Con la cercanía del Día de la Victoria en Rusia, crecen las especulaciones sobre los objetivos de Putin en Ucrania

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Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, visita una zona devastada de la ciudad de Irpín, Ucrania, el 28 de abril de 2022. (David Guttenfelder/The New York Times)
Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, visita una zona devastada de la ciudad de Irpín, Ucrania, el 28 de abril de 2022. (David Guttenfelder/The New York Times)

Con el Ejército ruso todavía en combate, las autoridades de Occidente y los residentes traumatizados de Ucrania están pensando con una inquietud cada vez mayor en el Día de la Victoria (la celebración del triunfo soviético sobre la Alemania nazi), el cual se conmemora el 9 de mayo y que tal vez el presidente Vladimir Putin aproveche como un momento único para intensificar los ataques y movilizar a su ciudadanía hacia una una guerra total.

Aunque Rusia ha provocado muerte y destrucción en toda Ucrania y en las últimas diez semanas ha avanzado hacia el este y el sur, la firme resistencia de Ucrania, las armas pesadas suministradas por Occidente y la incompetencia del Ejército ruso le han negado a Putin el triunfo rápido que, al parecer, había previsto originalmente, incluyendo el objetivo inicial, que era decapitar al gobierno en Kiev.

Sin embargo, ahora que la Unión Europea está a punto de imponer un bloqueo al petróleo ruso y que el Día de la Victoria está a unos cuantos días de distancia, tal vez Putin vea la necesidad de golpear a Occidente con una nueva escalada. Cada vez hay mayor preocupación de que Putin aproveche este evento, en el que tradicionalmente preside un desfile y pronuncia un discurso militarista, para arremeter contra los supuestos enemigos de Rusia y amplificar la magnitud del conflicto.

La semana pasada, como muestra de esas preocupaciones Ben Wallace, el secretario de Defensa británico, auguró que Putin aprovecharía la ocasión para redefinir lo que el dirigente ruso ha llamado “una operación militar especial” como una guerra y convocar a una movilización masiva del pueblo ruso.

Una declaración así plantearía un nuevo reto para una Ucrania abatida por la guerra, así como para el gobierno de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN mientras intentan contrarrestar la agresión rusa sin participar ellos mismos de manera directa en el conflicto. No obstante, el miércoles, el Kremlin negó que el 9 de mayo Putin fuera a declarar la guerra, calificándolo de “absurdo”, y los analistas de Rusia señalaron que el anuncio de un reclutamiento obligatorio podría provocar una reacción violenta dentro del país.

Sin embargo, durante meses la jerarquía rusa también negó que tuviera la intención de invadir Ucrania, cosa que sí hizo el 24 de febrero. Así que las especulaciones acerca de la intención de Putin el Día de la Victoria no hacen más que aumentar.

“Es una pregunta que todos nos estamos haciendo”, señaló el miércoles Valery Dzutsati, profesor invitado del Centro de Estudios para Rusia, Europa del Este y Eurasia de la Universidad de Kansas, y añadió que “la respuesta sencilla es que nadie sabe lo que sucederá el 9 de mayo”.

Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, visita una zona devastada de la ciudad de Borodianca, Ucrania, el 28 de abril de 2022. (David Guttenfelder/The New York Times)
Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, visita una zona devastada de la ciudad de Borodianca, Ucrania, el 28 de abril de 2022. (David Guttenfelder/The New York Times)

Dzutsati explicó que declarar una participación masiva o una guerra total podría resultar muy impopular entre los rusos. Vaticinó que Putin elegiría “la opción más segura posible” y que hablaría del territorio que ya ha tomado Rusia en la región del Donbás en el este de Ucrania para proclamar una “victoria preliminar”.

En Rusia, ya están en marcha los preparativos para el 9 de mayo mientras el país se dispone a conmemorar el aniversario número 77 de la victoria del ejército soviético sobre los nazis al mismo tiempo que pelea otra guerra contra lo que Putin llama, equivocadamente, los nazis modernos que dirigen Ucrania.

