Censura, un largo rodaje y la inspiración de Gandhi: los secretos de Tiempos modernos, la película de Chaplin

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Charles Chaplin en Tiempos modernos (1936)
Charles Chaplin en Tiempos modernos (1936)

En 1934, Charles Chaplin se encontraba promocionando su film City Lights, cuando observó de primera mano las lamentables condiciones en las que estaba sumida la Europa de la Gran Depresión.

El realizador empezó a imaginar su primera comedia hablada -por ese entonces el cine mudo ya estaba quedando obsoleto en la industria cinematográfica-, a la que decidió darle forma de crítica social. Además, se vio influenciado por una conversación que había mantenido con Mahatma Gandhi, quien estaba estrictamente en contra de la tecnología moderna.

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Finalmente, Tiempos modernos fue una película muda: Chaplin temía que se perdiera el romanticismo de su personaje Charlot si se le daba una voz (el film sería la despedida definitiva del vagabundo) y, sobre todo, quería que el impacto de su crítica humorística trascendiera las fronteras angloparlantes.

Estrenada en 1936, hace 85 años, fue una sátira del funcionamiento de las fábricas modernas, entregada con hilarantes secuencias de comedia, trazos de romanticismo junto a la actriz Paulette Goddard y la osadía para presentar a “The Tramp” como el líder de una movilización comunista, o mostrarlo consumiendo cocaína accidentalmente en prisión (algo que estaba prohibido por el Código de Producción cinematográfico de la época). También fue la primera vez que el emblemático personaje de Chaplin le reveló su voz al público, aunque se trató de un breve parloteo sin sentido al interpretar una canción.

Luego de su lanzamiento, Tiempos modernos fue censurada en países como Alemania, Italia y la España franquista, donde fue tildada de comunista.

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Ante estas acusaciones, el propio Chaplin objetó: “Los dictadores parece que crean que el film es comunista. Es absolutamente falso. En vista de los acontecimientos recientes, no me sorprende la prohibición. Pero nuestro único propósito era divertir. Se trata solo de mi viejo personaje, en las circunstancias de 1946. Como actor no tengo objetivos políticos. El film parte de una idea abstracta; de un impulso para decir algo sobre la forma en que la vida es manipulada y canalizada, y en la que los hombres se transforman en máquinas”.

Además de la presión política, la película fue acusada de plagio por una firma franco alemana llamada Tobis, que alegaba que tenía escenas similares a la cinta Para nosotros la libertad, dirigida por René Clair y estrenada en 1931. En 1947, Chaplin Studio accedió a darle a la firma un modesto pago para cerrar el caso definitivamente.

El rodaje de Tiempos modernos también marcó un hito en su época: el proceso de filmación se extendió más de lo habitual, ya que comenzó el 11 de octubre de 1934 y finalizó el 30 de agosto de 1935. En total, Chaplin demoró casi un año en terminar de rodar la película que se convertiría en un clásico inmortal.

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Según escribió en 2003 Jeffrey Vance, biógrafo, “Tiempos modernos es quizás más significativa ahora que en cualquier otro momento. El tema del siglo XX, con visión de futuro para su época -la lucha por evitar la alienación y preservar la humanidad en un mundo moderno y mecanizado- refleja profundamente los problemas que enfrenta el siglo XXI”.