Celades, el técnico discreto que no sobrevivió a la montaña rusa del Valencia

Valencia, 30 jun (EFE).- Albert Celades acabó ayer lunes su primera experiencia como entrenador del club, un periplo que se ha prolongado durante casi nueve meses y que ha sido una auténtica montaña rusa, tanto en lo deportivo como en lo extrafutbolístico, a la que finalmente no ha podido sobrevivir tras ser destituido después de los malos resultados y de la falta de sintonía con su plantilla.

El joven técnico llegó al Valencia en pleno terremoto, tras la sorprendente y traumática destitución de su predecesor en el cargo, Marcelino García Toral, nada más arrancar el campeonato. Su falta de experiencia recordó en la afición los sonoros fracasos anteriores de entrenadores de un perfil similar como Pako Ayestaran o Gary Neville.

Pero su carácter tranquilo y reservado le permitió capear a su llegada la convulsa situación y ganarse poco a poco a una plantilla que estaba totalmente identificada con el técnico asturiano y que criticó públicamente y en privado la decisión de Peter Lim.

Una situación que aún se complicó más con la marcha de Mateo Alemany, arrinconado y sin poder de decisión como director general de la entidad, después de haber sido el artífice del resurgimiento del club tras una etapa mediocre.

Celades tuvo la habilidad de entender y permitir el duelo de sus jugadores. Pese a la goleada ante el Barcelona en su debut (5-2), fue paulatinamente enderezando la marcha del equipo.

El técnico catalán, cuya única experiencia en los banquillos había sido en las selecciones nacionales inferiores, es un defensor del sistema táctico del 4-3-3, muy diferente al 4-4-2 grabado a fuego por Marcelino en la plantilla. Trató de compaginar ambos dibujos con diferentes resultados, aunque la fragilidad defensiva fue uno de los aspectos que nunca llegó a poder corregir.

En sus 41 partidos al frente del equipo recibió 62 goles, una losa en LaLiga y que le costó la eliminación en los octavos de final de la Liga de Campeones, donde cayó ante el Atalanta italiano tras recibir ocho goles en el global de la eliminatoria.

Precisamente la máxima competición continental fue la que más alegría le dio al técnico y al valencianismo inicialmente, tras conseguir pasar como primeros de un complicado grupo, en el que obtuvieron a domicilio dos triunfos de prestigio ante el Chelsea y el Ajax de Ámsterdam. Sin embargo el inesperado varapalo ante los italianos en los octavos de final dio al traste con la buena campaña europea.

La polémica Supercopa de España jugada en Arabia supuso otro golpe, no solo por caer en las semifinales ante el Real Madrid, sino por la indolente imagen ofrecida por el Valencia, que se vio refrendada en la siguiente jornada de Liga en la que cayó goleado en Mallorca por 4-1.

El Valencia fue capaz de derrotar al Barcelona en su siguiente encuentro jugado en Mestalla, pero resultó ser un espejismo, el equipo cayó en barrena. Fue eliminado de la Liga de Campeones y de la Copa del Rey, y en la Liga solo fue capaz desde aquel 25 de enero de ganar tres partidos, ante el Celta, Betis y Osasuna.

El parón de la competición por la pandemia de la Covid-19 llegó en un momento crítico para el equipo, asolado por las lesiones, eliminado por el Atalanta y con muy malas sensaciones de juego. Pero lejos de que este paréntesis permitiera al equipo rehacerse tanto física como anímicamente, el retorno ha sido calamitoso, ya que además de mantenerse la mala dinámica de resultados, el vestuario se ha puesto en contra del técnico por casos como las críticas públicas a Diakhaby o su enfrentamiento con el uruguayo Maxi Gómez.

Sin conexión entre plantilla y cuerpo técnico, y en un ambiente más que enrarecido, el Valencia ha visto como se le escapan las opciones de jugar competición europea, tras una pésima imagen en sus dos últimos encuentros ante el Eibar y el Villarreal.

El club que ayer lunes anunciaba por la mañana la rueda de prensa de hoy martes de Celades, comunicaba por la tarde la decisión de destituirlo, una medida que también ha propiciado la dimisión de César Sánchez como director deportivo.

De esta forma, Celades acaba su periplo al frente del Valencia, nueve meses turbulentos, con algunas alegrías, pero en las que ha sido incapaz de involucrar de la misma forma que lo hizo Marcelino a su plantilla, pasando así a engrosar la lista de técnicos despedidos desde que Peter Lim se hizo con la propiedad del club, donde la inestabilidad en los banquillos ha sido la tónica habitual.

Sergio Morro

(c) Agencia EFE