Los socialistas parten como favoritos en la contrarreloj electoral de Portugal

·4  min de lectura

Lisboa, 5 nov (EFE).- Los portugueses volverán a las urnas el 30 de enero. La cita marca el fin de un ciclo político y abre una carrera contrarreloj para que los partidos pongan la "casa en orden" ante unas elecciones que, según los sondeos, podrían dar de nuevo la victoria a los socialistas, en minoría.

No había otra alternativa, justificó anoche el presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, que disolver la Asamblea y adelantar elecciones porque "se dividió la base de apoyo del Gobierno" del socialista António Costa y las diferencias eran "insalvables".

Lejos de contribuir a reducir la incertidumbre, las primeras encuestas tras el anuncio presidencial dibujan un mapa político muy similar al que ha llevado a la crisis.

Los socialistas, según el sondeo encargado por un grupo de medios portugueses, volverían a ganar pero sin mayoría absoluta (38,5%) -2,5 puntos por encima de las legislativas de 2019- y 14 puntos de ventaja sobre el PSD, el gran partido de la derecha, que se quedaría con un 24,4%.

La "geringonça", el PS con el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista, sumaría mayoría absoluta (52%).

Quedan casi tres meses cruciales hasta el 30 de enero, una fecha que, explicó el presidente, pretende agilizar el proceso y evitar también que la campaña electoral interfiera en el periodo navideño.

La decisión no satisface a todos -la mayoría de los partidos habían apuntado al 16 de enero- pero da un balón de oxígeno, sobre todo a la derecha, para resolver sus asignaturas pendientes.

El Parlamento se disolverá el 1 de diciembre y la campaña electoral comenzará, formalmente, a mediados de enero, aunque los partidos están ya en "modo elecciones".

El Gobierno impulsa el mayor número posible de medidas en maratonianas sesiones parlamentarias y los grupos pisan el acelerador para definir a sus candidatos.

INTERNAS EXPRÉS EN LA DERECHA

El adelanto electoral encuentra a la derecha lusa empantanada en guerras internas.

El PSD (centroderecha), el único capaz de medirse con el PS, decidirá mañana si adelanta las primarias previstas para diciembre.

La división es profunda entre la "vieja guardia", representada por Rui Rio, y la renovación que encarna el eurodiputado Paulo Rangel.

Las diferencias se acentuaron cuando, contra todo pronóstico, el PSD conquistó la alcaldía de Lisboa tras 14 años de gestión socialista. Aunque más que de fondo o de programa, la brecha entre Rio y Rangel radica en las formas.

Mientras, los democristianos del CDS, socios estratégicos del PSD, buscan salida para su propia crisis. El mandato de Francisco Rodrigues dos Santos concluye el 26 de enero, y su adversario, Nuno Melo, pelea por su silla.

La ultraderecha, entretanto, busca la "ganancia de pescadores" de este "río revuelto". El adelanto electoral puede ser una oportunidad para André Ventura, líder de Chega, que se desploma en valoración personal y crece en intención de voto.

RECOMPOSICIÓN DE LA IZQUIERDA

Parten como favoritos, pero los socialistas acusan el desgaste de seis años de Gobierno, dos de ellos en pandemia y en minoría.

"Yo lideraré mi partido si hay elecciones", dijo Costa cuando estalló la crisis. Es el socialista mejor valorado, aunque por primera vez tiene "tarjeta roja", con 38% de valoraciones negativas y una caída de 11 puntos en tres meses.

Dentro del PS, asoman voces discordantes. Desde quienes cierran la puerta a la izquierda, hasta quienes, como el ministro de Infraestructuras, Pedro Nuno Santos, -apuntado como posible "delfín" de Costa- no descartan resucitar la fórmula de la "geringonça".

Bloco y comunistas tienen que reflexionar. Su alianza con el PS ha minado sus fuerzas y tumbar unos presupuestos bautizados como los más sociales de la democracia portuguesa puede costarles caro.

¿Y SI LAS URNAS NO RESUELVEN LAS CRISIS?

Las encuestas hablan claro. A día de hoy no hay proyección de mayorías absolutas y el ganador de las elecciones estará condenado a negociar.

¿El adelanto electoral era entonces la única solución? Para Marcelo Rebelo de Sousa no había "tercera vía" porque la ruptura de la alianza de izquierdas dejó al Gobierno solo y en minoría.

"Es una crisis política, no presupuestaria", afirmaba hoy el ministro de Economía, João Leão.

En un clima de incertidumbre, las especulaciones se disparan y los analistas ponen sobre la mesa el "síndrome Lisboa", el inesperado triunfo de Carlos Moedas que ninguna encuesta proyectó.

Mar Marín

(c) Agencia EFE

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.