como lo confirmó con su veterinario tras encontrar a Colette bañada en lágrimas después de recibir una reprimenda. Así, no es de sorprender que estos animales de granja y amantes del lodo también puedan ser artistas, como lo demuestra Colette.

El Colettivo está conformado por una impresionante muestra de creadores, entre ellos, la galardonada cineasta estadounidense Lisa F. Jackson, que vive en Todos Santos y que, junto con Sarah Teale, realizó la película Patrimonio en 2018. Estrenada en el Festival de Cine de Berlín, Patrimonio es un documental que muestra el lado oscuro y peligroso del desarrollo desenfrenado e insostenible en la destrucción de ecosistemas y modos de vida consagrados por el tiempo en Todos Santos. Pero también muestra el poder de su sólida comunidad costera cuando se une para detenerlo.

El Colettivo también tiene entre sus miembros al pintor estadounidense Michael Cope, que abrió la Galería de Todos Santos en 1994, la primera galería del Sur de Baja California en representar a un grupo de artistas en diferentes medios. La misión de Cope siempre ha sido representar y asesorar a artistas mexicanos y extranjeros. Erick Ochoa, el artista mexicano que colabora con Cope en la dirección de la galería, nació en Ciudad de México y su talento artístico le ayudó a escapar del taller de carpintería de su padre en Todos Santos para trabajar en la galería de Cope. Actualmente, Ochoa es un pintor aclamado y presidente de la Sociedad Palapa, una organización sin fines de lucro cuya misión es mejorar la vida de los niños de Todos Santos.

Jenny Armit, propietaria del Hotelito, con Colette. Foto: Christian Banfield/cortesía de Jenny Armit

En la galería de Cope se presentan algunos de los mejores artistas de México, por lo que le intrigaba hacer una visita de estudio al chiquero de Collette. Él aparece en la película para averiguar más acerca del videoarte de Colette. No te lo echaremos a perder, pero este arte usa un poco de realismo mágico para homenajear la cruda y natural belleza de esta ciudad donde el desierto y el mar se unen, así como su afinidad por la reinvención.

LA PIG-ANTROPÍA DE COLETTE

¿Quién es Colette? “Ella es feminista, una cerdita con un propósito; es lo que se conoce como una pig-ántropa (juego de palabras entre “pig” (cerdo) y “filántropa”). Le gusta comer, dormir, hacer cosas buenas y ser útil”, dice Armit, su orgullosa dueña y mentora. Con apenas dos años de edad, Colette desea que su arte tenga un significado y un propósito, especialmente en estos tiempos tan oscuros.

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Siendo la autodenominada “pig-ántropa” que es, Colette desea que su película brinde una luz a la Fundación Padrino, una organización que apoya a los niños de Todos Santos, proporcionando atención a la salud a los necesitados, así como los cuidadores de Colette hicieron con ella. El Colettivo espera que quienes vean la película en el sitio web de Colette (después de su proyección en el festival) hagan donativos a la fundación. El estreno mundial de Colette the Artist en Todos Santos logró recaudar más de 15,000 dólares entre los habitantes del pueblo, que han atravesado grandes dificultades durante la pandemia del coronavirus, y otros 15,000 dólares para la fundación.

“Todos Santos es verdaderamente una comunidad única que da la bienvenida a la colaboración entre los residentes mexicanos y aquellos a quienes me gusta llamar “habitantes de la localidad nacidos en el extranjero”, señala Jamie Kelly, presidente de la Fundación Padrino y para quien Todos Santos ha sido su segundo hogar durante 13 años. “Los todosanteños nos enseñan a relajarnos adecuadamente y a abrazar la vida en Baja California Sur, y a cambio, trabajamos para extender y preservar este bienestar para todos los miembros de nuestra comunidad”.

EL CICLO DE LA INSPIRACIÓN SE MANTIENE ACTIVO EN TODOS SANTOS

Aunque Todos Santos está repleto de “habitantes de la localidad nacidos en el extranjero” (inmigrantes de otros países), también hay mexicanos que crean un arte nuevo y conmovedor. Leo Villalobos, músico de veintitantos años de Celaya, Guanajuato, representa a la generación más joven en llegar a Todos Santos, provenientes de otras áreas de México, en busca de un lugar creativo fuera de las grandes ciudades. Y como muchos otros, Villalobos terminó quedándose y creando un hogar aquí. Siendo un apasionado paracaidista, Villalobos descubrió su vocación de músico después de que un accidente en paracaídas lo dejó varado en la ciudad. Comenzó a tocar el saxofón con La Todos Santos Cumbia Band, un popular grupo local con una mezcla de nacionalidades y antecedentes musicales que tocaba cumbias en vivo antes de la pandemia.

Miembros del Colettivo, el grupo detrás del cortometraje “Colette the Artist”. Foto: Susan Johannsen/cortesía de El Colettivo

Villalobos cuenta con educación en música clásica, y espera corresponder a la ciudad que lo inspiró con la creación de un programa musical para jóvenes mexicanos de bajos recursos.

Villalobos se unió al proyecto fílmico del Colettivo tras hacerse amigo del músico, guitarrista y cantante estadounidense Mateo Haeck, creador del proyecto Panteón 19 en Todos Santos. Panteón 19 es un estudio de grabación, así como un espacio radiofónico y artístico que reúne a músicos y creadores de todo el mundo.

Juntos, Haeck y Villalobos tocan una hermosa versión de la icónica canción mexicana interpretada por Pedro Infante, “Amorcito corazón”, en el proyecto personal de videoarte de Colette (una película dentro de otra película), en homenaje al país que los ha inspirado a todos. “Amorcito, corazón” es una de las canciones más reconocibles del cine del país, un remanente de la llamada Edad de Oro del cine mexicano. A Villalobos la canción le recuerda a su abuela, por lo que le enorgullece darle nueva vida en la película de Colette.

“Toquen, niños, toquen”, podemos oír a Colette. Y 2020 quizá sea el momento de escuchar a esta cerdita.

Puedes ver la película Colette the Artist aquí.

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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek