Cazador se lesiona al protegerse de ataque de osa grizzly

Por MATT VOLZ
En esta fotografía se muestra a Bob Legasa tras ser atacado por una osa, el sábado 13 de octubre de 2018, cerca de Livingston, Montana. (Bob Legasa vía AP)

HELENA, Montana, EE.UU. (AP) — Una osa grizzly atacó a un cazador de alces que la sorprendió junto con su osezno al norte del Parque Nacional Yellowstone, mordiéndole el brazo y arañándole el ojo antes de que otro cazador la ahuyentara, relató la víctima el lunes.

El ataque del sábado contra Bob Legasa, de 57 años, en el Bosque Nacional Gallatin, Montana, fue el más reciente de siete incidentes relacionados con osos en el norte de las Montañas Rocallosas desde mayo.

Legasa, quien aguardaba su segunda cirugía el lunes, comentó en entrevista a The Associated Press desde su habitación en un hospital de Bozeman, Montana, que él y su compañero de caza se estaban acercando a unos alces cuando escuchó un gruñido.

Era el osezno de dos años y su madre que estaban a unos 11 metros (12 yardas) de distancia del árbol del que acababa de bajar. Luego de que el cachorro de oso volvió a gruñir, se hizo a un lado y la madre arremetió contra él, dijo Legasa.

“Esperaba que fuera un ataque en falso, pero cuando iba a la mitad del camino me di cuenta de que era real”, señaló.

El cazador de Hayden, Idaho, no tuvo tiempo de buscar su repelente de osos. Apenas pudo alzar los brazos y cubrirse la cara.

La osa mordió su mano y le rompió un hueso del antebrazo. También le arañó el ojo, dejando una herida sangrante en el puente de la nariz.

Su compañero y guía de caza, Greg Gibson, roció el repelente para osos y ahuyentó a la osa. Legasa sacó el suyo, pero accidentalmente se roció con el aerosol.

Gibson volvió a accionar su atomizador, pero el viento provocó que cayera en sus ojos mientras los osos huían.

Menos de tres semanas antes, los dos hombres habían hecho un video para el Servicio de Guías de Gibson, Montana, en el que instruían sobre el uso de repelente de osos comentó Legasa. Pero, en ese momento, ambos estaban tendidos en el suelo y cegados temporalmente.

“Tenía sangre y repelente en los ojos y no podía ver absolutamente nada”, dijo Legasa. “Empezamos a echarnos nieve y agua en los ojos, tratando de sentirnos mejor”.

Los hombres eventualmente pudieron regresar a su camioneta y conducir hasta un hospital.

Legasa se sometió a una cirugía el domingo para lavar sus heridas y evitar una infección. El lunes tenía programada otra operación para colocarle una placa y tornillos para asegurar su hueso roto.