El miércoles, los medios estatales rusos informaron que helicópteros y aviones de guerra practicaban en formación sobre la Plaza Roja de Moscú; un espectáculo del poderío militar en el que ocho aviones MiG-29 formaban la letra “Z”, la cual se ha convertido en un símbolo omnipresente del nacionalismo ruso y del respaldo a la guerra.

Otros aviones de guerra pintaban en el cielo de Moscú franjas blancas, azules y rojas, los colores de la bandera rusa.

El miércoles, el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, dijo que los desfiles militares del 9 de mayo tendrían lugar en 28 ciudades rusas y que en ellos participarían 65.000 personas y más de 460 aviones.

Ucrania alertó que Rusia también estaba planeando celebrar eventos del 9 de mayo en ciudades ucranianas ocupadas, entre ellas Mariúpol, el devastado puerto del sur donde, según las autoridades ucranianas, han matado a más de 20.000 civiles y quienes permanecen ahí luchan por sobrevivir sin los alimentos, la calefacción y el agua que necesitan.

La agencia de inteligencia de la defensa ucraniana señaló que los rusos estaban retirando los cadáveres y los escombros de las calles centrales de Mariúpol para que esa ciudad sea “el centro de las celebraciones”.

Los civiles ucranianos que han sido golpeados durante semanas por los bombardeos rusos cada vez tienen más temor de que Rusia aproveche el Día de la Victoria para hacerlos blanco de ataques todavía más letales.

En años anteriores, Putin aprovechaba el 9 de mayo —un día feriado casi sagrado para los rusos, pues en la Segunda Guerra Mundial murieron 27 millones de soviéticos— para movilizar al país para la posibilidad de una nueva batalla por delante.

El 9 de mayo del año pasado, cuando se dirigió a la nación desde su podio de la Plaza Roja, alertó que los enemigos de Rusia estaban volviendo a implementar “una gran parte de la ideología de los nazis”.

Ahora que los medios estatales rusos están presentando la lucha en Ucrania como el asunto no concluido de la Segunda Guerra Mundial, parece casi seguro que Putin use su discurso del 9 de mayo para evocar el heroísmo de los soldados soviéticos con el fin de intentar motivar a los rusos para que hagan nuevos sacrificios.

Pero una movilización masiva —que posiblemente implique el reclutamiento obligatorio y la prohibición de que los varones rusos en edad de participar en el Ejército salgan del país — podría llevar la realidad de la guerra a un sector mucho más amplio de la sociedad rusa y esto sería motivo de desasosiego.

Para muchos rusos, la “operación militar especial” en Ucrania todavía se percibe como un conflicto lejano. El mes pasado, la encuestadora independiente Levada reveló que el 39 por ciento de los rusos le prestaban de poca a ninguna atención a la misma.

“Verla en televisión, es una cosa”, nos dijo en una entrevista telefónica desde Moscú Andrei Kortunov, director general del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, una organización de investigación cercana al gobierno ruso. “Y otra es recibir una notificación de la oficina de reclutamiento. Tal vez la dirigencia enfrente algunas dificultades al tomar una decisión de ese tipo”.

Kortunov vaticinó que, a la larga, la lucha en el este de Ucrania se paralizaría y que, en ese momento, Rusia y Ucrania podrían negociar un acuerdo… o volver a armarse y reagruparse para una nueva etapa de la guerra.

También señaló que, aunque algunos altos funcionarios rusos y comentaristas de la televisión estatal han pedido la destrucción de Ucrania, Putin ha sido menos preciso en fechas recientes con respecto a los objetivos que pretende alcanzar en esta guerra, al menos en sus declaraciones públicas.

Kortunov mencionó que Putin aún puede afirmar que la misión ha sido cumplida cuando Rusia tome la mayor parte de la región del Donbás. Rusia ha ampliado su control de esa región desde el inicio de la guerra, pero Ucrania sigue conservando varias ciudades y pueblos determinantes.

“Si todo concluye con el Donbás, tal vez eso aclare que este fue siempre el plan”, comentó Kortunov. “Putin dejó abierta esa opción para sí mismo”.

© 2022 The New York Times Company

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