El centro de Atenas lucha contra sí mismo quitándole espacio al coche

Atenas, 25 jun (EFE).- Atenas es una ciudad que cuenta su historia en cada calle. No solo en sus monumentos, legado de la Antigüedad, sino también en sus aceras estrechas, los bocinazos que se quejan de los atascos o en la falta de espacios verdes, herencia de la falta de planificación urbana.

Ahora, un nuevo proyecto del Ayuntamiento pretende dar respuesta a estos problemas históricos y a las dos crisis actuales del coronavirus y la emergencia climática: el Gran Paseo, un plan de peatonalización y reducción del espacio para vehículos en el centro.

Según Vasilios Fibos Axiotis, concejal de Urbanismo, el Gran Paseo marca la tercera fase de urbanización de la capital.

"Atenas está cambiando de aspecto. Ahora entra en la tercera fase de su urbanización. La primera estuvo marcada por la llegada masiva de gente y la urbanización descontrolada, luego, pasó a la segunda, en la cual todo favorecía al coche y, ahora, entramos en la tercera, durante la cual todos los proyectos tienen como objetivo la regeneración sostenible del tejido urbano", explica a Efe.

El Gran Paseo era una promesa electoral de Kostas Bakoyannis cuando ganó la alcaldía en junio de 2019, que pintó una imagen de una Atenas moderna, sostenible, preparada para hacer frente a la crisis climática. Un año después, la distancia física impuesta por la pandemia de coronavirus ha dado otra razón de peso para hacer cambios tácticos en el urbanismo ateniense.

Aunque Grecia se mantiene de momento como uno de los países europeos con menor tasa de contagio de COVID-19, alrededor de la mitad de sus más de 3.300 casos se han registrado en Atenas. La concentración de población es un factor de riesgo y en el área metropolitana de la capital helena hay casi 4 millones de habitantes. En toda Grecia, alrededor de 11 millones.

LAS ENFERMEDADES COMO ELEMENTOS DE TRANSFORMACIÓN URBANA

A lo largo de la historia, las enfermedades y, en concreto, el miedo de las personas a enfermar, ha estado profundamente ligado a la arquitectura y la forma en la que se diseñan las ciudades.

Los expertos en urbanismo coinciden en que, como ya hizo la tuberculosis, el coronavirus y la experiencia colectiva del confinamiento influirán tanto a corto como a largo plazo en la forma en la que vivimos y nos movemos.

Corre un peligro, que la necesidad de seguridad y distancia social lleve a un resurgir del coche. Especialmente en Atenas, dispuesta para recorrerse en coche, con unas aceras en ocasiones bloqueadas por terrazas de bares, árboles u otros vehículos aparcados sobre ellas o que, de estar libres, son demasiado estrechas o tienen más baches que adoquines.

La solución pasa por promover que la gente se pueda desplazar andando en su día a día. Para ello, el primer paso del Ayuntamiento es una fase piloto basada en herramientas de urbanismo táctico: actuaciones temporales simples, de bajo coste, que se pueden revertir rápidamente. Por ejemplo, pintar la calzada para marcar la ampliación de una acera o colocar macetas que separen el tráfico del carril bici. Ahora le toca el turno a la plaza Syntagma, icono de las protestas contra la austeridad, que este sábado verá sus aceras ampliadas con grandes macetas.

FALTA DE PLANIFICACIÓN Y TRANSPORTE PÚBLICO

Precisamente uno de los principales argumentos de los críticos del proyecto es que se ha puesto en marcha en mitad de la desescalada, cuando aún hay riesgo de que la pandemia golpee con fuerza al país y sin fortalecer los medios de transporte públicos.

La frecuencia de trenes en las tres líneas de metro de la capital ya es la misma que antes del confinamiento, pero aún está lejos de cubrir las necesidades que requiere un proyecto que quiere apartar el coche del centro.

Además, en plena pandemia mucha gente ha dado la espalda al metro. Antes de que se decretase el confinamiento un millón de personas tomaban el metro a diario en Atenas. Durante la cuarentena cayó hasta las 150.000 personas y a día de hoy algo más de medio millón viajan en metro.

El concejal asegura que el Gran Paseo ofrece a los peatones y a los ciclistas 50.000 metros cuadrados de espacio público. En concreto, se crean siete kilómetros de camino peatonal y tres kilómetros de corredores para ciclistas en una ciudad donde el carril bici brilla por su ausencia. Además, se crean carriles exclusivos para autobuses y trolebuses.

El Ayuntamiento espera que gracias a estos cambios quien tome el autobús pueda ahorrar un 20 % de tiempo en cada trayecto y que su uso aumente en un 28,6 %.

Otra crítica recurrente es que este proyecto es un lavado de cara que tiene al turista en mente más que al vecino de barrio que trabaja en el centro. Axiotis defiende que "garantiza la mejora de la calidad de vida. No solo para los turistas, para todos los que pasan por el centro de Atenas. Para sus habitantes, los turistas, los que trabajan en el centro y los comerciantes. Con este proyecto lograremos estimular la economía y mejorar la calidad de vida".

Ana Mora Segura

(c) Agencia EFE